Pedro Sánchez publicaba esta semana un vídeo en sus redes sociales en el que acusaba al Partido Popular de “tomar como rehenes a más de 10 millones de pensionistas” tras el rechazo parlamentario a su llamado decreto ómnibus, que incluía, entre otras cosas, la revalorización de las pensiones. El mensaje, sin embargo, no solo ha generado debate por el vídeo en sí, sino por un detalle visual inesperado… el reloj que lucía en la muñeca.
En un tema tan sensible como las pensiones, cualquier elemento simbólico puede adquirir vida propia. Las pensiones remiten a poder adquisitivo, coste de vida y desigualdad, mientras que un reloj clásico se interpreta con rapidez como señal de estatus.
El modelo en concreto es un Longines Présence, una pieza sobria y clásica con caja de acero, esfera clara con numeración tradicional y correa de piel oscura. Se trata, además, de un reloj que ya no se comercializa, por lo que su disponibilidad se concentra en el mercado de segunda mano y plataformas especializadas, donde los precios pueden variar en función del estado, la referencia concreta y si incluye caja y documentación. En términos orientativos, ese rango suele moverse desde varios cientos de euros hasta cifras por encima del millar en algunas versiones (1.600 euros).
Sánchez no el único. En 2023, a Emmanuel Macron se le vio quitarse el reloj (un Bell & Ross) de la muñeca “disimuladamente” bajo la mesa y guardarlo, justo mientras defendía una medida muy impopular durante una entrevista. La explicación “oficial” que se difundió para justificar el gesto fue que lo retiró porque golpeaba la mesa y hacía ruido o le molestaba durante la entrevista.
En octubre del año pasado, el diputado francés Louis Boyard, miembro del partido de izquierdas Francia Insumisa, se convirtió en el centro de una polémica viral al difundirse un vídeo en el que aparentemente se quitaba un reloj antes de dar una entrevista en la cadena BFMTV. Las redes, incluyendo el presidente argentino Javier Milei, interpretaron ese gesto como un intento de ocultar, al parecer, un Rolex (no se confirmó), justo antes de criticar a los “ultrarricos”.
Pero el foco no se ha quedado solo en el reloj. Parte de la conversación en redes giró también alrededor de un detalle adicional. En el vídeo, el reloj parece marcar alrededor de las 13 horas, mientras que la votación en el Congreso se produjo más tarde. Ese desfase, derivado de que el mensaje se grabó con antelación, apunta a que el Ejecutivo ya daba por hecho que el decreto no saldría adelante y había preparado de antemano su estrategia de respuesta, algo que el Partido Popular ha tachado de “show” y ha replicado asegurando que Sánchez era consciente de que la votación estaba perdida desde el principio.
