Elecciones en Israel

“La paz también fue asesinada, y queremos recuperarla”

Gabi Lasky, candidata del centroizquierda Demócratas, denuncia que la violencia política vuelve a recorrer las calles de Israel y reivindica el legado del primer ministro Yitzhak Rabin asesinado en 1995.

Israel
La candidata en la lista del partido Los Demócratas, Gaby Lasky
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En el lugar donde tres disparos acabaron con la vida de Isaac Rabin, la palabra paz es tabú. Sobre la piedra que recuerda al primer ministro israelí asesinado el 4 de noviembre de 1995 por el ultranacionalista judío Yigal Amir, un grupo de políticos y activistas se reúne para rendir homenaje a su legado. A su alrededor, Tel Aviv sigue con su ritmo habitual, pero la memoria de aquella noche pesa sobre una campaña electoral marcada por la polarización y el miedo.

“Sentimos que en las calles otra vez podemos sentir la violencia”,  advierte Gabi Lasky en conversación con Artículo14. Es abogada de derechos humanos, exdiputada de Meretz y candidata número seis de los Demócratas, la formación de centroizquierda liderada por Yair Golan. Para ella, regresar al monumento de Rabin no es un ejercicio de nostalgia: es una forma de recordar que la democracia también puede morir a manos de quienes convierten al adversario en un enemigo al que hay que eliminar. “Vinimos para decir que el camino de Rabin es el camino correcto”, sostiene.

La conmemoración llega a cuatro días de las elecciones del 27 de octubre, en un país donde la oposición denuncia agresiones contra sus militantes, amenazas a dirigentes y una creciente legitimación del odio político. El asesinato de Rabin, hace 31 años, sigue proyectando su sombra sobre Israel. Entonces, la campaña contra los Acuerdos de paz de Oslo presentó al primer ministro como un traidor.

Gaby Laski
La candidata en la lista del partido Los Demócratas, Gaby Laski
Campaña Gaby Lasky

Lasky conoce las consecuencias de esa fractura desde una posición poco habitual en la política israelí. Nacida en Ciudad de México en 1967, emigró a Israel a los 15 años y ha dedicado buena parte de su carrera jurídica a defender a manifestantes, activistas pacifistas, objetores de conciencia y detenidos palestinos ante los tribunales militares israelíes. Fue secretaria general de Paz Ahora, organización contraria a la ocupación, y diputada en la Knéset entre 2021 y 2022. 

En el monumento a Rabin, Lasky remarca que el asesinato de Rabin no acabó únicamente con la vida de un primer ministro, sino que también golpeó la posibilidad de imaginar otro futuro para Israel. “Con aquellos tres disparos, la paz también fue asesinada, y nosotros queremos regresar a esa vía”, argumenta. El trauma por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la posterior guerra en Gaza y la prolongada crisis de los rehenes alejan a la mayoría de israelíes del anhelo de la paz con los palestinos.

Rabin, antiguo jefe del Estado Mayor del ejército y protagonista de las negociaciones que condujeron a los acuerdos de Oslo, encabezaba entonces un proceso de paz que había dividido a la sociedad israelí. En las calles, una parte de la derecha lo acusaba de poner en peligro el futuro del país. En las manifestaciones contra los acuerdos aparecieron imágenes del primer ministro con uniforme nazi y con una kefiya palestina; también se escucharon consignas que reclamaban su expulsión.

Benjamin Netanyahu, entonces líder de la oposición, se convirtió en uno de los principales rostros de la movilización contra Oslo. Durante una manifestación multitudinaria en Jerusalén, semanas antes del asesinato, los asistentes corearon consignas contra Rabin mientras el clima político se deterioraba. Amir, que terminaría disparando contra el primer ministro al término de una marcha por la paz en Tel Aviv, se movía en aquel entorno de radicalización.

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Gaby Lasky, candidata en la lista del partido Los Demócratas, atiende a las preguntas de Artículo14
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La responsabilidad política de aquella incitación sigue siendo objeto de controversia. Netanyahu ha negado haber contribuido al clima que desembocó en el asesinato. Pero para los adversarios del actual primer ministro, la incapacidad de los dirigentes para frenar la deshumanización del contrario sigue siendo una estrategia política. La advertencia volvió a escucharse este jueves en la plaza Rabin, donde Golan acusó al jefe del Gobierno de estar abonando el terreno para un nuevo asesinato político.

En las últimas semanas, los actos electorales de Los Demócratas han sufrido episodios de hostilidad. A mediados de octubre, un encuentro de la formación en Nahariya fue interrumpido por manifestantes que, profirieron insultos contra la izquierda, arrojaron piedras e intentaron entrar en el recinto. El propio Golan ha recibido amenazas de muerte, algunas dirigidas también contra su familia.

Las protestas por la gestión de la guerra y la liberación de los rehenes han convertido a familiares y activistas en protagonistas de una disputa nacional que atraviesa las calles, el parlamento y los medios. Para Lasky, la referencia al legado de Rabin es hoy vigente. Su defensa de los activistas y detenidos palestinos, su oposición a la ocupación y su compromiso con las libertades civiles forman parte de una misma visión política, que en las anteriores elecciones cayó en sacó roto por las divisiones internas de la izquierda. Ahora, su formación aspira a influir ideológicamente si la “coalición del cambio” gana los comicios. 

Junto al busto de Rabin y jóvenes izquierdistas que cantan la “Canción por la paz” (la misma que cantaba el premier antes de ser asesinado), Lasky reivindica la necesidad de recuperar aquel espíritu. Ante unas elecciones consideradas históricas por todos, la izquierda israelí aspira a obtener de 10 a 12 escaños (de 120). En el lugar donde Rabin cayó, Lasky y sus compañeros transmiten esperanza y redoblan esfuerzos para convencer a votantes indecisos. 

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