Opinión

Ellas han muerto por un Irán libre

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En medio de la represión continua del régimen iraní contra su población, las mujeres han sido un símbolo de resistencia, especialmente en esas protestas que llamaban a la libertad, la igualdad y el fin de las imposiciones medievales en indumentaria como el velo obligatorio. Desde las manifestaciones desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022 hasta las revueltas económicas de finales de 2025 y enero de 2026, cientos de mujeres han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad, a menudo con disparos directos, palizas o tortura. Según los informes de organizaciones como el NCRI y Amnistía Internacional, al menos 78 mujeres han muerto sólo en las protestas de enero de 2026, muchas de ellas jóvenes que simplemente aspiraban a llevar vidas libres de opresión.

Este artículo es un recuerdo a su memoria. Sin pretender ser exhaustiva, expongo una pequeña relación de algunas de esas heroínas que han ofrecido su vida por un futuro mejor para todas. Mujeres que se han hecho tristemente conocidas, basada la información en testimonios y reportes verificados, con unas pinceladas de sus vidas, aspiraciones y las circunstancias de su asesinato. Recordarán sin duda a Mahsa Amini, de 22 años, una joven kurda de Saqqez que visitaba Teherán con su familia. Aspiraba a una vida normal, estudiando y disfrutando de la juventud sin restricciones absurdas. El 13 de septiembre de 2022, fue arrestada por la policía moral por llevar el hiyab “inapropiadamente”. Murió tres días después en custodia, con evidencias de golpes en la cabeza y en un coma provocado por la violencia física que sufrió. Su muerte desató protestas masivas bajo el lema “Mujer, Vida, Libertad”, simbolizando la lucha contra la opresión de la mujer.

Nika Shakarami, de 16 años, era una adolescente de Khorramabad apasionada por el arte y la música, que soñaba con una carrera en el mundo de la creación en un Irán libre. Se involucró en las protestas en Teherán contra el régimen. Desapareció el 20 de septiembre de 2022 durante una manifestación; su familia encontró su cuerpo en una morgue diez días después, con signos de tortura y ensañamiento. Las autoridades afirmaron que cayó de un edificio, pero las evidencias indicaban que fue golpeada hasta la muerte por las propias fuerzas de seguridad, que intentaron enterrarla en secreto para evitar un funeral público. Sarina Esmailzadeh, de 16 años, era una bloguera popular en YouTube de Karaj, donde compartía videos sobre moda, música y vida cotidiana, con la ilusión de influir en la juventud iraní en su ansia de libertad de expresión. El 23 de septiembre de 2022, fue golpeada fatalmente en la cabeza con porras durante una protesta en Gohardasht. Las autoridades alegaron suicidio por caída de un edificio, también como la anterior. Pero diversos videos y testigos confirmaron que había sido víctima de las fuerzas del gobierno de los ayatolás.

Minoo Majidi, de 62 años, era una madre de dos hijos divorciada de Kermanshah, dedicada a su familia y su comunidad, que soñaba con ver a sus hijos en un país sin represión. El 20 de septiembre de 2022, fue asesinada a tiros. Le dispararon 167 perdigones durante una protesta local. Sus últimas palabras fueron: “Si no protesto yo, ¿quién lo hará?”. Representa a las mujeres mayores que se unieron a la lucha por las generaciones futuras. Robina Aminian (o Rubina), de 23 años, era una estudiante de moda y diseño textil en Teherán, apasionada por fusionar las culturas persa, kurda y baluchi en sus creaciones. Aspiraba a estudiar un máster en Milán para que todo el mundo pudiera conocer su obra. El 8 de enero de 2026, fue asesinada de un disparo en la cabeza por la espalda durante una protesta universitaria en Teherán, en medio de las revueltas económicas que se convirtieron en demandas de libertad. Akram Pirgazi, de 40 años, era una madre de dos hijos de Neyshabur, dedicada a su familia y el trabajo del hogar, soñando con un futuro donde sus hijos crecieran sin miedo. Fue la primera mujer reportada muerta en las protestas de 2026, asesinada por disparos el 7 de enero durante una manifestación en el noreste de Irán. Ziba Dastjerdi, de 33 años, era una mujer embarazada y madre de una niña de 8 años de Neyshabur, que quería una vida familiar estable y libre. Murió brutalmente en enero de 2026 por heridas de bala durante las protestas. Estas mujeres, entre cientos, encarnan la valentía frente al régimen de los clérigos. Sus muertes, a menudo por disparos directos o tortura, subrayan la urgencia de un movimiento de justicia internacional.

La noticia esperanzadora, en este mar de terror, es que España, después de las vergonzosas dilaciones del gobierno de Sánchez, se suma a las sanciones de la Unión Europea a la Guardia Revolucionaria de Irán. Además, por fin, la Unión Europea, con su jefa de la diplomacia Kaja Kallas al frente, la ha declarado como “organización terrorista”. Sus ministros de Relaciones Exteriores lo acordaron este pasado jueves. Esperemos que el sacrificio de estas heroínas se vea pronto recompensado.

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