A lo largo de la historia, las damas de la realeza han sido mucho más que figuras públicas; se han convertido en referentes de elegancia, distinción y poder simbólico. Su presencia ha estado siempre ligada a la delicadeza de los gestos, la sofisticación en los detalles y la perfección de un estilo cuidadosamente pulido.
Antes de la fama mediática de las figuras modernas, la moda de la realeza estaba marcada por pomposidad y ornamentación. Reinas como María Antonieta o Victoria de Inglaterra establecieron los primeros cánones de elegancia real con los famosos brocados, corsés, y tocados -que no se han perdido con el tiempo- reapareciendo en la moda contemporánea a través de piezas de alta costura en colecciones de grandes diseñadores como: Schiaparelli, Dior o Alexander McQueen, trasladando así la tradición real al estilo del siglo XXI.
Esta herencia de sofisticación sentó las bases para la elegancia moderna del siglo XX, donde iconos como Grace Kelly llevaron la moda real a un nuevo nivel, demostrando que la vestimenta podía ser un símbolo de poder, y a la vez, una herramienta de comunicación personal.
Lady Di
Años más tarde, Lady Diana Spencer conquistó el mundo con su estilo cercano y audaz, cumpliendo su deseo de ‘ser reina en el corazón del pueblo’. Su manera de vestir reflejaba una elegancia discreta, femenina y atemporal. Su clave consistía en la combinación de lo clásico con lo moderno; consiguiendo la imagen de una mujer que sabía quién era y que encontraba en la moda una forma de expresarse y de conectar con el mundo.
Apasionada de las prendas de calidad y los colores que destacaban su presencia. Desde los tonos pastel más suaves, hasta el irresistible rojo ‘ferrari’ o azul añil. Sus preferidos del armario eran los icónicos vestidos de gala y conjuntos monocromáticos de dos piezas. Además, a la princesa de Gales le gustaba cuidar al máximo cada detalle, y lo reflejaba en los accesorios joya; usando perlas, anillos y relojes de alta gama que eclipsaban al momento. Diana sin duda, redefinió la moda real en la que hoy por hoy, sigue siendo fuente de inspiración.
Kate Middleton
En el siglo XXI, la tradición real sigue viva con figuras como Kate Middleton. La actual princesa de Gales, y también conocida como la reina de los tocados. Kate apuesta con frecuencia por traje chaqueta de estilo británico, blazers a cuadros, mocasines y estampados de tartán que rinden homenaje a su origen británico. Suele elegir colores sólidos como el borgoña, verde esmeralda, o nude, evitando por completo los estampados muy llamativos…, a excepción del ‘floral print’.
Su estilo transmite seguridad, disciplina y cercanía. La versatilidad de Kate es parte de su encanto, y hace que nunca deje de sorprendernos. Es capaz de lucir un vestido de alta costura en un acto oficial y, al día siguiente, unos vaqueros con una camisa blanca y zapatillas.
La Reina Letizia
Letizia personifica elegancia española de alto nivel; se podría definir como una mezcla entre sofisticación contemporánea y minimalismo elegante, con un equilibrio muy cuidado entre lo institucional y actual. La hemos visto mezclar vestidos largos de gala en actos importantes, completando su estilismo con coronas, diademas y exquisitas piezas de perlas y diamantes.
Le encantan los trajes de chaqueta, los vestidos ‘midi’ ceñidos a la cintura, las faldas ‘lápiz’, y los pantalones rectos. Sus ‘must-haves’ son prendas estructuradas y una clara predilección por las marcas españolas como Mango, Massimo Dutti o Mascaró, reflejando su compromiso con la moda nacional.
Charlene de Mónaco
La princesa Charlene de Mónaco mezcla tradición, modernidad y versatilidad. Durante su primera etapa en la Casa Grimaldi, apostaba por colores neutros y prendas con cortes precisos, mostrando una estética sobria característica de los actos oficiales. Sus piezas imprescindibles eran las blazers entalladas y vestidos de silueta limpia que proyectaban autoridad y elegancia sin excesos.
En una segunda etapa, Charlene se aventuró en propuestas más arriesgadas como faldas satinadas con rayas llamativas o estampados ‘animal print’, coronándose como la reina del ‘power suit’. Comenzó a incorporar texturas más audaces, estampados impactantes que le daban ese aire contemporáneo dentro de la tradición real.
Actualmente, en eventos de gala, la princesa opta por vestidos largos de alta costura que evocan el glamour de Hollywood, fusionando la elegancia urbana con la alta costura de la realeza. Sus elecciones estrella incluyen drapeados sutiles, escotes asimétricos y detalles de pedrería al más puro estilo de Elie Saab.


