La avalancha de inmigrantes en Ceuta de la semana pasada ha provocado el caos en la ciudad española del norte de África, pero su gestión y su no prevención ha levantado ampollas entre los socios comunitarios de España, cuyos ministros del Interior se reunieron esta semana. De todos ellos, Italia llevó la voz cantante: sugirió la expulsión de España del espacio Schengen y estableció una suerte de control de los viajeros procedentes de nuestro país que entrasen en el suyo.
El inicio del desencuentro bien podría situarse en el pasado viernes 31 de julio, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, replicó las críticas lanzadas por el Gobierno de Meloni respecto a la avalancha de inmigrantes en Ceuta. Sánchez señaló que Italia recibe más del doble de llegadas de irregulares que España y además escribió: “La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos no“.
La solidaridad y la empatía son opcionales.
El respeto a los tratados europeos y a los datos, no.
👇🏼Número de entradas irregulares entre 2021 y 2026 según Frontex:
Por Italia: 478.600
Por los Balcanes occidentales: 340.600
Por Grecia: 259.800
Por España: 234.760
Por la…— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 31, 2026
El jefe del Ejecutivo español apuntó que, según Frontex, entre los años 2021 y 2026 por Italia han entrado 478.600 inmigrantes irregulares, mientras que por España han accedido 234.000.

Italia desoyó a España
Pero la escalada de tensión entre ambos mandatarios llegó a su punto álgido después de que este viernes España hubiera pedido a Italia “rectificar” y “poner fin a los controles en frontera”. Sin embargo, tras desoír Roma su petición, Moncloa ha aplicado la misma medida por reciprocidad, así que las consecuencias del control de fronteras en España e Italia empezaron ya a notarse en los aeropuertos españoles este fin de semana. Estas medidas afectarán de lleno a una de las rutas más transitadas dentro de la Unión Europea, lo que condicionará a más de 86.000 viajeros al día.

Meloni defendió en X los controles en sus fronteras a personas llegadas desde España: “Se trata de una medida extraordinaria, adoptada para proteger la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestro país. La medida permanecerá en vigor únicamente durante el tiempo necesario, prestando especial atención a limitar cualquier impacto sobre los flujos turísticos del verano”.
Le immagini che arrivano da Ceuta sono impressionanti e dimostrano, ancora una volta, che l’immigrazione clandestina fuori controllo rappresenta una minaccia concreta per la sicurezza dei confini europei.
Mi sono confrontata con il Ministro dell’Interno Matteo Piantedosi.…
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) July 30, 2026
Para Meloni, más importante que nunca criticarlo
Sin embargo, tal como publicó recientemente en Artículo14 Marina García Diéguez, este episodio sirve para ejemplificar las diferencias entre Italia y España en la gestión del fenómeno migratorio, pero sobre todo de cómo se habla de él. Durante los últimos años, como explica la investigadora en Estudios Migratorios de la Universidad de Granada Patrizia Rinaldi, Sánchez ha querido vender un modelo de integración: “La regularización extraordinaria es el ejemplo. Aunque muchas veces, mirándolo desde Italia, no se entiende este caso concreto en profundidad. La mayoría de los que pudieron beneficiarse son latinoamericanos que llegan a España en avión y que, hablando español, tienen más fácil la integración”. Por el contrario, Meloni ha intentado poner en marcha una política para frenar la inmigración ilegal que conecta con el italiano medio, no solo con el que está a la derecha.

Para Meloni, criticar ahora el modelo Sánchez es más importante que nunca. En 2027, previsiblemente en primavera, Italia votará en unas generales donde el discurso migratorio será central. Especialmente, tras la irrupción del general Vannacci y de su partido, más a la derecha del de Meloni o Salvini, que está monopolizando el debate con sus propuestas.
La italiana ha conseguido alinear su modelo a la UE, que acaba de aprobar unas nuevas normas migratorias más estrictas en junio de este año, pero en un ambiente como el actual necesita demostrar que mantiene mano de hierro.
Entre 15 y 25 personas por vuelo
En los controles, operativos desde las 00.00 horas de este sábado 8 de agosto en los aeropuertos Adolfo Suárez Madrid-Barajas y Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, pero que se van a ampliar a los de Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante, Valencia, Islas Baleares y Canarias, se comprueba de forma aleatoria la documentación de entre el 5% y el 10% del pasaje, según recoge El País de fuentes de Interior. Esto supone una media de unas 15 personas controladas en los vuelos operados con aviones medianos y de unas 25 en los de mayor capacidad.
I was in contact with both the Spanish and Italian Interior Ministers today. Both confirmed that the internal border controls are temporary. I stressed the progress we’ve made on tackling illegal migration and that trust between Member States is our most valuable currency.
— Magnus Brunner (@magnusbrunner) August 8, 2026
Brunner: “Son controles temporales”
A pesar de todo ello, Bruselas confía en que Italia levante “pronto” estos controles: el comisario de Interior de la Comisión Europea, Magnus Brunner, ve “señales” en este sentido tras conversar con los titulares de Interior de ambos países, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi: “Ambos me confirmaron que los controles en las fronteras internas son temporales”.
El enfrentamiento con Italia es muy inteligente.
Dejamos entrar a más 70.000 personas ilegalmente solo por Ceuta y prohibimos la entrada a los italianos, país hermano que invierte y aporta a España.
Espectacular esto de dar la espalda a Occidente.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) August 8, 2026
En paralelo, esta situación también alimenta la refriega política doméstica: la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha criticado el “enfrentamiento” del Gobierno central con Italia: “El enfrentamiento con Italia es muy inteligente. Dejamos entrar a más 70.000 personas ilegalmente solo por Ceuta y prohibimos la entrada a los italianos, país hermano que invierte y aporta a España. Espectacular esto de dar la espalda a Occidente”.

