Arranca el juicio oral contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Si bien, los objetivos de los encausados son diferentes. Para Ábalos y Koldo García su prioridad es salir de prisión y se centran en intentar archivar la causa por errores procesales. Si bien, a Víctor de Aldama esta causa no le preocupa apenas porque se enfrenta a penas mucho más elevadas en la de los hidrocarburos, que le investiga a él y a sus socios por un fraude con Hacienda de más de 182,5 millones de euros.
El exministro de Transportes ha intentado defender su inocencia desde el primer momento de su imputación: “No hubo ninguna confesión como ya he dicho muchas veces”, aseveró en la fase de instrucción en el Alto Tribunal y ha insistido durante toda la investigación.

Ha pasado por varios abogados. Algunos le recomendaron pactar con la Fiscalía Anticorrupción o dejar el acta para que la causa pasara a la Audiencia Nacional, y así aplazar el juicio ya que los tiempos de la Audiencia son mucho más dilatados que en el Supremo. Sin embargo, él siempre se ha mantenido firme en su decisión de defender su inocencia sin estrategias de este tipo. Dejó el acta cuando ya se había abierto juicio oral en el alto tribunal y estando en prisión. Dijo que tomó la decisión para poder cobrar la pensión de jubilación.
Además, una de sus principales preocupaciones han sido las filtraciones sobre su vida privada. Cuestión que ha denunciado en numerosas ocasiones durante el proceso al igual que su asesor Koldo García.
Precisamente, otra de las características de su estrategia de defensa ha sido el pacto de no agresión con el que fuera su asesor, Koldo García. En ningún momento se han incriminado mutuamente. De hecho, siguen manteniendo relación personal. En un principio compartieron celda en la cárcel de Soto del Real y sus defensas siempre han estado en contacto.

Ambos abogados sostienen que sus defendidos no se han sometido a un juicio con todas las garantías por deficiencias en el suplicatorio que aprobó el Congreso de los Diputados para poder investigar a Ábalos cuando aún era diputado. No se reconocen en los audios supuestamente incautados a Koldo García. Sostienen que la Guardia Civil les empezó a investigar mucho antes de que hubiera causa judicial. Por último, arguyen que se ha vulnerado su derecho a la defensa porque no les han devuelto sus dispositivos móviles y la sala no ha aceptado ninguna de las diligencias que han pedido. Argumentación que la abogada de Koldo García ha llevado incluso al Tribunal Constitucional antes de que comience el juicio.
Asimismo, ambos alegan que no hay riesgo de fuga como para seguir en prisión por el arraigo familiar y porque siempre cumplieron con las comparecencias quincenales.
Si bien, fuentes del caso aseguran que esta estrategia es el recurso que les queda al ver que hasta ahora el Supremo no ha dado ningún tipo de valor a su testimonio negando la comisión de delitos y que no tienen pruebas fehacientes para desmontar los indicios que se les atribuye.
Por su parte, para el comisionista Víctor de Aldama esta causa le ha servido para acercarse a la Fiscalía Anticorrupción. Con su primera confesión logró salir de la prisión provisional que le interpuso el juez Santiago Pedraz que le investiga por un fraude millonario a Hacienda en la trama de los hidrocarburos. A partir de ahí, sus declaraciones han ido sembrando de indicios la investigación y gracias a ello la Fiscalía Anticorrupción solo le pide siete años por el atenuante de confesión frente a los 24 años que pide para Ábalos y los 19 que pide para Koldo García.
Aunque Aldama, justo a un día del comienzo del juicio, negó en sus redes sociales que haya confesado con esta intención: “No lo hice para salir de la cárcel lo hice porque me sentí agredido y ninguneado aseveró”.
