Madrid vivió este sábado una de esas imágenes poco habituales en el centro de la ciudad: la plaza de Cibeles transformada en un escenario multitudinario, con miles de personas, en su mayoría jóvenes, participando en la IV Fiesta de la Resurrección.
El evento, que celebró la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), combinó celebración religiosa y espectáculo musical en una jornada que se alargó durante horas y que volvió a consolidarse como una de las grandes citas del calendario católico en la capital. Sobre el escenario, el cartel reunió a algunos de los nombres más reconocibles del panorama musical vinculado a este tipo de encuentros.
El protagonismo fue para Hakuna, el grupo musical convertido en fenómeno entre los jóvenes y que volvió a ser el plato fuerte tras el éxito de ediciones anteriores. Junto a ellos, el ritmo de la rumba flamenca llegó con los Gipsy Kings, liderados por André Reyes, que interpretaron temas icónicos como Bamboléo. A la cita se sumó también Liz Mitchell, voz histórica de Boney M., que aportó un repertorio de clásicos generacionales, mientras que el cantante Ángel Catela, ganador del concurso Música y Fe, presentó su tema Gólgota.
La respuesta del público volvió a ser masiva. Miles de asistentes ocuparon Cibeles y sus alrededores, en una imagen de gran impacto que convirtió el centro de Madrid en un espacio de celebración colectiva, con música, testimonios y momentos de oración compartidos.
El momento más simbólico de la jornada llegó con la lectura de un mensaje del Papa León XIV, dirigido a los jóvenes y transmitido a través del cardenal y arzobispo de Madrid, José Cobo. “Mientras llega el momento de encontrarnos en Cibeles, os pido: no dejéis pasar el presente; rezad, buscad a Cristo de verdad”, señalaba el texto.
El mensaje no solo tuvo un componente espiritual, sino que confirmó que la plaza de Cibeles será uno de los escenarios del futuro encuentro del Pontífice con los fieles durante su visita a España.
Un evento multitudinario con impacto en la ciudad
La magnitud del evento obligó a desplegar un amplio dispositivo logístico en el centro de Madrid. Durante la jornada se produjeron cortes de tráfico en la plaza de Cibeles y restricciones en vías clave como Alcalá, el Paseo del Prado o Recoletos, mientras que el Ayuntamiento recomendó el uso del transporte público.
Las estaciones de Metro de Banco de España, Retiro o Chueca, así como Cercanías en Recoletos, concentraron buena parte de los desplazamientos, en una jornada en la que también se habilitó un espacio específico para personas con movilidad reducida cerca del escenario.
Cibeles, antesala de la visita del Papa
Más allá del evento en sí, la jornada dejó una lectura clara: Cibeles ya se proyecta como el epicentro de la próxima visita del Papa a Madrid. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, calificó el acto como “histórico” y subrayó que la ciudad se prepara para acoger un momento “único”.
Desde el Ayuntamiento ya trabajan en el dispositivo necesario ante la previsión de que cientos de miles de personas acudan a ese futuro encuentro, que supondrá uno de los mayores retos organizativos recientes en la capital.
Lo vivido este sábado no fue solo una celebración. Fue, sobre todo, un ensayo a gran escala de lo que Madrid está a punto de acoger.
