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Myriam Yébenes: “La perfección no existe y perseguirla desgasta”

La experta en estética y medicina regenerativa reivindica una belleza consciente, alejada de los milagros y centrada en el cuidado real de la piel

Myriam Yébenes

Para Myriam Yébenes, hablar de una piel con “buena cara” es hablar de vitalidad. No de perfección ni de filtros, sino de una piel luminosa, hidratada y en equilibrio, que refleje bienestar más que artificio. Con más de cinco décadas de trayectoria familiar en el sector de la estética avanzada, Yébenes defiende una filosofía clara: menos impulsividad y más diagnóstico.

Frente a la tentación de probarlo todo antes de una cita importante, apuesta por rutinas sencillas, personalizadas y constantes, donde la hidratación, el refuerzo de la barrera cutánea y el descanso juegan un papel clave. Una visión que conecta directamente con la medicina regenerativa, una de las grandes tendencias de los próximos años, entendida no como una forma de cambiar el rostro, sino de acompañar a la piel para que envejezca mejor, con naturalidad y libertad. Charlamos con ella.

P – Se habla mucho del efecto glow. ¿Qué significa para ti una piel con “buena cara”?

R – Para mí, una piel con “buena cara” no es una piel perfecta, sino una piel viva: luminosa, hidratada, con tono uniforme y descanso. El famoso glow es salud, no brillo artificial… Queremos reflejar cómo nos sentimos por dentro o, al menos, cómo nos gustaría sentirnos.

P – ¿Cuál es el error más común cuando queremos vernos mejor “en tiempo récord” antes de un evento y qué harías tú en su lugar?

R – El error más habitual es querer hacerlo todo de golpe: probar tratamientos nuevos, sobreexfoliar la piel o buscar resultados milagro. Eso suele generar el efecto contrario. Yo siempre digo que menos es más. En lugar de improvisar, apostaría por hidratar bien la piel, reforzar la barrera cutánea y elegir gestos que ya sepamos que nos funcionan. En Maribel Yébenes siempre recomendamos realizar un diagnóstico facial en cualquiera de nuestros centros para poder entender y entrar en detalle sobre lo que la piel necesita en esos momentos.

P – Si tuvieras que diseñar una preparación ideal en 7 días antes de un evento importante, ¿qué tres pasos no pueden faltar en casa para que el resultado se note (sin complicarnos)?

R – Primero, la limpieza. A menudo compramos productos por comprar, sin saber realmente qué piel tenemos ni qué necesita. Segundo, una buena rutina de skincare en casa. Y tercero, descanso, constancia y mucha agua. Dormir bien esos días marca más diferencia de la que creemos y debemos hidratarnos de forma constante. La piel siempre responde al equilibrio.

P – Has mencionado que la medicina regenerativa es una de las grandes tendencias de 2026. ¿Qué te atrae de este enfoque y cómo lo explicas de forma sencilla a alguien que tiene curiosidad, pero también respeto?

R – Para mí la medicina regenerativa es una apuesta transformadora, ya que acompaña a la piel para que funcione mejor. La medicina regenerativa estimula los propios mecanismos del cuerpo; es trabajar con tu biología, no contra ella. Siempre explicamos en la compañía que no se trata de cambiar tu cara, sino de ayudarla a envejecer mejor, con naturalidad y calidad. Tenemos clientas de edades maduras que se ven mejor ahora que hace 20 años.

P – En tu caso, ¿hay algún ritual de autocuidado que consideres no negociable (aunque estés a mil), y por qué?

R – La doble limpieza facial por la noche. Pase lo que pase. Es mi momento de pausa, de cierre del día. Más allá de la piel, es un gesto mental y me recuerda que cuidarme no es un lujo, es una base.

P – Como empresaria, ¿qué has aprendido sobre liderazgo en un sector tan exigente y tan ligado a la confianza? ¿Qué cualidad valoras más en tu equipo médico?

R- He aprendido que liderar es escuchar mucho y dar ejemplo. En este sector, la confianza lo es todo y se construye con rigor y humanidad. En mi equipo valoro especialmente la honestidad, saber decir “no”, saber recomendar lo mejor para el paciente, incluso cuando no es lo más fácil.

P – La belleza también está muy conectada con la autoestima y con cómo nos hablamos. ¿Cómo gestionas la presión de “estar perfecta” y qué consejo darías para mirarnos con más amabilidad?

R – He aprendido a relativizar esa presión. La perfección no existe y perseguirla desgasta. Mi consejo es cambiar el foco: no preguntarnos “qué me falta”, sino “qué dice de mí esta cara hoy”. Mirarnos con más curiosidad y menos juicio.

P – ¿Qué significa para ti envejecer con libertad en una industria que muchas veces vende lo contrario?

R – Significa poder elegir. Elegir cuidarte, tratarte o no, cambiar algo o dejarlo tal cual, sin miedo ni culpa. Envejecer con libertad es aceptar el paso del tiempo sin renunciar a verte bien, pero desde un lugar consciente y propio, no impuesto.

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