Tras más de una década desarrollando su carrera en Milán junto a nombres como Studio Luca Guadagnino, Dimorestudio o Matteo Thun, el diseñador gallego Pablo Molezún firma con (META)FISICA un momento decisivo en su trayectoria. Su colaboración con cc-tapis y Fornasetti, dos referentes del diseño contemporáneo, lo sitúa entre las voces más interesantes de una generación capaz de pensar el espacio desde la emoción, la cultura visual y la puesta en escena.
Inspirada en el sanatorio de Paimio de Alvar Aalto, su propuesta transforma el histórico showroom de cc-tapis en una suerte de galería clínica donde las alfombras se elevan a piezas de arte y la arquitectura se convierte en dispositivo narrativo. En esta entrevista, Molezún habla de teatralidad, percepción y composición espacial, pero también de cómo equilibrar dos universos estéticos tan poderosos como los de Fornasetti y cc-tapis en una de las citas más relevantes del calendario internacional del diseño.
¿Qué ha significado para ti formar parte de una de las presentaciones más destacadas de Milan Design Week 2026 junto a firmas como Fornasetti y cc-tapis?
Es, sin duda, un momento de inflexión en mi carrera. Después de más de diez años trabajando en la escena milanesa del diseño, colaborando con estudios y figuras como Studio Luca Guadagnino, Dimorestudio o Matteo Thun, formar parte de un proyecto tan fascinante y creativo de la mano de una marca innovadora en su sector como es cc-tapis, y una institución como la que es Fornasetti; no solo ha sido un privilegio, sino una gran satisfacción tanto personal como profesional.
¿Cómo nació tu propuesta espacial para (META)FISICA y cuál fue la primera sensación que quisiste provocar en el visitante al entrar en el showroom?
La propuesta nace a partir de una referencia muy concreta, el Sanatorio de Paimio en Finlandia, de Alvar Aalto. Quería crear un espacio con carácter clínico, darle al espacio un nuevo canvas neutro que pusiera en valor las piezas, sin competir con ellas.
Has definido la instalación como una “galería clínica”. ¿Qué te interesaba explorar con esa atmósfera tan precisa, luminosa y casi escenográfica?
Me interesaba atraer la atracción del espectador, pero sin hacerle sombra a la colección de cc-tapis. Quería una atmósfera definida, contundente y sí, escenográfica también, que aportase teatralidad al espacio.
La exposición plantea un diálogo entre alfombra, arte y arquitectura. ¿Cómo entiendes tú esa relación en este proyecto?
Este diálogo fue posible trabajando mano a mano con Dan Thawley (comisariado de la exposición); gracias a su análisis y nuestro trabajo conjunto fue posible unir arte y arquitectura. El objetivo era elevar la pieza expuesta y hacer de las alfombras piezas de arte, y del showroom, una galería expositiva.
¿Qué retos supuso trabajar con el universo visual de Fornasetti, tan reconocible y con una identidad tan fuerte?
Poner de acuerdo dos mundos, cc-tapis y Fornasetti en un espacio: el histórico showroom de cc-tapis en Piazza Santo Stefano, de carácter más industrial. Mi labor aquí fue la de moderador, equilibrar estos dos mundos; esa identidad tan fuerte de Fornasetti la leí como una ventaja y no como un reto. Tenía todo lo que necesitaba: un producto de calidad, el mundo textil de las alfombras que adoro, la maravillosa visión y confianza de Daniele Lora y Fabrizio Cantoni, el ojo de Dan Thawley… y el mágico universo de Fornasetti. Solo era cuestión de amasar los ingredientes.
En (META)FISICA aparecen conceptos como laberinto, trampantojo, capas flotantes o reflejos. ¿Qué papel juega la percepción del visitante en tu forma de diseñar espacios?
Era importante donar al espacio de teatralidad, como estamos acostumbrados a ver en el mundo ‘Fornasettiano’, pero de una manera más sutil, sin sobrecargar; es decir, lo opuesto a Casa Fornassetti. La escala de los estampados es diferente; mucho más grandes y con la profundidad de la materialidad de las alfombras, lo que permite trabajar con ellas como si fueran bambalinas. Trabajar con la perspectiva del espacio un poco “desde las bambalinas” para jugar con la percepción del visitante, así como el uso de los espejos para crear laberintos visuales y un poco freudianos.
Ahora que lideras tu propio estudio multidisciplinar, ¿qué define hoy el sello de Pablo Molezún Studio?
El uso del color, la luz, la perspectiva, la sensualidad y la sorpresa. Toda mi carrera se basa en lo atemporal, alejándome de la palabra “trend”; el mix de décadas del S.XX junto con la contemporaneidad. Soy muy analítico también y me interesan las emociones. Por eso me satisface tanto cuando veo el estupor de las personas en los ojos, entrando por primera vez en un espacio, porque lo entiendo como si algo en su sistema nervioso se hubiese activado.
Tu trayectoria conecta Galicia, Madrid, Londres y Milán. ¿De qué manera conviven esas influencias en tu lenguaje creativo?
Soy como una esponja y absorbo todo lo que puedo de mis experiencias, de mis vivencias. Soy gallego peculiar, que no sufre de morriña; mi curiosidad es tan grande que necesito alimentarme constantemente de cada una de estas ciudades en las que he vivido y frecuento, de cada una de las personas que conozco. De hecho, soy un poco nómada, un wonderlaster; aunque reconozco que hay una influencia importante en mi vida: el mar. No cualquier mar, el océano Atlántico. Eso es lo que me gusta de mi tierra y que me llevo conmigo a todas partes; la fuerza abrumadora del océano.
Después de este escaparate internacional, ¿en qué momento personal y profesional sientes que estás?
Uno precioso, con la madurez profesional y emotiva para poder afrontar todos los retos profesionales que están llegando.
¿Qué tipo de proyectos te interesa desarrollar a partir de ahora y hacia dónde quieres llevar el estudio en los próximos años?
Soy una persona muy ambiciosa y dedicada a mi profesión. Si bien es cierto que con este proyecto se ha descubierto mi lado más escenográfico, mi estudio se centra sobre todo en proyectos hoteleros. Aunque no me quiero cerrar a un solo sector, ya que para mí el diseño lo abarca todo, es multidisciplinar. Por eso, estoy trabajando también en mi primera colección de muebles que verá la luz proximamente.
