“Votar lo mismo no es votar juntos”. Con esta afirmación justificó Junts sumar en el Congreso sus votos a los de PP y Vox para aprobar una moción sobre “la insostenible situación del Gobierno de España”. En el texto se pedía al presidente convocar elecciones, y en caso contrario, se instaba al Congreso a plantear una cuestión de confianza. En este punto, a los 177 votos del PP, Vox, Junts y UPN, se sumó el de Coalición Canaria.
Desde el Gobierno se resta en público importancia al “gesto” y se advierte de que estas votaciones no obligan ni a la Mesa de la Cámara Baja ni a Pedro Sánchez a mover ficha. En privado, sí reconocen en Moncloa que el hartazgo de los socios hace cada vez más improbable que se pueda agotar la legislatura.
El “adelanto técnico” a enero o febrero es hoy una opción que se baraja y evitaría una sublevación de los alcaldes socialistas que quieren que las generales sean antes de las autonómicas y municipales de mayo de 2027. También lo prefieren así Junts y el PNV, que temen que su abrazo a Sánchez les haga perder poder municipal en sus territorios.
¿Está ensayando Junts una moción de censura? Por el momento Carles Puigdemont se sirve su venganza. El prófugo se siente traicionado por Sánchez y especialmente por José Luis Rodríguez Zapatero. Como se ha visto en las agendas del expresidente del Gobierno, los viajes a Suiza han sido una constante en los últimos años.
Zapatero era el pegamento de la alianza parlamentaria con Junts. Fue él quien prometió a Puigdemont que estaría en España las pasadas Navidades. Le dio garantías de que el Constitucional de su amigo Cándido Conde-Pumpido facilitaría el retorno del mártir. No fue así y ahora el líder independentista tiene su propia hoja de ruta.
En su calendario el 16 de julio es la nueva fecha histórica. Puigdemont, aseguran fuentes de su entorno más cercano, está dispuesto a volver a desafiar al Estado y presentarse en Barcelona como ya hiciese en agosto de 2025 si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) avala su amnistía.
Su intención es cruzar la frontera española sin esperar a que el Constitucional se pronuncie sobre su recurso de amparo. El prófugo sondeó al Ejecutivo sobre la posibilidad de forzar un pleno extraordinario en agosto para que el tribunal de garantías acelerase su caso tras la resolución del TJUE.
Con el mes de agosto inhábil y sólo un pleno del Constitucional previsto en julio tras la resolución del TJUE, forzar los tiempos parece demasiado incluso para la mayoría progresista que opera en el tribunal bajo la batuta del ex fiscal general del Estado.
Puigdemont no está dispuesto a esperar más, dicen los que le visitan asiduamente en Waterloo. Las revelaciones sobre las presuntas actividades de Zapatero han socavado aún más la confianza entre PSOE y Junts. El expresidente había dado su palabra al catalán de que todas las investigaciones eran fruto de una persecución contra su persona. También lo hizo su otro interlocutor, Santos Cerdán, y acabó en la cárcel, reflexionan desde el equipo del prófugo.
Mientras, en Junts siguen los contactos discretos con el PNV y emisarios del PP para valorar los pros y contras de la moción de censura. Míriam Nogueras es la pieza clave en estas conversaciones en las que los nacionalistas catalanes insisten en la necesidad de buscar un candidato alternativo a Alberto Núñez Feijóo para una moción instrumental, tal y como adelantamos en Artículo14.
Los nacionalistas vascos mantienen su postura de empujar sin dar sus votos. La revelación de encuentros entre miembros del Gobierno vasco con la fontanera del PSOE, Leire Díez, para presionar a la SEPI en el rescate de la vasca Tubos Reunidos ha sido un mazazo. El nombre de Andoni Ortuzar se ha visto salpicado por la cloaca de presión a jueces, fiscales, instituciones… La situación de los nacionalistas vascos es cada vez más comprometida y el debate entre las diferentes corrientes internas sobre cuándo dejar caer a Sánchez está cada vez más vivo.
En la dirección del PP también asumen que si los casos de corrupción van a más, será difícil aguantar la presión de Vox para presentar una moción de censura. Cada uno de los actores necesarios para echar a Sánchez mide sus posiciones, pero algo ha cambiado. A Junts ya no le sonroja votar con Vox. Puigdemont ha copiado el argumento del presidente cuando llegó a La Moncloa con los votos de Bildu: “Votar lo mismo no es votar juntos”.

