La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) vuelve a mirar el calendario con intención. El Concierto del Día de la Mujer no será un gesto simbólico más, sino una cita concreta dentro de su Ciclo de Cámara: el octavo concierto de la temporada, programado para el 1 de marzo de 2026, a las 12.00 horas, en el Espacio Turina. La propuesta llega con un título explícito —Cámara 08: Día de la Mujer— y con una idea que se entiende a la primera: poner en primer plano a las músicas que sostienen la vida artística de la orquesta desde dentro.
El formato elegido también es una declaración. No es una gran sinfonía con toda la plantilla, sino música de cámara, el lugar donde la excelencia se ve de cerca. Donde cada respiración cuenta, donde el sonido no se esconde y donde la complicidad es casi una obligación. En ese contexto, el Concierto del Día de la Mujer se apoya en una agrupación formada por siete profesoras de la ROSS, siete intérpretes que, según subraya la propia orquesta, encarnan el papel esencial de la mujer en su vida musical.
Las siete profesoras de la ROSS que protagonizan el Concierto del Día de la Mujer
El elenco del Concierto del Día de la Mujer está compuesto por siete músicas de perfiles distintos, reunidas en una formación poco habitual por su riqueza de timbres. En las cuerdas, estarán las violinistas Alexa Farré Brandkamp y Uta Kerner, la violista Helena Torralba Porras y la violonchelista Luiza Nancu Chivulescu. A ese núcleo se suman la oboísta Sarah Roper, la trompetista Nuria Leyva Muñoz y la pianista Tatiana Postnikova.

La selección no funciona como una lista de nombres, sino como un mapa de colores sonoros. Dos violines, viola y violonchelo construyen el tejido. El oboe se cuela como voz narrativa, capaz de cantar y de tensar. La trompeta aporta brillo y carácter, y el piano da estructura, pulso y armonía. El Concierto del Día de la Mujer se articula, así, como un escaparate de virtuosismo discreto: el que se demuestra tocando, no anunciándolo.
Un programa con firma femenina: tres compositoras de los siglos XX y XXI
La ROSS ha planteado el Concierto del Día de la Mujer como una doble reivindicación: visibilizar el talento de sus profesoras y, además, celebrar la creación musical escrita por mujeres. El programa reúne tres obras de compositoras de los siglos XX y XXI, lo que permite trazar un arco entre tradición moderna y lenguaje contemporáneo.
La primera pieza es el Quinteto para oboe y cuerda de Elizabeth Maconchy, una compositora británica asociada a un estilo intenso y de arquitectura sólida. La música de Maconchy no busca el adorno: tiende a la claridad estructural y a un dramatismo contenido que exige precisión y escucha interna. En un concierto de cámara, esa exigencia se vuelve aún más evidente, porque cada línea se percibe sin filtros.
A continuación sonará Carrot Revolution, para cuarteto de cuerda, de Gabriella Smith, una obra que introduce una energía distinta: más rítmica, más vibrante, con una escritura que mira al presente y dialoga con imaginarios de la naturaleza y con la actualidad sonora. Dentro del Concierto del Día de la Mujer, esta pieza actúa como cambio de temperatura: del nervio estructural a una contemporaneidad más física y luminosa.
El programa se completa con el Sexteto para oboe, trompeta, violín, viola, violonchelo y piano de Grace Williams, una partitura que destaca por su riqueza tímbrica y su carácter expansivo. La instrumentación, poco frecuente, es parte del atractivo: obliga a pensar la música como mezcla de colores y equilibrios. Lirismo y brillantez conviven aquí en una formación que, cuando funciona, suena a laboratorio sonoro.
Por qué este Concierto del Día de la Mujer importa dentro de la ROSS
La orquesta enmarca este Concierto del Día de la Mujer como una reafirmación de su compromiso con la igualdad y con la visibilización del talento femenino. Pero, más allá del enunciado, la fuerza está en la forma: el protagonismo no se delega. Lo asumen sus propias profesoras, que sostienen el día a día artístico de la ROSS y que aquí se sitúan en el centro del escenario, sin intermediarios.
También hay algo significativo en la elección del repertorio: tres compositoras, tres lenguajes, tres épocas cercanas. El mensaje no es “hubo mujeres”, sino “hay música de mujeres que merece estar aquí, ahora, y con esta seriedad”. Y eso, en la cultura, es una diferencia grande.

En un momento en el que la conversación sobre representación suele quedarse en el titular, el Concierto del Día de la Mujer propone otra cosa: una experiencia. Un concierto de mediodía, en un espacio que favorece la cercanía, con un programa pensado para escuchar con atención y salir con la sensación de haber descubierto algo.
