Protestas en Irán

“El régimen iraní ha utilizado la violencia sexual para traumatizar y silenciar a los manifestantes”

ONG y activistas denuncian la práctica recurrente de las agresiones sexuales por parte de las Fuerzas de Seguridad durante las recientes protestas en el país de Oriente Medio

Irán
Una manifestante participa en una protesta en apoyo a los iraníes
EFE/EPA/MOHAMMED BADRA

Después de dos semanas de apagón de internet y telecomunicaciones, la opinión pública iraní y mundial comienzan poco a poco a ser conscientes de la magnitud de la tragedia en las calles de decenas de ciudades iraníes desde finales de diciembre. En medio de la confusión por los dispares balances de víctimas mortales, distintas ONG mundiales y activistas iraníes denuncian estos días una práctica habitual de las fuerzas de seguridad -que ha pasado largamente desapercibida eclipsada por la matanza- de la República Islámica: los abusos sexuales a los manifestantes, en la gran mayoría de casos mujeres jóvenes.

Una de las organizaciones que ha hecho pública en los últimos días esta práctica es la Red de Derechos Humanos del Kurdistán. La entidad con sede en Francia denunciaba esta semana cómo dos manifestantes, uno de ellos de 16 años de edad, fueron agredidos sexualmente en la ciudad de Kermanshash, capital de la provincia homónima (oeste de Irán). “Durante los traslados, las Fuerzas de Seguridad tocaban sus cuerpos con porras. Les golpeaban y presionaban en la zona anal con una porra a través de la ropa”, aseguraba al diario británico The Guardian uno de los responsables de la citada organización, Rebin Rahmani.

Una estación de autobuses incendiada y dañada durante las recientes protestas antigubernamentales, en Teherán
EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

“Después de acabar con sus vidas, se les quemaba”

Además, desde el opositor Consejo Nacional de Resistencia de Irán -también con sede en Francia- daba cuenta de que “varias mujeres y hombres jóvenes fueron obligados a desnudarse a fin de que los militares pudieran comprobar visualmente que tuvieran heridas provocadas por perdigones o balines”. “Se ha actuado de manera salvaje con los detenidos. Después de acabar con sus vidas, se les quemaba”, denunciaba esta semana un miembro del considerado parlamento iraní en el exilio, Ali Safavi.

“En la sociedad iraní actual, moldeada por el sistema legal religioso de la República Islámica, las víctimas de agresión sexual son culpabilizadas en lugar de protegidas. Denunciar una violación es casi imposible, ya que la ley exige testigos presenciales, lo que hace inalcanzable la prueba. En consecuencia, las víctimas enfrentan vergüenza, estigmatización social y castigo en lugar de justicia”, explica a Artículo14 la psicoterapeuta y activista iraní exiliada en España Mediss Tavakkoli.

Manifestantes se manifiestan en apoyo del pueblo iraní, en Roma
EFE/EPA/ANGELO CARCONI

La violencia sexual para traumatizar y silenciar a las manifestantes

“Dado que los agresores suelen ser agentes del propio régimen, presentar una denuncia significa recurrir al mismo sistema que cometió el abuso. Por lo tanto, la violencia sexual se utiliza como una herramienta no solo para traumatizar a las personas, sino también para silenciarlas, aislarlas de la sociedad e impedir que vuelvan a hablar”, denuncia Tavakkoli, que asiste desde Madrid a decenas de víctimas de abusos de su país. En las últimas horas y coincidiendo con el inicio de la recuperación de las comunicaciones entre Irán y el resto del mundo, la joven ha recibido una avalancha de casos.

La anteriormente relatada no se trata, en ningún caso, de una práctica nueva en el seno de las fuerzas de seguridad del régimen, incluidas las protestas -respondidas igualmente con una dura represión por parte de las autoridades iraníes- desatadas por la muerte en custodia policial de la estudiante kurda Mahsa Amini en septiembre de 2022. “Es difícil cuantificar el número de casos, pero durante los últimos tres años, coincidiendo con el nacimiento y máxima actividad del movimiento Mujer, Vida, Libertad, el acoso sexual ha sido generalizado. Entre las personas que fueron arrestadas o encarceladas, casi ocho de cada diez experimentaron algún tipo de acoso sexual. En la actualidad, debido a los cortes de internet, no se dispone de información precisa sobre el movimiento en curso, pero este patrón de abuso ha ocurrido de manera constante”, relata a Artículo14 la activista y feminista iraní residente en España desde 2022.

Interior quemado de la de la mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars

¿Dónde están los cadáveres de las niñas y mujeres iraníes?

Además, Tavakkoli relata cómo “durante las protestas más recientes, muchos iraníes salieron a las calles junto con sus familias; muchas llevaron a sus hijos pequeños, admitiendo públicamente que, si iban a morir, lo harían todos juntos”. “Aunque a menudo se afirma que había numerosos adolescentes entre los manifestantes, hay un hecho inquietante: las imágenes de las morgues no muestran cadáveres de mujeres. No se sabe qué ocurrió con los cuerpos de las niñas y mujeres que participaron en las protestas”, señala la psicoterapeuta.

Por su parte, el Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán -una ONG con sede en Estados Unidos- denunciaba recientemente el “incremento de las detenciones arbitrarias y el riesgo de torturas” tras el fin de las protestas. “Durante las dos últimas décadas hemos documentado numerosos casos de muertes en custodia de las fuerzas de seguridad acompañados de tortura física y psicológica, incluidas palizas y agresiones sexuales”.

Cuerpos de víctimas de las protestas contra el régimen islámico en Irán
EFE

De igual manera, las ONG y activistas han venido denunciando otras prácticas empleadas por las fuerzas de seguridad a la hora de reprimir las protestas: disparos indiscriminados en rostros y zonas íntimas de los manifestantes. “En Irán, las fuerzas del régimen realizan con frecuencia disparos indiscriminados, sin objetivos específicos. Desde hace años, han apuntado deliberadamente a los ojos de las personas, y cualquiera que salga a la calle se convierte en un objetivo potencial”, explica a este medio Tavakkoli.

Hasta las embarazadas son abatidas

Así, la organización kurda de derechos humanos Hengaw -con sede en Noruega- denunciaba el pasado 18 de enero que una mujer embarazada natural de la ciudad de Langarud, Sholeh Sotoudeh, perdió la vida -su hijo corrió el mismo destino trágico- el día 10 de este mes por fuego de las Fuerzas de Seguridad en la ciudad de Chaf.

Entretanto, a instancias de medio centenar de países, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas celebró este viernes una sesión de emergencia para abordar la “alarmante violencia” de las últimas semanas en Irán. “La escala de los crímenes no tiene precedentes”, asegura un antiguo fiscal de la ONU, Payam Akhavan, en vísperas de la sesión. Una relatora de Naciones Unidas, la japonesa Mai Sato, elevaba este jueves por encima de las 20.000 el número de víctimas mortales durante las recientes protestas antigubernamentales.