Durante meses, el Gobierno ha construido un relato sobre la avalancha migratoria de Ceuta basado en una premisa inamovible: Marruecos no ha tenido ninguna participación relevante en los hechos más allá de su papel habitual en la gestión migratoria. Pedro Sánchez llegó a elogiar la “ejemplar colaboración” de Rabat, mientras desde Moncloa se rechazaban las sospechas sobre una actuación coordinada e incluso, el Ejecutivo, llegó a señalar a Rusia e Israel como posibles actores detrás de la crisis, una hipótesis que posteriormente no fue respaldada por la Unión Europea
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también ha defendido de manera reiterada la tesis oficial y agradeció a Marruecos los “esfuerzos realizados” en la frontera en pleno asalto de Ceuta hasta el punto de alardear de haber estado en contacto permanente con su homólogo de Rabat.

“No hay ningún hecho que permita relacionarlo”, defendió el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, cada vez que surgían nuevas informaciones que cuestionaban la versión del Ejecutivo. Sin embargo tras el choque entre Marlaska y Margarita Robles por si había o no informes de inteligencia, trascendieron las alertas previas del CNI; después, los informes policiales que apuntaban a una actuación coordinada. Setenta días después de la avalancha migratoria, El País reveló la presencia de buques de guerra marroquíes en aguas españolas durante aquellos mismos días, una información que el Gobierno había mantenido en reserva. Y ahora se suma un nuevo elemento: las pesquisas sobre la actuación de un buque marroquí que habría recogido migrantes en el mar mientras trataban de llegar a nado a la costa y, posteriormente, en vez de llevarlos a Marruecos los habrían acercado a las costas ceutís.

La principal controversia ya no es únicamente qué papel desempeñó Rabat durante aquellos días, sino qué información conocía el Gobierno mientras defendía públicamente que no había indicios de una actuación coordinada.
La jueza que instruye la causa en la Audiencia Nacional ha solicitado a Defensa información sobre la presencia de buques militares marroquíes en aguas españolas entre el 29 de julio y el 10 de agosto, así como datos sobre posibles interacciones con unidades de la Armada española. La magistrada contempla estudiar una nueva línea de investigación para determinar si las incursiones tuvieron alguna relación con la entrada masiva. Fuentes consultadas destacan a Artículo 14 que es “frecuente” ver a buques marroquíes cerca de la línea invisible que separa Marruecos y que, cuando una fragata española se hace presente, vuelven hacia sus aguas.

