Opinión

Cuesta abajo y sin dientes

Pedro Sánchez - Política
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el punto de mira
Kilo y Cuarto
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De pequeña me hacía mucha gracia una historieta que me contaba mi padre, cuando yo intentaba, sin mucho éxito, lucirme en bicicleta. Se trataba de un símil con mi situación de ciclista neófita, abocada al desastre con frecuencia, por intentar correr más de lo aconsejable en terrenos no precisamente apropiados. El símil consistía en un chaval al que le pasaba lo mismo que a mí y que iba dando vueltas desafiando al destino una y otra vez. “Sin pies” vociferaba al pasar por delante de su padre, soltando los pies de los pedales. “Sin manos” gritaba en otra de las vueltas, para impresionar a su progenitor, soltando el manillar. “Sin dientes” fue lo último que prácticamente aulló, cuando intentó combinar el “sin pies” con el “sin manos” y fue a dar de bruces en el suelo.

Algo parecido nos está sucediendo en el ámbito político español en estos últimos años. Sin presupuestos, sin el Parlamento, sin las comunidades autónomas, sin la Corona, sin la oposición, sin la Unión Europea, sin los jueces, sin empatía con quienes han sufrido infortunios… sin todo ello, corremos el riesgo de quedarnos no sólo “sin dientes” sino incluso de perder la bicicleta, es decir, el ritmo de los tiempos.

Nos hemos habituado a ello, pero va a ser la primera vez en nuestra Historia que no tengamos presupuestos en toda la legislatura. Les da igual, pero como hemos comentado repetidamente, y como decían ellos mismos anteriormente, un Gobierno sin presupuestos no puede gobernar por la falta de confianza política que la situación genera. Vamos a tener que vérnoslas con la Comisión Europea por no ejecutar el 40 % de los fondos Next Generation concedidos y por la utilización indebida de buena parte de estos fondos finalistas para tapar agujeros de gasto corriente, como las pensiones y vaya Vd. a saber cuáles más, porque la no discusión parlamentaria del gasto público convierte en opaco todo el tema presupuestario, tan necesitado de transparencia.

El Parlamento está también orillado. No digamos el Senado, que no consigue poder realizar debidamente sus funciones constitucionales, de orientación y de control, por el ninguneo del Gobierno. Claro que el Congreso también está de capa caída y no consigue aprobar leyes, convalidar decretos-ley o realizar la función de “indirizzo” político que tiene constitucionalmente establecida. El ejecutivo sanchista pretende “gobernar” sin tener en cuenta que nuestro sistema constitucional responde a los principios de las monarquías parlamentarias, no a populismos presidencialistas, que es a lo que nos quieren habituar. Es muy posible que sea esta “alergia” al Parlamento lo que está detrás de no querer aplicar las normas adecuadas a la situación de Ceuta, a través de la “declaración de interés para la seguridad nacional”, que implicaría ir a explicarla al Congreso; para no hacerlo, en vez de crear un mando único, que es lo prescrito por la ley, detallando sus atribuciones, le colocan el sambenito de “coordinador” al ministro Torres para que lidie con la situación. Creativos sí lo son. Lo malo es que este creacionismo es poco operativo.

La Unión Europea, pues como si no existiera. Estamos sin Unión Europea. Si al menos ésta se “manifestara” en la mente y los actos de nuestros gobernantes, éstos tendrían que reconocer lo delicado de la situación y no están dispuestos a hacerlo, pues tienen que demostrar sus habilidades y competencias, como los chicos de la ESO, para ir fraguando los “recambios” ocupacionales a los que tendrán probablemente que enfrentarse si, como es preceptivo, se convocan elecciones al fin de la legislatura. Antes no, ¡por Dios!, que eso podría ser “pecado”. De este modo nos quedamos sin la ayuda de Frontex, o sin las medidas previstas en el Reglamento (UE) 2024/1359, relativo a las situaciones de crisis y de fuerza mayor en el ámbito de la migración y el asilo, que forma parte del Pacto Europeo que entró plenamente en vigor el 12 de junio de 2026. No necesitamos el mecanismo de solidaridad reforzada para que el resto de Estados miembros colaboren en la atención a los migrantes, ni el procedimiento de asilo acelerado con las correspondientes excepciones derivadas de fuerza mayor que puede poner en marcha la Comisión Europea, ni las contribuciones o ayudas económicas… tampoco se ponen en marcha los procedimientos previstos en el Reglamento de retorno, que agiliza con controles la devolución de personas que entran ilegalmente en territorio europeo… Claro, habría que pedirlo, lo que implica el reconocimiento de la existencia del problema.

Estar sin los jueces es la tónica normal. Mejor dicho, estar contra los jueces, ignorar sus sentencias, acusarles de lawfare, intentar desprestigiarlos para que sus actuaciones y resoluciones sean “sentidas” como injustas por la ciudadanía… Dividirlos en buenos y malos, en progresistas y conservadores, sin el más mínimo análisis técnico sobre autos y sentencias, es fundamental en esa “nueva Icaria” que quiere ser el sanchismo por toda la eternidad. No es que quiera acabar la legislatura, es que pretenden consolidarse en el tiempo hasta que hayan podido pergeñar esa sociedad plurinacional y republicana propia del atraso cultural más ostentoso al que nos estamos enfrentando.

Porque también les gustaría estar sin la Corona. Vilipendiar al Rey, por parte de ministros más propios de un cómic que de un gobierno en democracia, está siendo el deporte del verano. Dicen que les gustaría utilizarlo en su favor pero que se les escurre como una anguila y que le han propuesto que llame a su homólogo marroquí para “agradecerle la colaboración”. Las comunicaciones de isla a isla, de Mallorca a Lanzarote, no es que hayan sido precisamente muy fluidas, especialmente porque de ellas puede derivar algo que precise de un refrendo que el Gobierno no está dispuesto a dar.

La última ronda de los “sin” algo es un tanto más curiosa. En la “pasada” anterior, antes de quedarse “sin dientes”, el Gobierno se esmeraba en crear conflictos con las comunidades autónomas (las del PP, claro) alegando que la legislación les daba la competencia a ellas para gestionar las ayudas y la integración de los emigrantes y acusándolas de insolidarias. Se ha esmerado tanto el Gobierno, que quería iniciar el reparto sin haber realizado el correspondiente ”triaje” para determinar, individualizando como es lo que determina la prescripción legal (uf! aplicar la ley….) a los menores, a quienes podrían ser objeto de asilo, etc. Es decir, sin saber a cuántos era necesario “reubicar” en territorio español, sin evaluar previamente el “interés superior” en el caso de los menores que se comprobara que eran tales. Pero claro, eso significaba, también, tener en cuenta prescripciones legales que no se está dispuesto a cumplir. Por consiguiente, han decidido hacerlo “sin” las comunidades autónomas y pactar (mejor los pactos que las leyes, claro) con “organizaciones sociales especializadas” de la península el reparto de 500 menores de sexo femenino (uy! a lo mejor tampoco es correcto decir “sexo femenino” y me cae encima la brunete mediática….).

Pues así andamos, como el “sin dientes” de la bicicleta……

(Nota: finalmente, el Gobierno se ha decantado por aplicar la Ley de Seguridad Nacional, estableciendo el mando único y tomando una serie de medidas coordinadas que van a ser acordadas en Consejo de Ministros).

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