Caso Epstein

Sarah Ferguson reaparece en Austria mientras crece la presión por su relación con Epstein

La estancia de Ferguson en Austria parece responder a una estrategia de bajo perfil, en un intento de evitar la presión mediática y política que continúa creciendo en torno a su figura por su relación con Epstein

Sarah Ferguson reaparece en una pista de esquí de Austria

Tras más de siete meses alejada del foco público, Sarah Ferguson ha reaparecido en una exclusiva estación de esquí en Austria, poniendo fin a meses de especulación sobre su paradero. La exduquesa de York, de 66 años, fue fotografiada esta semana en un discreto enclave alpino, donde se alojaría en un chalet de lujo, en un intento aparente de mantenerse alejada de la atención mediática.

La reaparición coincide con un momento especialmente delicado para Ferguson. Su retirada de la vida pública se produjo tras la publicación de nuevos documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, que han reavivado el escrutinio público sobre su relación pasada con el magnate.

Según estas informaciones, Ferguson no había sido vista en actos públicos desde septiembre de 2025, cuando asistió al funeral de la duquesa de Kent. Su prolongado silencio alimentó rumores sobre su situación personal, que ahora parecen disiparse con estas imágenes tomadas en los Alpes austriacos.

Un escándalo que no se disipa

El trasfondo de esta reaparición está estrechamente ligado a la publicación de los denominados “archivos Epstein”, desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Estos documentos incluyen correos electrónicos y comunicaciones que evidencian una relación más prolongada de lo que Ferguson había admitido públicamente con Epstein, condenado por delitos sexuales en 2008.

Entre los elementos más controvertidos figuran mensajes en los que la exduquesa se refiere a Epstein en términos elogiosos, incluso después de su condena. Además, se ha confirmado que recibió al menos 15.000 libras esterlinas para saldar deudas personales, un episodio que ella misma calificó en su momento como un “grave error de juicio”.

A pesar de la gravedad reputacional del caso, hasta la fecha no se han presentado cargos criminales contra Ferguson. Sin embargo, tanto autoridades estadounidenses como británicas han mostrado interés en interrogarla como testigo dentro de investigaciones más amplias sobre la red de Epstein.

La última aparición pública de Sarah Ferguson con el príncipe Andrés, antes de renunciar a su título.
La última aparición pública de Sarah Ferguson con el príncipe Andrés, antes de renunciar a su título

Consecuencias económicas y reputacionales

El impacto del escándalo ha sido notable en el entorno profesional y financiero de Ferguson. En febrero de 2026 se confirmó el cierre de varias empresas vinculadas a ella, tras la publicación de los documentos que detallaban su relación con Epstein.

Asimismo, su organización benéfica, Sarah’s Trust, anunció el cese de actividad, mientras varias entidades y patronazgos han cortado vínculos con la exduquesa. Este progresivo aislamiento institucional refleja el deterioro de su imagen pública, que durante años había experimentado una cierta rehabilitación dentro del círculo de la familia real británica.

La situación se ha visto agravada por la controversia que rodea a su exmarido, Príncipe Andrés, cuya vinculación con Epstein ha sido objeto de investigaciones y escándalos durante años. Aunque Ferguson y Andrés están divorciados desde 1996, ambos han mantenido una relación cercana, lo que ha contribuido a que sus respectivas polémicas se entrelacen en la esfera mediática.

En este contexto, la estancia de Ferguson en Austria parece responder a una estrategia de bajo perfil, en un intento de evitar la presión mediática y política que continúa creciendo en torno a su figura.

La duquesa de York, Sarah Ferguson.
La duquesa de York, Sarah Ferguson

Por ahora no hay declaraciones oficiales de Ferguson sobre su situación actual ni sobre su posible colaboración con las autoridades. Su reaparición, lejos de cerrar el capítulo, reabre interrogantes sobre su papel en el entorno de Epstein y sobre las posibles implicaciones futuras.

Mientras tanto, su imagen saliendo discretamente de un vehículo en un remoto resort alpino se ha convertido en el símbolo de una figura que, tras años de exposición pública, enfrenta uno de los momentos más complejos de su vida.

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