El mayor observatorio panorámico enviado hasta ahora al espacio lleva el nombre de una mujer que pasó buena parte de su carrera intentando convencer a otros de que había que colocar telescopios fuera de la Tierra. Nancy Grace Roman fue la primera jefa de Astronomía de la NASA y una figura decisiva en el desarrollo del telescopio Hubble, hasta el punto de acabar siendo conocida como su “madre”.
Su nombre ha regresado a la actualidad este domingo con el lanzamiento desde Florida del telescopio espacial Nancy Grace Roman, una misión destinada a estudiar la energía oscura, localizar exoplanetas y observar el universo infrarrojo. Décadas antes de que estos grandes observatorios se convirtieran en una pieza fundamental de la astronomía, Roman ya defendía su potencial.
Trayectoria
Nacida en Nashville, Tennessee, el 16 de mayo de 1925, su interés por el cielo apareció durante la infancia. A los once años organizó junto a varios compañeros un pequeño club de astronomía en el que estudiaban constelaciones. Convertir aquella afición en una profesión, sin embargo, significaba entrar en un ámbito en el que las mujeres tenían todavía una presencia muy reducida.

Roman se licenció en Astronomía en el Swarthmore College en 1946 y tres años después obtuvo el doctorado en la Universidad de Chicago. Durante esa primera etapa de su carrera estudió, entre otros objetos, la estrella AG Draconis y detectó cambios inesperados en su espectro. Pero las barreras profesionales por ser mujer terminaron condicionando su futuro académico. Al comprobar que sus posibilidades de conseguir una plaza permanente en la universidad eran escasas, decidió buscar otro camino.
En 1955 se incorporó al Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos, donde trabajó en radioastronomía y llegó a dirigir la sección de espectroscopia de microondas. Allí adquirió además experiencia trabajando junto a ingenieros, algo que resultaría especialmente útil poco después.
Más de 2.000 millones de galaxias
La NASA apenas llevaba unos meses de existencia cuando Roman entró en la agencia, a comienzos de 1959. Se convirtió en la primera mujer que ocupó un puesto ejecutivo en la organización y en su primera responsable de Astronomía. Su misión ya no consistía únicamente en investigar: tenía que diseñar programas científicos, coordinar proyectos y conseguir financiación para llevarlos adelante.
Entre ellos estuvo la idea de construir un gran telescopio espacial. Roman trabajó para reunir a científicos y responsables institucionales alrededor del proyecto y desempeñó un papel importante en la batalla por obtener el respaldo del Congreso estadounidense. Años después, aquel esfuerzo desembocaría en el Hubble, lanzado en 1990, más de una década después de que Roman se jubilara de la NASA en 1979. Su sucesor al frente de Astronomía en la agencia, Edward J. Weiler, contribuyó a popularizar por ello el sobrenombre de “madre del Hubble”.

Curiosamente, cuando años después le preguntaron cuál consideraba el hallazgo más fascinante relacionado con Hubble, Roman eligió la energía oscura, vinculada a la aceleración de la expansión del universo.
Roman murió el 25 de diciembre de 2018, a los 93 años, pero el telescopio bautizado en su honor tiene precisamente entre sus grandes objetivos investigar la energía oscura. Tras su lanzamiento, el observatorio recorrerá alrededor de 1,6 millones de kilómetros hasta alcanzar el entorno del punto de Lagrange L2.
Su Cámara de Campo Amplio, de 300 megapíxeles, permitirá estudiar enormes extensiones del cielo y observar más de 2.000 millones de galaxias. La NASA espera comenzar a publicar sus primeras imágenes a comienzos de 2027.
Más de seis décadas después de que Nancy Grace Roman comenzara a defender una astronomía que saliera de los límites de la Tierra, uno de los instrumentos llamados a ampliar esa revolución viaja por el espacio con su nombre escrito sobre él.

