Aunque aún está lejos, el PSOE extremeño vende que empieza a ver la luz al final del túnel. Este sábado, más de 9.300 militantes están llamados a elegir entre Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina como sucesores del dimitido Miguel Ángel Gallardo, que perforó el suelo electoral de su partido en las elecciones del 21-D. Y, si bien fuentes de la dirección en el territorio anticipan que el resultado se prevé muy ajustado, la cúpula de Ferraz ha ido moviéndose de sus posiciones iniciales, ante el entusiasmo generado por Sánchez Cotrina, secretario general socialista en Cáceres. Así lo interpretan fuentes de la dirección federal, pero también del territorio.
“Están siendo unas primarias ilusionantes”, “ambos perfiles pueden aportar buenas cosas”, aseguran desde la dirección del PSOE de Pedro Sánchez. De hecho, aunque afirman que no se han querido “involucrar”, por respeto “a la federación y a los militantes”, hace escasas semanas reconocían haber expresado su preferencia por una candidata mujer. Vega, diputada autonómica, exportavoz en la Asamblea y candidata por Badajoz, donde el partido cuenta con más músculo, se antojaba la opción más razonable. Hoy, esta predisposición inicial se ha disuelto.
Dirigentes en el territorio interpretan esta decisión como una muestra de “responsabilidad”, y defienden que durante las primarias ha quedado claro qué es exactamente “lo que está demandando la gente”: “Alguien que ilusione”, “líderes políticos más pegados al territorio”. Figuras escogidas “desde el terreno” y no “desde Madrid”, abundan.
Es el mismo razonamiento que enarbolan otros dirigentes, en este caso desde Andalucía o Madrid. Uno de ellos expresa frustración porque, a diferencia de lo ocurrido en Extremadura, donde considera que se está produciendo una “catarsis”, de cara a las elecciones del 17 de mayo Pedro Sánchez ha optado por imponer una candidata, María Jesús Montero, que llevaba más de una veintena de años ostentando cargos públicos.
Los últimos ocho los ha pasado en Madrid, como ministra de Hacienda y después vicepresidenta. El “relevo generacional” no se ha dado critican algunos. Tampoco identifican nuevos liderazgos con peso, que hubieran podido suponer una alternativa real a Montero.
Escasos días después de dejar el Ejecutivo, la exvicepresidenta ya ha afrontado tensiones, en su caso para confeccionar las listas electorales -aquí, algunos culpan al secretario de Organización, Paco Rodríguez– Cádiz fue el hueso más duro de roer, hasta el mismo viernes, a dos días de que expirara el plazo para presentar estas listas.

El repunte del PP aleja el miedo a quedar detrás de Vox
Con las encuestas públicas e internas en la mano, en la dirección federal del PSOE temen que el resultado en Andalucía va a ser malo. Hasta el punto de que existe el riesgo de que bajen de los 30 escaños que logró el antecesor de Montero, Juan Espadas. En el pasado, los socialistas duplicaban esa cifra.
Pero, si hace semanas había encuestas internas que situaban a los socialistas por detrás de Vox en tres y hasta cuatro provincias, hoy afirman que los trackings apuntan a otra tendencia. Esto es, a una transferencia de casi el 40% de los votos de la ultraderecha hacia el PP –a nivel general, no sólo en Andalucía-. De consolidarse estos números en el territorio, Juanma Moreno reeditaría su mayoría absoluta, pero los socialistas tendrían más fácil imponerse a Vox en el que fuera su feudo histórico.
Hasta el momento, Montero ha reivindicado que hay una importante bolsa de votantes indecisos, a los que cree que puede atraer. Que existe “voto oculto” es compartido por varios interlocutores con asiento en la dirección. Otra cosa es que logren convencer a esos indecisos de que opten por la candidatura de la exvicepresidenta.
Fuera del territorio, hay dirigentes que apuntan a un desastre sin palitativos. Sin embargo, en Andalucía uno de ellos desliza que sólo pierde uno o dos escaños, Montero, habrá salvado los muebles. Con las elecciones municipales a la vista, en mayo de 2027, lo previsible es que la “catarsis no se produzca”. Y Montero pueda liderar a los socialistas andaluces desde la oposición, si ese es su deseo. Salvo que pulverice su suelo electoral.

Liderar el PSOE extremeño desde su suelo electoral
El nombre del nuevo secretario o secretaria general socialista en Extremadura se conocerá a partir de las 20.30 horas del sábado. Quien se imponga tendrá en sus manos la responsabilidad de sacar de la sima al partido que más tiempo ha gobernado Extremadura en su historia. Que, de la mano de los expresidentes Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara logró durante décadas que sus siglas no tuvieran rival.
El 21 de diciembre, Gallardo reventó los registros pasando de 28 a 18 escaños, perdiendo 90.000 papeletas. Él no fue propuesto por Ferraz -de hecho se impuso en dos ocasiones a las candidatas de la dirección federal-, pero nunca fue percibido como un líder con opciones por buena parte de los suyos.
Su procesamiento junto al hermano del presidente, David Sánchez, hizo que los suyos anticiparan que el líder socialista no forzaría su destitución, pese al riesgo electoral que corría al apostar por mantenerlo como candidato. En Ferraz siempre mantuvieron que había ganado dos primarias en poco más de un año, y que por tanto tenían las manos atadas.
Cuatro meses y medio después del shock, en el territorio hay voces que apuestan por la victoria de Sánchez Cotrina, y señalan que Vega está mucho más vinculada al aparato. Esto no quita para que los interlocutores consultados celebren que la campaña interna ha sido “limpia”. Que sea quien sea quien se imponga no hay dudas de que integrará a la otra parte. Y, por más que este escenario de renovación les ilusione, saben que el camino para su recuperación va a ser largo.
