El Ibex 35 vivió este jueves una apertura extraña, confusa y mucho más aparatosa en las pantallas que en el mercado real. El selectivo español llegó a aparecer con caídas superiores al 5%, un desplome que habría supuesto una de las peores sesiones recientes de la Bolsa española. Sin embargo, esa caída no respondía al comportamiento real de los valores, sino a una incidencia técnica en el cálculo y la difusión del índice.
Bolsas y Mercados Españoles confirmó que el problema se debía a una “incidencia técnica” que afectaba al dato mostrado del Ibex 35, pero no a la negociación de las acciones. Es decir, los valores seguían cotizando con normalidad y las operaciones se estaban ejecutando correctamente. Lo que fallaba era la fotografía agregada del índice que veían inversores, operadores y plataformas de información financiera. La anomalía llegó a mostrar una caída errónea del 5,4%, casi 1.000 puntos por debajo de su nivel real.
El fallo quedó resuelto a media mañana. En torno a las 10:15 horas, el Ibex 35 volvió a reflejar una evolución coherente con la sesión europea y se situaba en el entorno de los 17.500 puntos, con una caída real mucho más moderada. Investing recoge que, tras solucionarse la incidencia, el índice español retrocedía alrededor del 0,6%, mientras la operativa del mercado se había mantenido sin alteraciones.
Una caída que no se correspondía con el mercado
La confusión fue inmediata porque la supuesta caída del Ibex 35 no encajaba con el tono general de las bolsas europeas. Mientras las principales plazas del continente abrían con retrocesos moderados, el índice español parecía sufrir un desplome mucho más severo. Esa diferencia levantó las primeras sospechas entre inversores y analistas.
La explicación llegó después: la incidencia afectaba al cálculo o a la difusión del índice, no al precio real de las compañías que lo componen. Las acciones de los grandes valores españoles sí registraban movimientos negativos, pero en ningún caso suficientes para justificar una caída superior al 5% del selectivo.
Ese matiz es importante. El Ibex 35 no es una acción, sino un índice que agrupa a las 35 compañías más líquidas de la Bolsa española. Su nivel depende de una fórmula de cálculo que pondera la evolución de esos valores. Si se produce un error en ese cálculo, el dato agregado puede ofrecer una imagen distorsionada aunque las acciones estén cotizando correctamente.
BME y SIX corrigen la incidencia

La incidencia fue corregida por los equipos técnicos de SIX, el grupo suizo propietario de BME. Según las informaciones publicadas, el problema quedó solucionado poco después de las 10:15 horas, cuando el índice recuperó una lectura acorde con el comportamiento real del mercado. El error habría estado relacionado con un problema técnico en el ajuste del divisor del índice, un elemento clave en el cálculo de este tipo de indicadores.
BME insistió en que la negociación de los valores no se vio afectada. Esto significa que los inversores que compraron o vendieron acciones durante ese tramo no lo hicieron sobre precios falseados de las compañías, sino sobre cotizaciones reales. La distorsión estaba en el dato del índice, no en el funcionamiento de las órdenes del mercado.
Aun así, el episodio dejó una sensación de desconcierto. En un mercado altamente automatizado, donde muchos inversores siguen referencias en tiempo real, una variación errónea de esa magnitud puede generar nerviosismo, titulares urgentes y decisiones precipitadas.
Santander, Cellnex y Mapfre lideran los descensos reales

Una vez corregida la anomalía, la sesión mostraba una caída mucho más contenida del Ibex 35. Entre los valores más castigados aparecían compañías como Santander, Mapfre o Cellnex. En el caso del banco, parte del descenso se explicaba porque sus acciones cotizaban exdividendo, un ajuste habitual cuando se descuenta el pago al accionista.
Investing situaba a Santander entre los mayores descensos, con una caída superior al 2%, seguido de Mapfre. También cedían valores como Inditex, Telefónica o Iberdrola. En el lado contrario, BBVA avanzaba tras presentar resultados y Repsol se beneficiaba del nuevo impulso del petróleo, en un contexto marcado por la tensión geopolítica y el encarecimiento del crudo.
La sesión, por tanto, sí era negativa para la Bolsa española, pero no dramática. El Ibex 35 estaba cayendo, aunque lo hacía dentro de un rango asumible y parecido al de otros índices europeos. El caos inicial fue más tecnológico que bursátil.
