Extremadura

Nueve de cada diez votantes mantuvieron su decisión final a la hora de votar en las elecciones extremeñas

Según la encuesta realizada por el CIS, sólo el 12,1% de los votantes cambió el sentido de su voto durante la campaña en Extremadura

Una mujer ejerce su derecho al voto en una mesa electoral en un colegio en Plasencia.
EFE

La campaña de las elecciones autonómicas celebradas en Extremadura el pasado 21 de diciembre apenas logró modificar de forma significativa las preferencias del electorado. Según el avance provisional del estudio ‘Postelectoral elecciones autonómicas 2025’ publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), solo el 12,1% de los votantes cambió el sentido de su voto durante la campaña, frente a un 87,8% que mantuvo la decisión inicial que tenía antes del inicio de la contienda electoral. Los datos refuerzan la idea de un electorado mayoritariamente estable, con escaso margen de volatilidad en las semanas previas a las urnas.

El estudio, realizado a partir de 2.031 encuestas telefónicas efectuadas entre el 15 y el 19 de enero, muestra que la campaña tuvo un impacto limitado en la reconfiguración de las preferencias políticas. La mayoría de los ciudadanos llegó al inicio del periodo electoral con una decisión ya tomada y la mantuvo hasta el día de la votación, lo que apunta a un escenario de posiciones políticas bastante consolidadas.

De acuerdo con los resultados, el 85,1% de los encuestados acudió a votar, mientras que el 14,9% optó por no hacerlo. Entre quienes decidieron abstenerse, las razones reflejan un distanciamiento generalizado respecto a la oferta política. El 34,5% aseguró no sentirse representado por ningún partido o líder político, mientras que el 24,5% afirmó que ningún partido le inspiraba confianza.

Papeletas para votar en un colegio electoral, en una foto de archivo.
Europa Press

Además, un 13,7% señaló que no cree en la política, el 11,6% explicó su abstención como una forma de mostrar descontento y el 7,7% apuntó a la decepción con el partido al que inicialmente pensaba votar.

Entre quienes sí participaron en los comicios, el grado de decisión previa fue elevado. El 68,5% de los votantes tenía decidido su voto con antelación, sin que la campaña alterara su elección. A este grupo se suma un 16,4% que dudó entre varias opciones políticas, mientras que un 4,5% vaciló entre votar a un partido o abstenerse, y un 2,2% dudó entre apoyar a una candidatura o emitir un voto nulo. Estos datos confirman que el espacio de indecisión existía, pero era claramente minoritario.
Incluso dentro del grupo de votantes que expresó dudas, las oscilaciones se produjeron entre opciones muy concretas y delimitadas.

Entre quienes dudaron entre varios partidos, el 25,3% lo hizo entre el PSOE y Unidas por Extremadura, y un porcentaje prácticamente idéntico, el 25,2%, entre el PP y Vox. El 8,2% se debatió entre PSOE y PP, mientras que el 6% dudó entre PP y abstención y el 4% entre PSOE y abstención. Solo un 2,3% manifestó dudas entre el PP y Unidas por Extremadura. Estas cifras muestran que las indecisiones se concentraron en bloques ideológicos cercanos, más que en cambios de orientación política profunda.

El resultado final de las urnas refleja esta estabilidad del electorado. Según el CIS, el 31% de los encuestados votó al Partido Popular, seguido del PSOE con un 22%, Vox con un 14% y Unidas por Extremadura con un 13,9%. La distribución del voto se corresponde, en gran medida, con las preferencias que los electores ya tenían antes de la campaña, lo que refuerza la conclusión de que el periodo electoral no alteró de manera sustancial el mapa político extremeño.

En cuanto a los canales de información durante la campaña, la televisión se mantuvo como el medio principal para el 42% de los encuestados, muy por delante de la prensa digital, que fue citada por el 18,5%, y de las redes sociales, con un 18,2%. Pese a la diversidad de fuentes informativas, el consumo mediático no se tradujo en un cambio significativo de voto para la mayoría de los ciudadanos.

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