250 aniversario de EE UU

Las Madres Fundadoras: las mujeres que también construyeron una nación

A la sombra de los Padres Fundadores, miles de mujeres impulsaron la independencia, defendieron los derechos civiles y contribuyeron a transformar la historia de Estados Unidos

Cada 4 de julio, Estados Unidos recuerda la aprobación de la Declaración de Independencia de 1776, el documento que marcó el nacimiento del país. Los nombres de Thomas Jefferson, George Washington o John Adams ocupan desde hace siglos un lugar privilegiado en ese relato. Sin embargo, detrás de aquella revolución hubo también mujeres cuya participación resultó decisiva, aunque durante mucho tiempo permanecieran en un segundo plano de la historia.

La famosa afirmación de que “todos los hombres son creados iguales”de Jefferson simbolizó el nacimiento de una nueva nación basada en la libertad. Pero esa igualdad no alcanzó entonces a las mujeres, que carecían de derechos políticos y de una representación legal equivalente. Aun así, estuvieron presentes desde el inicio del proyecto estadounidense y contribuyeron a sostenerlo.

Las Madres Fundadoras

Durante la Guerra de Independencia, miles de mujeres mantuvieron en funcionamiento granjas, comercios y hogares mientras los hombres combatían. Muchas atendieron hospitales improvisados, organizaron redes de abastecimiento o actuaron como mensajeras y espías. Algunas incluso participaron directamente en el conflicto, como Deborah Sampson, que llegó a alistarse en el ejército haciéndose pasar por un hombre.

Deborah Sampson recibe una pensión militar completa del estado de Massachusetts.
Deborah Sampson recibe una pensión militar completa del estado de Massachusetts.
Mass.gov

Otras libraron la batalla desde la palabra. Entre ellas destacó Mercy Otis Warren, escritora y ensayista que utilizó el teatro, la poesía y los textos políticos para defender la causa independentista. Sus obras ayudaron a difundir las ideas revolucionarias y, años después, publicó una de las primeras historias de la Revolución Americana escrita desde una perspectiva contemporánea. También Abigail Adams dejó huella. En su abundante correspondencia con su esposo, el futuro presidente John Adams, reclamó que el nuevo país no olvidara a las mujeres al redactar sus leyes y defendió una educación más amplia para ellas.

Abigail Adams

La construcción de Estados Unidos tampoco puede entenderse sin figuras como Martha Washington, cuya presencia junto al ejército continental fortaleció la moral de las tropas, o Mary Katherine Goddard, impresora que publicó una de las primeras ediciones de la Declaración de Independencia con los nombres de sus firmantes. A ellas se suman Betsy Ross, tradicionalmente asociada al diseño de la primera bandera estadounidense, y Phillis Wheatley, la primera mujer afroamericana en publicar un libro de poesía en las colonias británicas, convirtiéndose en una voz excepcional en plena época de la esclavitud.

Phillis Wheatley

La lucha por la igualdad

Sin embargo, la independencia no significó la igualdad. Hubo que esperar varias décadas para que las reivindicaciones femeninas adquirieran una organización propia. El gran punto de inflexión llegó en 1848 con la Convención de Seneca Falls, donde un grupo de activistas elaboró un programa político que reclamaba derechos civiles y legales para las mujeres, incluido el sufragio. A partir de entonces, el movimiento creció hasta convertirse en una de las principales luchas sociales del país.

Con el paso del tiempo, el feminismo estadounidense incorporó también otras reivindicaciones. Sojourner Truth denunció que las mujeres negras sufrían una doble discriminación por razón de sexo y raza, mientras Ida B. Wells combatió el racismo y los linchamientos, demostrando que la igualdad debía abarcar a toda la sociedad y no solo a una parte de ella.

Sojourner Truth
National Park Service

Tras más de siete décadas de movilización, la Decimonovena Enmienda reconoció en 1920 el derecho al voto de las mujeres. No obstante, para muchas afroamericanas ese derecho siguió siendo difícil de ejercer durante décadas debido a las leyes de segregación y otras barreras impuestas en numerosos estados.

La conquista de nuevos espacios

La Segunda Guerra Mundial volvió a transformar el papel femenino. Millones de estadounidenses asumieron trabajos en la industria, la investigación o la aviación, demostrando que podían desempeñar funciones tradicionalmente reservadas a los hombres. Esa experiencia aceleró nuevas demandas de igualdad que cobraron fuerza durante las décadas de 1960 y 1970. En esos años se aprobaron medidas contra la discriminación laboral y el Título IX abrió las puertas a una mayor igualdad de oportunidades en la educación y el deporte.

Las décadas posteriores estuvieron marcadas por nuevos avances. Sandra Day O’Connor se convirtió en la primera mujer en formar parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos y Sally Ride pasó a la historia como la primera estadounidense que viajó al espacio. Sus logros simbolizaron la progresiva incorporación de las mujeres a ámbitos donde durante generaciones apenas habían tenido presencia.

Sally Ride

Cuando Estados Unidos celebra su 250.º aniversario, el relato de su nacimiento resulta necesariamente más amplio que el de los llamados Padres Fundadores. La historia del país también pertenece a las escritoras, impresoras, maestras, enfermeras, activistas, científicas y millones de mujeres anónimas que ayudaron a construir la nación desde la revolución hasta nuestros días.

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