La Unión Europea (UE) añadió este jueves a las Guardias Revolucionarias de Irán (IRGC) en su “lista terrorista”, en respuesta a la brutal represión aplicada por el régimen de los ayatolás contra civiles, que se lanzaron a las calles a finales de diciembre de 2025 para protestar por la quiebra económica. Hay estimaciones que apuntan hasta más de 35.000 asesinados, más otros miles de heridos y detenidos.
“La represión no puede acabar sin respuesta”, alegó Kaja Kallas, jefa de la diplomacia exterior europea. Kallas consideró que la inclusión de la IRGC pone al cuerpo armado iraní al mismo nivel que grupos yihadistas como Al Qaeda o el Estado Islámico. La Guardia Revolucionaria de Irán es una rama separada de las Fuerzas Armadas iraníes, creada tras la Revolución Islámica de 1979 para proteger al régimen y sus principios ideológicos. De facto, se convirtió en la fuerza militar más poderosa del país, con el mejor equipamiento, entrenamiento y financiación.
Qué es la Guardia Revolucionaria de Irán
Creada por orden del ayatolá Jomeini tras el triunfo de la Revolución, es considerada como una unidad de élite con estructuras de tierra, mar, aire, inteligencia, guerra cibernética o fuerzas especiales. Se estima que cuenta con unos 125.000 efectivos. Bajo su paraguas operan la “Fuerza Quds”, encargada de apoyar a las milicias proxy en Oriente Medio –Hamás, Hizbulá, milicias de Irak y Siria o los Hutíes-, así como miles de paramilitares del “Basij”, una milicia encargada de reprimir con extrema violencia la disidencia interna.

La Guardia Revolucionaria trasciende su faceta militar. Tiene su propio conglomerado económico, con una red de empresas y contratos estatales que le otorgan una influencia enorme en sectores como la construcción, energía e infraestructuras. Responde directamente a la voluntad del líder supremo, Ali Jamenei, lo que convierte al cuerpo en un pilar fundamental para la supervivencia del régimen. Muchos analistas consideran que la Revolución Islámica está en su momento más débil desde su triunfo en 1979.
Los otros sancionados
Además de la inclusión de la IRGC en la “lista terrorista”, se han emitido sanciones a otras seis entidades y 15 individuos de Irán, incluidos el ministro del Interior, Eskandar Momeni, el fiscal general Mohammad Movahedi Azad y el juez presidente Iman Afshari. “Todos están involucrados en la violenta represión de manifestantes pacíficos y el arresto arbitrario de activistas políticos y defensores de derechos humanos”, consideró la UE en su declaración.

Las organizaciones incluidas en la lista de organizaciones terroristas de la UE están sujetas a sanciones que incluyen prohibiciones de viajar y congelación de activos, con el objetivo de eliminar sus redes de apoyo. Australia, Canadá y Estados Unidos ya clasificaron en el pasado a la IRGC como grupo terrorista.
Un escudo defensivo “para poder sobrevivir”
“La Guardia Revolucionaria, como resulta evidente incluso en su propio nombre, es un grupo de guardianes creado para proteger la Revolución de 1979. Este suicido masivo (triunfo de los ayatolás), que además traicionó a todas sus alianzas, incluidos los grupos de izquierda y los grupos patrióticos, necesitaba un escudo defensivo para poder sobrevivir”, explicó a Artículo14 Mediss Tavakkoli, activista iraní exiliada en España.

Tavakkoli incidió en que “tras la calamidad de 1979, la supervivencia del régimen islámico quedó atada a un nivel máximo de represión y horror. Para aplicar esto, necesitaban algo mucho más que un simple grupo de guardianes. Así, el monstruo comenzó a evolucionar. El IRGC se convirtió en el participante exclusivo en los proyectos financieros, culturales, sociales y políticos del régimen. Para visualizarlo mejor, imaginen a un ayatolá con el cuerpo de un pulpo, con cientos de brazos”, agrega la activista.
El papel de las mujeres en la Guardia Revolucionaria iraní
La fuerza de élite del régimen de los ayatolás mantiene una abrumadora presencia de hombres en sus filas, aunque en ciertas estructuras también hay mujeres. Especialmente en el Basij y en redes de apoyo ideológico y social ligadas a la Guardia Revolucionaria. Las mujeres suelen participar en patrullas de “moralidad”, que controlan el uso apropiado del hiyab y vigilan en espacios públicos, universidades y barrios.
Mujeres también desempeñan funciones de movilización ideológica -manifestaciones oficialistas, actos religiosos o trabajo comunitario- y apoyo logístico y administrativo dentro del ecosistema de poder de la Guardia Revolucionaria. Analistas describen al cuerpo nombrado terrorista por la UE como un “imperio dentro de un imperio”, con un presupuesto anual estimado entre 6.000 y 9.000 millones de dólares, aproximadamente el 40% del gasto militar de Irán.
La Guardia Revolucionaria es la última línea de choque del régimen, que se empeña en sobrevivir pese a la creciente presión internacional y el extendido rechazo interno entre su población. La brutalidad de la represión -se estima que miles de protestantes fueron ejecutados entre el 7 y 8 de enero-, demuestra que la IRGC no tiene límites para aplastar la revuelta e intentar preservar su privilegiada posición.
