Indignación en la Guardia Civil: “No necesitamos fotos, sino una estrategia contundente contra el narcotráfico”

El ministro del Interior asiste este jueves junto a la Reina a la celebración del décimo aniversario del edificio que alberga la Academia de Aranjuez

Asistentes a la capilla ardiente de los agentes fallecidos mientras perseguían una narcolancha.
Asistentes a la capilla ardiente de los agentes fallecidos este sábado, en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva (Andalucía).

El silencio en la capilla ardiente duró más que cualquier discurso. Cuatro guardias civiles muertos en apenas dos años –dos arrollados en Barbate por una narcolancha y otros dos en un operativo en Huelva- han encendido una indignación que ya no cabe en los cuarteles. No es solo el dolor, es la sensación de abandono. La certeza de que, mientras el narcotráfico se vuelve más violento, la Guardia Civil sigue sin medios necesarios, sin reconocimiento como profesión de riesgo y sin un respaldo institucional que llegue cuando más se necesita. Para muchos dentro del Cuerpo, la ausencia del ministro no fue un detalle de agenda sino la confirmación de una herida que lleva demasiado tiempo abierta.

En una institución donde la presencia importa tanto como la palabra, la secuencia de gestos de los últimos días ha pesado. El ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, se encontraba en un acto de la Guardia Civil para presentar dos macrooperaciones antidroga en el océano Atlántico cuando ocurrió el fatal desenlace. Sin embargo, tras conocer la tragedia no acudió al funeral. Sí que asistieron la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo; la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González; y el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández. Sin embargo, el titular de Interior viajó a Canarias para seguir el operativo del hantavirus como responsable de Protección Civil, un movimiento que muchos agentes interpretan como un contraste difícil de justificar en un momento de duelo y máxima tensión interna.

Fernándo Grande-Marlaska, en un acto de la Guardia Civil en una imagen de archivo.
EFE/ Álvaro del Olmo

La pitada que recibió Marlaska en la jura de bandera de Baeza fue la expresión más visible de ese desgaste: un rechazo que no nace de un episodio concreto, sino de años de reclamaciones sin respuesta. “La Guardia Civil no necesita más fotografías ni discursos solemnes. Necesita medios, respaldo jurídico, el reconocimiento como profesión de riesgo y una estrategia contundente contra el narcotráfico“, resumen miembros del Instituto Armado. Esa brecha entre lo que se promete y lo que se vive en la calle se ha agrandado tras las últimas muertes.

“Escaparate político”

El ministro acudirá este jueves junto a la reina Doña Letizia al décimo aniversario del edificio que alberga la Academia, un acto institucional que contrasta con el clima interno del Cuerpo y con el dolor todavía reciente por los fallecimientos en Huelva. Este gesto es interpretado como muestra de “escaparate político” más que como un apoyo real a quienes combaten el narcotráfico. “‘Esta gira institucional’ llega muy tarde y en el peor momento. La cercanía no se demuestra apareciendo en actos protocolarios, se demuestra escuchando al personal, reforzando unidades, protegiendo a los agentes y dejando de mirar hacia otro lado ante una situación que está descontrolada”.

Asimismo, advierten de que “no se puede pedir sacrificio infinito a quienes patrullan las costas y persiguen narcolanchas mientras continúan faltando medios materiales, personal y apoyo político firme”. Y es que, lamentan las fuentes consultadas, “la distancia entre la realidad de la calle y la de algunos despachos nunca había parecido tan grande”.

HUELVA (ANDALUCÍA), 09/05/2026.- Vista de la misa funeral en honor a los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos este sábado, en la Iglesia de la Concepción de Huelva (Andalucía). La Comandancia de la Guardia Civil acoge hoy la capilla ardiente de los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos al chocar dos embarcaciones del cuerpo mientras perseguían una narcolancha a 80 millas de la costa de Huelva, y después se celebrará una misa funeral. EFE/ Alberto Di´az
Vista de la misa funeral en honor a los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos el 8 de mayo al chocar mientras perseguían una narcolancha.
EFE/ Alberto Díaz

Crece la sensación de abandono, de que solo se acuerdan de la Guardia Civil para los homenajes, los aniversarios o los actos oficiales, pero no cuando toca mejorar condiciones profesionales y económicas, tomar decisiones o dotar de recursos suficientes a quienes combaten a diario a organizaciones criminales cada vez más violentas. La asociación “Nuestro corazón por bandera” formada por parejas de guardias civiles y polícías nacionales, donde también están integradas las mujeres de agentes heridos en Barbate advierten del “abandono” institucional pues los heridos de aquella tragedia siguen con secuelas psicológicas graves y “nadie les hace un seguimiento real”. “Cuando ocurre una tragedia, el Estado desaparece. Hay un abandono total”, subrayan.

“El narcotráfico ya no es un problema aislado, sino una amenaza real para la seguridad en España“, sentencian y recalcan que “cuando mueren agentes en servicio, la ciudadanía espera algo más que gestos institucionales. Espera responsabilidades, medidas y compromiso”.

El mismo día que Marlaska estará en Aranjuez, las asociaciones de guardias civiles y acudirán al Ministerio del Interior a la primera mesa técnica para estudiar la profesión de riesgo una negociación que acumula ya 71 prórrogas sin avances legislativos.

Para quienes patrullan cada día, esa coincidencia duele más que cualquier ausencia porque confirma que “las prioridades no siempre están donde caen los muertos”.

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