Andalucía

Moreno cree que su mayoría absoluta depende de conseguir 15.000 votos

El presidente andaluz descarta gobernar con Vox, pide movilización ante un escenario ajustado y sitúa vivienda e inmigración entre las principales preocupaciones

Juanma Moreno - Política
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
EFE/Ismael Herrero

El presidente de la Junta de Andalucía y candidato del PP a la reelección, Juanma Moreno, ha reconocido que las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo se decidirán por un margen estrecho, hasta el punto de que la mayoría absoluta podría depender de apenas 15.000 votos repartidos en los restos provinciales.

En una entrevista televisiva, el dirigente popular explicó que, aunque su objetivo es superar el millón y medio de votos y ganar en las ocho provincias, ese resultado podría no traducirse automáticamente en una mayoría suficiente. “Esto va a estar muy ajustado”, advirtió, subrayando que el reparto final de escaños podría dejar al PP por debajo de los 55 necesarios.

Ante este escenario, Moreno lanzó un mensaje directo al electorado para evitar la desmovilización: “Nadie puede dormirse en los laureles ni optar por la abstención”, insistió, apelando a la participación en una cita electoral que considera decisiva para el rumbo político de Andalucía.

El presidente andaluz se mostró confiado en lograr un respaldo suficiente que le permita gobernar en solitario, descartando así depender de Vox tras los comicios. “Aspiramos a tener la confianza necesaria para no tener ataduras con nadie”, defendió, en línea con su apuesta por un Ejecutivo estable durante los próximos cuatro años.

En clave de campaña, Moreno cargó contra el PSOE, al que situó en “su peor momento“, y cuestionó la gestión de su candidata, María Jesús Montero, durante su etapa en el Gobierno andaluz. Según sostuvo, las políticas aplicadas entonces dejaron “una herencia” marcada por recortes y problemas estructurales en servicios públicos como la sanidad.

También respondió a Vox en materia migratoria, defendiendo una política “regulada, ordenada y planificada” frente a lo que calificó de discursos exagerados. A su juicio, tanto esta formación como otros partidos “manipulan determinadas cuestiones con fines electorales”.

Más allá del enfrentamiento político, Moreno puso el foco en las principales inquietudes de los ciudadanos. Señaló que la vivienda ocupa el primer lugar entre las preocupaciones, especialmente en grandes ciudades y zonas costeras, mientras que la inmigración se sitúa en cuarto puesto, defendiendo el papel de los trabajadores extranjeros en sectores clave como el campo o la hostelería.

En paralelo, la campaña andaluza suma tensión tras el reto lanzado por la candidata socialista, María Jesús Montero, quien ha propuesto a Moreno un debate electoral “cuando quiera, como quiera y en el formato que quiera” para confrontar propuestas. El presidente andaluz no se ha referido directamente a esta invitación, aunque su equipo insiste en centrar la campaña en la gestión y en el contraste de modelos.

De esta forma, el candidato por PP, reivindicó un perfil de gestión basado en la estabilidad y la previsibilidad, apelando a la empatía con los ciudadanos y a la necesidad de evitar escenarios de bloqueo político como los vividos en otras comunidades autónomas.

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