Cuando Rebeca terminó la carrera de Magisterio Infantil en julio de 2022, tenía clara una cosa: quería irse fuera de España. “No quería estar toda mi vida en España. Quería ver en qué país quería vivir”, explica a Artículo14. No tenía un destino concreto en mente, aunque inicialmente pensaba en Reino Unido. Sin embargo, el Brexit cambió sus planes y acabó mirando hacia Irlanda casi por casualidad. “Irlanda era el sitio donde se hablaba inglés y dije: yo me voy a Irlanda”.
Llegó a Galway como au pair a través de una agencia. Allí vivió durante un año con una madre y sus dos hijos, una experiencia que recuerda “súper contenta”. Lo curioso es que, antes de aterrizar, sabía muy poco del país. “No tenía ni idea de Irlanda, pero ni idea”, admite entre risas. “No sabía ni que hacía mal tiempo, ni que llovía tanto”. Simplemente quería marcharse y vivir algo diferente.
La sorpresa fue inmediata. Desde el primer día sintió que aquel lugar podía convertirse en su hogar. “Lo sentía súper seguro. Me encantaba”, recuerda. Además, el clima, que para muchos podría ser un inconveniente, para ella fue un punto a favor. “Soy de Cantabria, me encanta el frío y me encanta la lluvia”. Esa sensación inicial no ha desaparecido. Después de casi tres años viviendo allí, sigue definiendo Irlanda como un país que le gusta “muchísimo”.

“Encuentras más españoles que en casa”
Aun así, reconoce que algunas cosas han cambiado desde su llegada. Una de ellas es la enorme cantidad de españoles que viven actualmente en Irlanda. “Cuando yo llegué ya había bastantes, pero ahora es exagerado”, asegura. Aunque entiende que es lógico, admite que no le entusiasma: “Te vas de España y te encuentras más españoles que en casa”.
Ese fenómeno también influye en la forma de relacionarse. Rebeca explica que es mucho más fácil acabar rodeada de españoles que de irlandeses. En parte porque muchos trabajan en los mismos sectores, especialmente en educación infantil. “Casi todas las que venimos hemos hecho Magisterio”, cuenta. Además, después de pasar todo el día hablando inglés, muchas personas buscan desconectar en su idioma.
@soychuchas Espero que se aclare un poco más con este vídeo ☺️🫶🏻
Aun así, no cree que los irlandeses tengan ningún problema con la llegada de españoles. “Me da la sensación de que no les importa”, afirma. Incluso considera que valoran la aportación de quienes llegan a trabajar y cotizar en el país.
Hacer amistades locales, sin embargo, no siempre es sencillo. “La gente de nuestra edad ya tiene sus grupos”, explica.
Aunque define a los irlandeses como personas “muy educadas”, también cree que culturalmente son distintos a los españoles. “Igual nosotros somos más directos. Si me caes bien, bien, y si no, no”. En cambio, siente que en Irlanda existe una amabilidad constante que a veces puede resultar confusa. “Son muy educados, pero luego igual te encuentras personas que son todo lo contrario”.

“Están muy anticuados todavía”
Uno de los ámbitos donde más diferencias ha encontrado es en la educación. Tras trabajar en escuelas infantiles, considera que el sistema educativo irlandés está “mucho más atrás” que el español. Allí los niños no empiezan el colegio hasta los cinco años y muchos no aprenden a leer hasta los siete. “En España, con cinco años, la mayoría ya sabe leer y escribir. Aquí nada, cero”.
También percibe diferencias importantes en cuestiones sociales y de igualdad. Aunque Irlanda suele verse desde fuera como un país moderno y europeo, Rebeca considera que en algunos aspectos “están muy anticuados todavía”. Habla especialmente de los roles de género y de la influencia de la religión. “En la escuela infantil sigo escuchando mucho esto para chicas, esto para chicos”, explica. Según ella, algunas mentalidades recuerdan “a vivir 50 años antes que nosotros”.
En cuanto al coste de vida, Irlanda no es precisamente barata, aunque insiste en que los salarios compensan en parte los precios. Una habitación puede costar “entre 600 y 800 euros al mes”, pero el salario mínimo ronda los 14 o 15 euros la hora. El principal problema no es tanto el precio como la falta de vivienda. “Está difícil encontrar porque no hay”.
“Tienes muchas ventajas”
Salir a comer o desayunar también supone un gasto. “Para desayunar entre 15 y 20 euros, y para comer unos 20 o 25”, calcula. Sin embargo, reconoce que ya se ha acostumbrado y que ahora lo que más le sorprende es volver a España y encontrarse precios mucho más bajos.
Pese a esas diferencias, Irlanda le sigue pareciendo un país lleno de oportunidades. “Trabajo, dinero, viajar… tienes muchas ventajas”, resume. Además, vivir en Galway le ha permitido viajar con facilidad desde Dublín a muchos otros lugares del mundo.
Cuando piensa en el futuro, no descarta quedarse allí definitivamente. “Sí, me he planteado muchas veces quedarme aquí para siempre”, reconoce. Aunque también sabe cuál es la principal desventaja de emigrar: “No estás con tu gente”.
Después de casi tres años, también siente que Irlanda ya ha dejado huella en ella. Dice que se llevaría consigo “los horarios” y una costumbre muy concreta de los irlandeses: “Dar las gracias y pedir perdón por todo”.
