La relación entre Meghan Markle y su padre, Thomas Markle, acaba de dar un giro mucho más inquietante de lo que nadie podía imaginar. Durante ocho años, el distanciamiento entre la duquesa de Sussex y su progenitor había sido uno de los asuntos más recurrentes de la prensa británica. Se habló de fotografías pactadas con los paparazis, de cartas privadas, de reproches públicos y de una reconciliación que nunca llegó. Sin embargo, las últimas revelaciones sitúan aquella ruptura familiar bajo una perspectiva completamente distinta.
Thomas Markle, de 82 años, está siendo investigado por las autoridades filipinas tras una denuncia presentada por su propio hijo, Thomas Markle Jr., por la presunta posesión de material de abuso sexual infantil. La información fue adelantada este jueves por el tabloide británico The Sun y ha provocado la reacción de su hija, Meghan Markle, que hasta ahora había evitado explicar públicamente todos los motivos de su alejamiento.
La investigación ha sido confirmada por Nicholas Ty, subsecretario de Justicia de Filipinas. Un equipo especializado en trata de personas y explotación sexual infantil en Internet está examinando las acusaciones en Cebú, donde el padre de la duquesa residió antes de regresar a Estados Unidos. Por el momento, no se han anunciado cargos contra Thomas Markle, que niega tajantemente las acusaciones.

La denuncia de su propio hijo
Según la investigación publicada por The Sun, Thomas Markle Jr., de 60 años y hermanastro de Meghan, asegura haber encontrado cientos, posiblemente miles, de fotografías y vídeos de presunto contenido sexual infantil entre las pertenencias de su padre. El material habría aparecido en cuatro cajas almacenadas en una vivienda de Cebú, en Filipinas. El hijo del antiguo director de iluminación de Hollywood explica que estaba revisando objetos personales cuando descubrió imágenes que le llevaron a sospechar que se encontraba ante material ilegal. Entre las pertenencias había antiguos teléfonos móviles, discos duros, cintas de vídeo, fotografías familiares y recuerdos de la carrera profesional de Thomas Markle. Según el relato del denunciante, la revisión de varios dispositivos electrónicos permitió localizar más archivos de contenido presuntamente delictivo.
“Cuando encontré este material, me quedé horrorizado y no tuve más remedio que denunciar a mi padre”, declaró Thomas Markle Jr. a The Sun. El hijo sostiene que había cuidado y ayudado a su progenitor durante años, pero asegura que el descubrimiento ha supuesto una ruptura definitiva entre ambos. Según su versión, ya había contactado con investigadores del FBI el pasado julio y posteriormente presentó una denuncia ante las autoridades filipinas. La posible participación de organismos estadounidenses añade una dimensión internacional al caso, aunque no consta confirmación pública de una investigación penal independiente del FBI. Las autoridades deberán determinar ahora la naturaleza del material denunciado, su procedencia y las posibles responsabilidades. Hasta que concluya ese trabajo, las afirmaciones del hijo siguen siendo acusaciones que no han sido probadas judicialmente.
“Espero que ahora pueda entenderse que, pese a cómo determinados medios han distorsionado nuestra relación durante años, mi decisión de mantenerme alejada de mi padre y de no permitirle tener contacto con nuestros hijos obedecía a una sola razón: protegerlos” – Meghan Markle
Meghan explica por qué se alejó de su padre
La reacción de Meghan Markle no se ha hecho esperar. La duquesa de Sussex ha emitido un comunicado recogido por Sky News, ITV y la agencia británica Press Association en el que reconoce sentirse “profundamente consternada” por las informaciones conocidas en las últimas horas. Pero lo más significativo de sus palabras no es únicamente su rechazo a los hechos denunciados, sino la revelación de que ya había recibido información preocupante sobre su padre en 2018, precisamente el año de su boda con el príncipe Harry.
Según explica, aquel año se envió una carta a la Policía Metropolitana de Londres y a los responsables de protección de la familia real británica. Posteriormente, su contenido fue compartido con ella. La duquesa asegura que aquella comunicación contenía acusaciones “preocupantes e inquietantes” contra su progenitor y que recibió garantías de que estaban siendo investigadas. Meghan Markle no ha precisado quién redactó aquella carta ni si las acusaciones de entonces eran exactamente las mismas que ahora examinan las autoridades filipinas. Su testimonio, sin embargo, introduce un elemento hasta ahora desconocido en la historia de su distanciamiento familiar. “Espero que ahora pueda entenderse que, pese a cómo determinados medios han distorsionado nuestra relación durante años, mi decisión de mantenerme alejada de mi padre y de no permitirle tener contacto con nuestros hijos obedecía a una sola razón: protegerlos”, sostiene la duquesa. La mujer del príncipe Harry también expresa su preocupación por los menores que pudieran haber resultado perjudicados y confía en que la Justicia esclarezca completamente lo sucedido.

Estas declaraciones resultan especialmente relevantes porque ofrecen una explicación diferente de la que durante años había dominado buena parte de la cobertura de la prensa sensacionalista británica. Desde su boda con Harry en mayo de 2018, la ausencia de Thomas Markle en la vida de su hija había sido presentada fundamentalmente como el resultado de una complicada disputa familiar. La relación se deterioró públicamente cuando trascendió que el padre de la entonces futura duquesa había participado en la preparación de fotografías para los paparazis antes del enlace. Thomas Markle tampoco asistió a la ceremonia celebrada en Windsor, alegando problemas cardíacos. Aquella ausencia adquirió un enorme simbolismo cuando el entonces príncipe Carlos acompañó a Meghan durante parte de su recorrido hacia el altar.
Después llegaron las entrevistas televisivas, las declaraciones cruzadas y la publicación en la prensa de fragmentos de una carta privada que Meghan había enviado a su padre. La duquesa terminó emprendiendo acciones legales contra el grupo editor del Mail on Sunday por la difusión de aquella correspondencia.
Durante todos estos años, Thomas Markle expresó repetidamente su deseo de recuperar la relación con su hija y conocer a sus nietos, Archie y Lilibet. Meghan, en cambio, mantuvo las distancias. Ahora sostiene que detrás de aquella decisión existían razones relacionadas con la protección de sus hijos, una explicación que hasta este momento no había formulado con semejante contundencia.
Thomas Markle niega las acusaciones
Frente a la denuncia de su hijo, Thomas Markle ha negado haber poseído imágenes de abuso sexual infantil. En declaraciones recogidas por el Daily Mail, el padre de la duquesa califica las acusaciones de “mentiras enfermizas”. Su hija Samantha Markle, hermanastra de Meghan, también ha salido públicamente en su defensa. Según recoge el periódico británico, Samantha sostiene que las acusaciones carecen de fundamento y atribuye el comportamiento de su hermano Thomas Jr. a un supuesto interés económico. Samantha asegura que el conflicto familiar se agravó cuando su padre dejó de facilitar dinero a su hijo y acusa a este de intentar perjudicarlo. Se trata, en cualquier caso, de la versión de una de las partes implicadas, no de un hecho acreditado por los investigadores.
La división familiar es ahora absoluta. Mientras Thomas Jr. afirma haber descubierto material que le obligó a acudir a la policía, Samantha defiende la inocencia de su padre y cuestiona las motivaciones de su hermano. Las acusaciones llegan, además, en un momento especialmente delicado para Thomas Markle. El antiguo profesional de la iluminación televisiva, ganador de dos premios Emmy, arrastra importantes problemas de salud y actualmente se encuentra en Estados Unidos. Después de sufrir un ictus en 2022, su estado físico volvió a complicarse hasta requerir la amputación de su pierna izquierda. Tras su estancia en Filipinas, regresó a territorio estadounidense y, según las informaciones publicadas por la prensa británica, permanece en un centro de recuperación en Florida. Su situación médica había reabierto recientemente las especulaciones sobre una posible reconciliación con Meghan. En diciembre de 2025, la duquesa se puso en contacto con su padre por carta después de conocerse su delicado estado de salud, aunque aquello no supuso una reconstrucción pública de su relación.
La nueva investigación vuelve a colocar a los Markle en el centro de la actualidad británica, pero esta vez las consecuencias van mucho más allá de una disputa familiar. El foco ya no está únicamente en los desencuentros entre Meghan y su padre, sino en unas acusaciones de extrema gravedad cuya veracidad deberán establecer las autoridades competentes. Para la duquesa de Sussex, el caso abre además una dolorosa revisión pública de los motivos que la llevaron a mantener alejados a sus hijos de su abuelo materno. Durante años se cuestionó su decisión de romper con él. Hoy, Meghan pide que se escuche su explicación, mientras la investigación sigue abierta y Thomas Markle mantiene su inocencia.

