Desde su primera edición, en 1981, los Premios Princesa de Asturias han distinguido a figuras destacadas de la cultura, la ciencia, el deporte y otros ámbitos. Sin embargo, la presencia femenina continúa siendo minoritaria. Según los datos de la Fundación actualizados en julio de 2026, 74 mujeres han sido galardonadas, frente a 296 hombres y 112 instituciones. Si se consideran únicamente los premios concedidos a personas, las mujeres representan el 20% de los galardonados y los hombres, el 80%.
A lo largo de estas décadas, escritoras, artistas, científicas y deportistas han recibido el reconocimiento por trayectorias que han trascendido sus respectivas disciplinas. Sus nombres permiten recorrer la historia de los premios a través de algunas de las figuras más influyentes de los últimos años.
Artes: de Meryl Streep a Patti Smith
La presencia femenina en esta categoría se remonta a 1991, cuando cuatro figuras destacadas de la ópera española compartieron el galardón: Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Montserrat Caballé y Pilar Lorengar. Las cuatro dejaron una huella importante en la música clásica y contribuyeron a proyectar el talento lírico español más allá de sus fronteras.
Entre las premiadas también se encuentra Meryl Streep, galardonada en 2023 y considerada una de las grandes actrices de su generación gracias a una carrera marcada por la versatilidad y la diversidad de sus personajes.

En 2026, el reconocimiento recayó en Patti Smith, cantante, compositora y poeta estadounidense considerada una figura fundamental del punk. Su obra combina música y literatura, y su influencia se extiende más allá de los escenarios.
También figuran la fotógrafa Annie Leibovitz, premiada en 2013 por sus retratos de personalidades de la cultura y la política; la artista serbia Marina Abramović, distinguida en 2021 por su trayectoria en el arte de la performance; y Carmen Linares y María Pagés, reconocidas conjuntamente en 2022 por su contribución al flamenco. En 2025, el premio fue para la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide, cuya obra explora la identidad y las tradiciones culturales.

Comunicación y Humanidades: mujeres que transformaron el pensamiento
María Zambrano ocupa un lugar especial en la historia de estos galardones: recibió el premio en 1981, en la primera edición. La filósofa y ensayista española desarrolló una obra que fusionó razón y poesía para reflexionar sobre la condición humana.
Otra figura destacada es Susan Sontag, reconocida en 2003 junto al periodista y escritor Ryszard Kapuściński. Ensayista, novelista y crítica cultural, analizó cuestiones como la fotografía, la guerra y la representación del sufrimiento, y se convirtió en una de las voces intelectuales más influyentes de su tiempo.

Investigación científica y técnica: un antes y un después
La ciencia también cuenta con mujeres cuyas investigaciones han cambiado la comprensión de fenómenos fundamentales. Jane Goodall, reconocida por su trabajo sobre los chimpancés, transformó el estudio de los primates y dedicó buena parte de su vida a la conservación de la biodiversidad. Fue la primera mujer en recibir esta distinción, en 2003.

En genética destaca Mary-Claire King, conocida por sus investigaciones sobre el vínculo entre el gen BRCA1 y el cáncer de mama hereditario, que contribuyeron a avanzar en la comprensión de esta enfermedad.
También sobresalen Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, cuyas investigaciones sobre la técnica de edición genética CRISPR abrieron nuevas posibilidades para la investigación biomédica y el estudio del ADN.

Cooperación internacional: un compromiso con el planeta
Una de las primeras mujeres en recibir el Premio de Cooperación Internacional fue Simone Veil, distinguida en 2005. Superviviente del Holocausto y figura clave de la política francesa y europea, dedicó buena parte de su vida pública a defender los derechos humanos y la integración europea, dejando una huella importante en la historia política del continente.
Ellen MacArthur representa una forma de activismo centrada en la transformación de los modelos económicos. Tras destacar como navegante, impulsó una fundación dedicada a promover la economía circular, con el objetivo de reducir los residuos y aprovechar mejor los recursos.
Su trayectoria muestra cómo la experiencia adquirida en un campo puede convertirse en una herramienta para abordar desafíos globales y promover cambios en la manera de producir y consumir.

Ciencias Sociales: comprender y transformar la sociedad
La primera mujer en recibir el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales fue Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y firme defensora de los derechos humanos, distinguida en 2006. Su trayectoria política y su compromiso con las libertades fundamentales marcaron una carrera dedicada a la justicia y la dignidad humana.
Años después, en 2012, el galardón recayó en la filósofa estadounidense Martha Nussbaum, cuyas investigaciones exploran cuestiones como la justicia social, la educación y las oportunidades que necesita cada persona para desarrollar una vida digna. En 2017 fue reconocida Karen Armstrong, escritora especializada en historia de las religiones. A través de sus libros, ha examinado las raíces y los puntos de encuentro entre distintas creencias, defendiendo el diálogo como una vía para superar prejuicios y favorecer la comprensión entre culturas.

Deportes: el legado de las campeonas
La historia de las mujeres en el Premio Princesa de Asturias de los Deportes cuenta con nombres que han dejado huella en distintas disciplinas. La tenista Martina Navratilova fue la primera mujer en recibir este reconocimiento, en 1994. Desde entonces, el palmarés ha incorporado a otras figuras destacadas, como la esquiadora Lindsey Vonn, premiada en 2019; la nadadora paralímpica Teresa Perales, en 2021; y la jugadora de bádminton Carolina Marín, distinguida en 2024.

En 2025, el premio reconoció a Serena Williams, cuya trayectoria la ha situado entre las grandes leyendas del tenis. Su influencia no se limita a sus éxitos deportivos: también ha contribuido a aumentar la visibilidad de las mujeres en el deporte profesional y a poner sobre la mesa cuestiones relacionadas con la igualdad y el reconocimiento de las deportistas.

Letras: escritoras que han dejado huella
La escritora salmantina Carmen Martín Gaite fue la primera mujer en recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras, en 1988, compartiendo el reconocimiento con José Ángel Valente. Figura destacada de la narrativa española del siglo XX, construyó una obra marcada por la atención a la vida cotidiana, las relaciones personales y la experiencia de las mujeres en la sociedad.
Este premio también cuenta con figuras como Doris Lessing, premiada en 2001 y ganadora del Nobel de Literatura en 2007. Su obra abordó las desigualdades sociales, la política, las relaciones humanas y la identidad, con una mirada crítica sobre las estructuras de poder.
También destaca Nélida Piñon, escritora brasileña galardonada en 2005. Su trayectoria contribuyó a proyectar la literatura en lengua portuguesa y se caracterizó por la exploración de la memoria, la identidad y las posibilidades de la narrativa.

Concordia: el compromiso con los demás
La escritora británica J. K. Rowling fue la primera mujer en recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, en 2003. La autora de la saga Harry Potter fue reconocida por el impacto de sus libros entre los lectores jóvenes y por su capacidad para acercar la lectura a nuevas generaciones. Desde entonces, otras mujeres han sido distinguidas en esta categoría por trayectorias vinculadas a la defensa de los derechos humanos, la conservación del planeta y la cooperación entre personas y comunidades.
En 2018, el galardón recayó en la oceanógrafa Sylvia Earle, referente internacional en la exploración de los océanos y la protección de los ecosistemas marinos. Su trabajo ha contribuido a llamar la atención sobre las amenazas que afrontan los mares y la necesidad de preservar la biodiversidad.
En 2026, la premiada ha sido la astronauta estadounidense Christina Koch, reconocida por su participación en la misión Artemis II y por el valor colectivo de la exploración espacial. Su trayectoria simboliza el esfuerzo compartido para ampliar las fronteras del conocimiento y transmitir un mensaje de cooperación que trasciende países y generaciones.

El Premio de la Concordia también distingue a organizaciones e iniciativas colectivas que trabajan para mejorar las condiciones de vida, combatir la desigualdad y promover una convivencia más justa. Sus galardonados reflejan distintas maneras de contribuir al bien común, desde la divulgación cultural hasta la investigación y la acción humanitaria.
El legado de las mujeres premiadas
Detrás de cada galardón hay una historia distinta: la de mujeres que han abierto caminos en ámbitos muy diferentes y que, desde sus respectivas profesiones, han conseguido ir más allá de sus logros individuales. Sus trayectorias demuestran que el impacto de una persona no siempre se mide por lo que consigue para sí misma, sino también por aquello que deja a los demás. Y es esa huella la que hace que sus nombres sigan teniendo relevancia mucho después de recibir el premio.

