El acceso a una vivienda se ha convertido en un obstáculo cada vez mayor para los trabajadores españoles. Mientras los sueldos han experimentado incrementos moderados durante la última década, el precio de la vivienda ha aumentado a un ritmo 3,6 veces superior al de los salarios desde 2013. Así lo denuncia Comisiones Obreras (CCOO) en un nuevo informe que advierte de las consecuencias de esta brecha para las familias, las pequeñas empresas y el conjunto de la economía.
El estudio, titulado El coste del rentismo para los salarios y la economía productiva, ha sido presentado este viernes, 23 de octubre, por el Gabinete Económico del sindicato. Su principal conclusión es que buena parte de las mejoras salariales quedan neutralizadas por el encarecimiento de la vivienda, especialmente en las grandes ciudades y las zonas donde existe una mayor presión inmobiliaria.
Según CCOO, entre el segundo trimestre de 2013 y el mismo periodo de 2026, los precios de compraventa aumentaron un 108%, frente al 30% acumulado por los salarios medios. Se trata de variaciones nominales que evidencian una importante diferencia en la evolución de ambos indicadores.
El precio de la vivienda se aleja de los salarios en España
La distancia entre el precio de la vivienda y los ingresos laborales resulta especialmente visible cuando se analiza el esfuerzo necesario para comprar un inmueble.
De acuerdo con los cálculos de CCOO, en 1985 bastaban 3,1 salarios anuales completos para adquirir una vivienda libre de 90 metros cuadrados. En 2026, esa proporción se ha elevado hasta los 7,1 salarios.
La situación es todavía más complicada en determinados territorios. En Baleares, adquirir una vivienda de esas características exige el equivalente a 12,2 años de salario íntegro. En Málaga, el esfuerzo alcanza los 10,8 años, mientras que en la Comunidad de Madrid se sitúa alrededor de diez.
A estos importes debe añadirse el ahorro necesario para afrontar la entrada de una hipoteca y los gastos asociados a la operación. El sindicato estima que los compradores necesitan disponer previamente de aproximadamente un 30% del precio total, equivalente a 2,1 salarios anuales medios.
En consecuencia, incluso los trabajadores con ingresos estables pueden encontrar importantes dificultades para reunir el dinero necesario antes de solicitar financiación.
Los nuevos alquileres también suben más que los salarios

El informe también examina las dificultades de quienes no pueden acceder a la compra y necesitan alquilar una vivienda.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística utilizados por CCOO, los precios de los nuevos contratos de alquiler aumentaron un 37% entre 2015 y 2024. Durante ese mismo periodo, el salario medio creció un 21%.
Las mayores subidas se localizaron en territorios especialmente tensionados. La Comunidad Valenciana registró un encarecimiento del 49%, seguida de Baleares, con un 48%, y Canarias, con un 39%.
Esta evolución afecta especialmente a las personas que buscan su primera vivienda o necesitan cambiar de residencia por motivos laborales. El sindicato considera que el aumento de los alquileres reduce la capacidad de consumo y dificulta la movilidad de los trabajadores.
El encarecimiento inmobiliario también perjudica a los pequeños negocios
Las consecuencias del precio de la vivienda van más allá de los hogares. CCOO advierte de que la subida de los alquileres comerciales también compromete la rentabilidad de autónomos y pequeñas empresas.
Según los datos de la Agencia Tributaria recogidos en el estudio, la mediana de las rentas de locales comerciales aumentó un 5,8% en 2021, un 8,3% en 2022 y un 4,5% en 2023.
El importe alcanzó los 52 euros por metro cuadrado al año, una cifra que, según el sindicato, representa un máximo histórico en esa serie.
Este incremento de los costes inmobiliarios reduce los márgenes empresariales, dificulta la apertura de nuevos establecimientos y puede acelerar el cierre de negocios que no consiguen trasladar esos gastos a sus clientes.
CCOO también señala que la rentabilidad bruta de la inversión residencial alcanzó el 16% en 2025, frente al 7% de rentabilidad ordinaria de los recursos propios empresariales. Son indicadores diferentes, pero el sindicato los utiliza para advertir del atractivo de la inversión patrimonial frente a otras actividades productivas.
Reducir el coste de la vivienda podría impulsar hasta 411.000 empleos

Una de las principales aportaciones del estudio es una estimación sobre los beneficios económicos de abaratar la vivienda.
CCOO calcula que una reducción del 30% en los gastos residenciales liberaría entre 21.000 y 26.000 millones de euros que los hogares podrían destinar a otros bienes y servicios.
Este aumento de la capacidad de consumo podría favorecer, según sus simulaciones, la creación de entre 330.000 y 411.000 empleos durante cinco años.
Sin embargo, estas cifras representan escenarios hipotéticos y no previsiones garantizadas. Su cumplimiento dependería de cómo se produjera la reducción de costes y de la respuesta del conjunto de la economía.
CCOO reclama más vivienda pública antes de la huelga del 11N
El informe llega cuando los sindicatos preparan la huelga general del próximo 11 de noviembre, convocada para reclamar mejores salarios y facilitar el acceso a una vivienda asequible.
Entre las medidas defendidas por CCOO figura ampliar la duración de los contratos de alquiler, reforzar la regulación de los arrendamientos turísticos y de temporada y aumentar considerablemente la inversión pública residencial.
La organización propone destinar anualmente el 1,5% del producto interior bruto a construir un parque permanente de 1,5 millones de viviendas asequibles durante la próxima década.
Para el sindicato, el encarecimiento inmobiliario constituye un problema que trasciende el acceso a la vivienda: también limita la mejora del nivel de vida de los trabajadores y reduce los recursos disponibles para la actividad económica.

