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Las dos cartas que arrojan nuevas sombras sobre el padre de Meghan Markle

Las nuevas revelaciones de la prensa británica sobre Thomas Markle y una investigación policial arrojan luz sobre la complicada ruptura familiar de la duquesa de Sussex

La relación entre Meghan Markle y su padre, Thomas Markle, vuelve a estar en el centro de la polémica. Dos cartas, escritas en momentos diferentes, han sacado a la luz nuevos detalles sobre el distanciamiento que mantienen desde hace ocho años. Las revelaciones coinciden con una investigación abierta en Filipinas por la presunta posesión de material de abuso sexual infantil, unas acusaciones que el padre de la duquesa de Sussex, de 82 años, niega rotundamente.

Según ha publicado el diario británico The Times, Meghan Markle habría enviado una carta a su padre en diciembre de 2025, después de que este sufriera una amputación de pierna. En ella le habría comunicado que no podría conocer a sus nietos, Archie y Lilibet, porque lo consideraba un posible riesgo para los menores. También le habría recomendado buscar ayuda profesional.

La segunda carta se remonta a enero de 2019. Scotland Yard ha confirmado que recibió entonces una comunicación con graves acusaciones sobre posibles delitos cometidos fuera del Reino Unido. El documento fue trasladado a la oficina de los duques de Sussex, pero la Policía Metropolitana no compartió la información con otras autoridades. Ahora está revisando su actuación.

A estas revelaciones se suma otra supuesta advertencia familiar. Según las informaciones recogidas por Page Six, la primera esposa de Thomas Markle habría escrito a Meghan para alertarla sobre el presunto material encontrado. La existencia y el contenido de esa comunicación no han podido verificarse de forma independiente.

Una investigación que cambia la perspectiva de la ruptura familiar

El origen de la investigación en Filipinas está en las declaraciones de Thomas Markle Jr., hermanastro de Meghan, quien asegura haber encontrado imágenes y vídeos de presunto abuso sexual infantil entre las pertenencias de su padre en una vivienda de Cebú. Según The Sun, habría entregado dispositivos electrónicos a las autoridades para su análisis.

Thomas Markle ha negado categóricamente las acusaciones y se ha mostrado dispuesto a colaborar con los investigadores. Su hija Samantha también ha salido en su defensa y sostiene que podría estar siendo víctima de un montaje. Por el momento, no se ha demostrado que haya cometido ningún delito.

Ante la repercusión del caso, Meghan Markle rompió su silencio el pasado 23 de octubre mediante un comunicado en el que expresó su preocupación por las posibles víctimas y explicó que, cuando recibió las primeras advertencias, le aseguraron que las autoridades estaban investigando. La duquesa también quiso aclarar que su decisión de mantener a sus hijos alejados de su abuelo paterno respondía exclusivamente a su deseo de protegerlos.

Estas informaciones ofrecen una nueva perspectiva sobre una ruptura que durante años se había atribuido a las fotografías pactadas con los paparazzi antes de la boda de Meghan y Harry en 2018 y a las continuas declaraciones públicas de Thomas Markle.

Mientras las autoridades filipinas continúan investigando y Scotland Yard revisa su actuación, las cartas han vuelto a situar a la familia de Meghan en el foco mediático. Aunque ninguna de estas revelaciones demuestra las acusaciones contra su padre, sí plantea nuevos interrogantes sobre las circunstancias que llevaron a la duquesa de Sussex a romper definitivamente el contacto con él.

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