Luiz Inácio Lula da Silva ha ganado las elecciones presidenciales de Brasil y continuará al frente del país durante otros cuatro años. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años, ha logrado imponerse a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con el 51,75% de los votos frente al 48.25% de su rival. Su victoria supone una remontada histórica, después de quedar por detrás del candidato ultraderechista en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, y rompe una tendencia que se mantenía desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989: hasta ahora, ningún candidato había conseguido llegar a la Presidencia tras perder la primera ronda.
El desenlace supone una nueva victoria para el mandatario brasileño, que consigue su cuarto triunfo presidencial, después de los obtenidos en 2002, 2006 y 2022. A punto de cumplir 81 años, Lula logra además frenar el regreso al poder del bolsonarismo, esta vez representado por el primogénito de Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama golpista.

Una remontada sin precedentes
El pasado 4 de octubre, Flávio Bolsonaro sorprendió al convertirse en el candidato más votado, con aproximadamente el 47% de los sufragios, frente al 45% obtenido por Lula. Aquella diferencia se tradujo en una ventaja de alrededor de 2,2 millones de votos para el senador ultraderechista.
Sin embargo, tres semanas después, el presidente ha conseguido darle la vuelta al resultado y superar a su adversario por más de cuatro millones de votos.
Desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989, el candidato vencedor en la primera vuelta siempre había terminado imponiéndose en la segunda. Lula se convierte así en el primero en romper esta tendencia.

Una jornada marcada por la polémica
La segunda vuelta ha estado acompañada de una situación excepcional en el cierre de los colegios electorales. Aunque la votación debía concluir a las 17:00 horas locales, el Tribunal Supremo Federal ordenó ampliar el horario hasta las 19:00 horas, después de que el PT denunciara irregularidades y dificultades de acceso al transporte público en municipios gobernados por la oposición.
La resolución, adoptada por el magistrado Cristiano Zanin, antiguo abogado personal de Lula, llegó cuando numerosos colegios ya habían cerrado sus puertas, provocando confusión entre los responsables de las mesas electorales.
Ante esta situación, las autoridades aclararon que la ampliación únicamente afectaría a los centros que todavía estuvieran recibiendo votantes. El TSE también interrumpió temporalmente el escrutinio cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de los votos.
Cuatro años más al frente de Brasil
Con esta victoria, Lula afronta un nuevo mandato en un país profundamente polarizado, donde el bolsonarismo mantiene un importante respaldo electoral pese a la derrota de su candidato.
El dirigente progresista, que regresó al poder en 2023 tras derrotar a Jair Bolsonaro, prolongará su etapa al frente del Ejecutivo hasta 2030.

