La muerte del pederasta Jeffrey Epstein siempre ha estado rodeada de conspiraciones alimentadas por la falta de transparencia. La conclusión -suicidio por ahorcamiento- se alcanzó rápidamente, pero el camino hacia ella nunca ha estado claro. Ahora, con la publicación de documentos y testimonios desclasificados de sus últimas semanas en el Centro Correccional Metropolitano (MCC) de Nueva York, la inquietud se acentúa.
Entre el material revelado este viernes se encuentra un informe del FBI de 2019 que resume las pruebas de un “capitán” anónimo del MCC, un oficial superior con conocimiento directo del confinamiento de Epstein. El informe traza los movimientos de Epstein dentro y fuera de la Unidad de Alojamiento Especial (SHU), su colocación y retirada de la vigilancia por riesgo de suicidio, y su repetida resistencia a tener un compañero de celda. Según el testigo, Epstein “prefería no tener compañero de celda” y se involucró en lo que se describió como un comportamiento manipulador para evitarlo, incluyendo solicitudes para ver a un psicólogo.
El primer intento de Epstein
Este detalle cobra especial relevancia a la luz de los acontecimientos ocurridos alrededor del 23 de julio de 2019, cuando Epstein fue encontrado inconsciente en el suelo de su celda con un trozo de tela casero sobre el pecho. El capitán informó de que había oído que Epstein podría haber estado “fingiendo estar inconsciente”, y señaló que se le había visto abrir los ojos y realizar movimientos “incompatibles con un estado de inconsciencia”.

Por su parte, Epstein afirmó que su compañero de celda había intentado matarlo. El incidente provocó que se le pusiera bajo vigilancia por riesgo de suicidio. Seis días después, el 29 de julio, Epstein fue retirado de la vigilancia por riesgo de suicidio y devuelto a la SHU con un compañero de celda, una práctica habitual destinada a garantizar su seguridad. El fin de la vigilancia por riesgo de suicidio requiere la aprobación de un psicólogo cualificado y, dada la notoriedad de Epstein, probablemente habría implicado múltiples niveles de revisión, posiblemente incluyendo al alcaide. Se desconoce por qué se levantó la vigilancia.
En algún momento del viernes 9 de agosto de 2019, el mismo día en que se desvelaron miles de documentos en un caso de difamación relacionado con Epstein, que revelaban acusaciones que involucraban a numerosas personalidades, se retiró al compañero de celda de Epstein. No fue sustituido. Esto contradecía directamente el protocolo para un recluso recientemente retirado de la vigilancia por riesgo de suicidio, especialmente uno alojado en la SHU.
La muerte de Epstein
A la mañana siguiente, el 10 de agosto, Epstein fue encontrado inconsciente en su celda aproximadamente a las 6:40 a. m. A las 6:33 a. m. se activó una alarma corporal; el personal intentó reanimarlo, el personal médico le aplicó RCP y un desfibrilador externo automático (DEA), y los servicios de emergencia llegaron poco después. Epstein fue trasladado a un hospital local, donde se certificó su muerte.

El médico forense de Nueva York dictaminó posteriormente que la muerte había sido un suicidio por ahorcamiento.
Pero incluso mientras se tomaba la decisión oficial, la versión interna se estaba desmoronando. El mismo capitán del MCC dijo más tarde que le “sorprendió” saber que Epstein no tenía compañero de celda en el momento de su muerte. Más preocupante aún, el personal admitió que no se habían completado las rondas obligatorias de las 3:00 y las 5:00 de la madrugada. El sistema de cámaras de la unidad no funcionaba. La política exige controles físicos cada 30 minutos para los reclusos de la SHU. Ahora parece que esos controles no se llevaron a cabo.
Una persona familiarizada con la investigación fue más allá y afirmó que se sospechaba que el personal que trabajaba la mañana de la muerte de Epstein había falsificado las entradas del registro para sugerir que se habían realizado controles cada media hora cuando no era así. Según los informes, al menos un miembro del personal estaba durmiendo. Las imágenes de las cámaras de vigilancia revisadas tras la muerte mostraron que algunas de las comprobaciones registradas en el registro nunca se llevaron a cabo. Según múltiples informes citados por fuentes policiales, los dos agentes asignados a la unidad esa noche no realizaron las comprobaciones requeridas y luego falsificaron los registros para encubrir el lapsus. Uno de los agentes estaba trabajando horas extras; el otro no era normalmente funcionario de prisiones y se había ofrecido voluntario desde su puesto en un almacén.

El entonces fiscal general William Barr, en declaraciones públicas el 11 de agosto de 2019, calificó las irregularidades en el MCC de “muy preocupantes”. Aseguró que estaba “consternado” y “enfadado” por no haber protegido adecuadamente a Epstein, y añadió que la muerte 2plantea serias preguntas que deben ser respondidas”. En cuestión de días, el director del MCC fue reasignado, dos empleados fueron suspendidos de sus funciones y Barr ordenó investigaciones tanto por parte del FBI como de la Oficina del Inspector General. Posteriormente se nombró una nueva dirección en la Oficina de Prisiones.

El caso tuvo repercusiones internacionales. En la correspondencia relacionada con un asunto de extradición de Reino Unido, los funcionarios estadounidenses tuvieron dificultades para explicar qué medidas concretas se habían tomado para evitar un incidente similar, o incluso para garantizar a las autoridades extranjeras que no se volvería a internar a otro detenido en el MCC. En un apéndice del informe sobre Epstein se señala sin rodeos que, aunque técnicamente se habían “aplicado” las medidas de seguridad y los protocolos la noche de su muerte, no se habían cumplido.
Dentro del país, su muerte alimentó a los conspiranoicos y al movimiento MAGA que no se creyeron ni una palabra de la versión oficial de 2019. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, les prometió en la campaña de 2024 que desclasificaría los documentos para aclarar dudas como su muerte y quiénes formaban la lista de pederastas que acudía asiduamente a la isla de Epstein. Este viernes, por fin se han revelado. La incógnita que persiste al ver la cadena de fallos, es si será suficiente para calmar a los que entonces dudaron de que se trató de un suicidio.
