Bulgaria ha cruzado un umbral este viernes. Por primera vez en su historia, el país europeo tendrá una mujer como jefa del Estado. Iliana Yotova, que hasta hace unas horas era la vicepresidenta de Bulgaria ha asumido el cargo de presidenta tras la dimisión de su antecesor, Rumen Radev.
Con una decisión unánime, el Tribunal Constitucional aceptó formalmente la dimisión del presidente Rumen Radev este viernes lo que provocó la transferencia automática de los poderes presidenciales a la vicepresidenta Yotova. A partir de ese momento, Yotova se convirtió en la primera mujer jefa de Estado de Bulgaria, asumiendo el cargo en Dondukov 2, tal y como prescribe la Constitución.
El traspaso de poderes en Bulgaria
Según informan las agencias de noticias búlgaras, la sentencia del tribunal, estableció que la dimisión de Radev era voluntaria y fruto de una voluntad libremente formada. Al no tratarse de un procedimiento de destitución, no fue necesario celebrar audiencias ni investigaciones. El artículo 97(3) de la Constitución de Bulgaria entró en vigor de inmediato. Yotova no tuvo que prestar un nuevo juramento, ya que ya lo había hecho en 2021 al inicio de su segundo mandato como vicepresidenta.
Más tarde, la transición se marcará con una despedida formal. Radev abandonará el edificio presidencial por la entrada ceremonial, escoltado por Yotova, poniendo fin a sus nueve años como jefe de Estado. Ya han comenzado los homenajes en línea a su presidencia y crecen las expectativas de que pronto esboce su propio proyecto político, mientras Bulgaria se encamina hacia otra ronda de elecciones parlamentarias anticipadas, la octava desde abril de 2021.
Una dimisión sin precedentes en Bulgaria
La salida de Radev no tiene precedentes. Elegido presidente en noviembre de 2016 y reelegido en 2021, el excomandante de la Fuerza Aérea y general de división se convierte en el primer presidente búlgaro elegido democráticamente en dimitir antes de completar su mandato. Su decisión, anunciada en un discurso televisado el 19 de enero y presentada al Tribunal Constitucional al día siguiente, se produce un año antes de la fecha prevista para el final de su segundo y último mandato. Aunque los detalles de sus planes políticos futuros siguen sin estar claros, su decisión supone su entrada en la política parlamentaria en un momento de inestabilidad institucional crónica.
Para Yotova, de 61 años, el momento es histórico, pero institucionalmente limitado, es un cargo más bien simbólico y representativo. Asume todos los poderes constitucionales de la presidencia, incluido el título de comandante en jefe supremo de las Fuerzas Armadas búlgaras, y ejercerá el cargo durante el resto del mandato sin vicepresidente. En su último discurso, Radev respaldó públicamente su preparación para el cargo, afirmando que estaba convencido de que sería “una digna jefa de Estado” y subrayando que durante los nueve años que habían trabajado juntos lo habían hecho “de forma eficaz, sincronizada y unidos por un objetivo común”.
Quién es Iliana Yotova
El camino de Yotova hacia la presidencia ha sido largo y poco convencional. No comenzó su vida profesional en la política, sino en el periodismo. Graduada por la Escuela de Lengua Francesa de Sofía y por Filología Búlgara en la Universidad de Sofía «St. Kliment Ohridski», más tarde se especializó en estudios europeos en la Escuela Nacional de Administración de Francia en Estrasburgo. Entre 1990 y 1997, trabajó en la Televisión Nacional Búlgara, pasando de reportera y editora a presentadora y directora del departamento de Noticias y actualidad.
Su transición a la política se produjo a través del Partido Socialista Búlgaro (BSP), donde desempeñó un papel central durante más de una década. De 1997 a 2007, dirigió el centro de prensa del partido, dando forma a su mensaje público durante un período turbulento. Fue diputada en la Asamblea Nacional de 2005 a 2007 y ocupó una serie de cargos de responsabilidad dentro del BSP, entre ellos el de miembro de su Consejo Nacional y de su Buró Ejecutivo.
Los retos de Yotova en Bulgaria
El perfil político de Yotova se amplió significativamente durante la década que pasó en el Parlamento Europeo, entre 2007 y 2017, donde representó a Bulgaria como parte de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. A lo largo de tres mandatos, formó parte de una amplia gama de comisiones, desde libertades civiles y cuestiones del mercado interior hasta empleo, desarrollo regional y derechos de la mujer. También ocupó cargos de vicepresidenta en organismos que se ocupaban de la delincuencia organizada, la corrupción y el blanqueo de capitales, y trabajó en las relaciones de la UE con Moldavia y la región del Mar Negro.
Desde 2017, y en particular durante los últimos nueve años junto a Radev, Yotova ha sido una presencia constante en el poder ejecutivo búlgaro. Ahora, asume plenamente el cargo en un momento definido más por la continuidad y la incertidumbre. Como le ha ocurrido a varias mujeres en todo el mundo (de Perú a Venezuela), su presidencia no comienza con unas elecciones ni con un mandato público propio, sino con una necesidad constitucional.
Yotova tendrá ahora que designar ahora a un primer ministro técnico al frente de un Gobierno interino y fijar la fecha de las elecciones legislativas. Cabe recordar que el país celebrará también este otoño elecciones presidenciales. Pero ya se ha roto un nuevo techo de cristal en Bulgaria.

