Análisis

La marca internacional de Sánchez, corneada por Adamuz

Los accidentes ferroviarios, los casos de corrupción, la gestión dudosa de los fondos públicos y el acoso sexual han debilitado al partido del presidente del Gobierno español, pero también han empañado su imagen en la escena europea e internacional

Sánchez
Pedro Sánchezen Adamuz (Córdoba), lugar donde se ha producido la tragedia ferroviaria
EFE/ David Arjona

En los últimos años, la imagen internacional del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sufrido un notable deterioro. Considerado durante mucho tiempo un líder reformista y proeuropeo, elogiado por su capacidad para navegar en un panorama político fragmentado, Sánchez se enfrenta ahora a crecientes críticas por parte de los medios de comunicación europeos y sus socios internacionales.

Varios factores han contribuido a alterar la percepción exterior de un líder que, durante su primera legislatura, gozaba de cierto prestigio entre las instituciones europeas. Los casos de corrupción (como su esposa Begoña Gómez, el Hermanísimo, Santos Cerdán Abalos, Koldo), la gestión dudosa de los fondos públicos y el acoso sexual han debilitado al partido del presidente del Gobierno español, pero también han empañado su imagen en la escena europea e internacional.

Pedro Sánchez tras la reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

De hecho, las conexiones del Gobierno de Sánchez con el régimen de Maduro, la visita de Delcy Rodríguez al aeropuerto de Madrid-Barajas y la tibieza del líder español ante la captura -legal o no. del dictador venezolano, así como la concesión del Premio Nobel de la Paz a su compatriota María Corina Machado, han contribuido al deterioro de la reputación internacional de Pedro Sánchez.

A esto se suman no solo las amenazas y el desprecio “imperialistas” de Donald Trump contra España, en particular por su negativa a aumentar la contribución española al esfuerzo financiero de la OTAN, sino también el malestar de varios jefes de Estado y de Gobierno europeos ante la actitud de un “outsider” aislado en el tablero político europeo, ya que la mayoría de los países de la UE se han alejado de la socialdemocracia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este lunes, en Adamuz (Córdoba)
EFE/ David Arjona

El problema del acceso a la vivienda, el “inexplicable” apagón en toda la red eléctrica española, la gestión de la DANA valenciana y los dramas ferroviarios de los últimos días no han mejorado la situación política de Sánchez tanto dentro como fuera de España.

Lastre electoral para los socialistas

Este último se ha convertido en un “lastre electoral” para el futuro político de los socialistas españoles y la socialdemocracia europea. La imagen de un partido socialista desorganizado y en crisis de liderazgo se ve reforzada.

Por otra parte, los escándalos de acoso sexual son especialmente destructivos para un Gobierno que había hecho del feminismo un pilar fundamental de su identidad, tanto en España como en el extranjero. La prensa internacional describe un ejecutivo “plagado de escándalos”, que mezcla corrupción y escándalos sexuales, lo que debilita el discurso feminista que Sánchez había erigido como su marca distintiva. La tensión entre el discurso progresista y la realidad de los escándalos crea una brecha simbólica que reduce la capacidad del Gobierno para movilizar al electorado feminista, históricamente uno de sus apoyos más fieles.

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, durante una reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

La acumulación de escándalos afecta de forma duradera a la percepción de la opinión pública española y europea. El propio Sánchez se vio obligado a pedir perdón a sus compatriotas tras la imputación de su estrecho aliado Santos Cerdán, lo que pone de manifiesto una profunda crisis de confianza. Aunque no se le acusa directamente, la opinión pública puede asimilar la existencia de estas redes a un fracaso del control político, o incluso a una complicidad pasiva.

De la renovación moral a la trampa

Pedro Sánchez había construido su ascenso sobre una imagen de «renovación moral», especialmente cuando desbancó a Mariano Rajoy en 2018 en nombre de la lucha contra la corrupción. La ironía con la que la prensa destaca hoy su «trampa» en la misma espiral que sus predecesores reduce su autoridad simbólica.

Aunque se presenta como un líder “limpio” y combativo, los escándalos de su entorno más cercano dan la impresión de que ya no controla las dinámicas internas de su propio partido. Su negativa a dimitir, combinada con el anuncio de un ambicioso plan anticorrupción, muestra sin embargo una estrategia: recuperar el control mediante la reforma en lugar de la retirada.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al final de una cumbre del Consejo de la UE en Bruselas, Bélgica.
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Por su parte, la UE no permanece en silencio. Las instituciones europeas y los círculos políticos de Bruselas observan con creciente preocupación la evolución de los casos de corrupción relacionados con el PSOE, y comienzan a surgir algunas reacciones oficiales o semioficiales.

Fondos de la UE

De hecho, la Comisión Europea ha lanzado una advertencia explícita al Gobierno español en relación con los escándalos de corrupción relacionados, en particular, con el caso Koldo. Ha recordado su política de tolerancia cero hacia cualquier uso fraudulento de los fondos europeos, la posibilidad de suspender las ayudas a España si se confirman las irregularidades que afectan a los fondos de la UE y, por último, que la protección de los intereses financieros de la UE implica una mayor vigilancia.

Esta reacción supuso un cambio de tono significativo, que ilustra la preocupación de Bruselas por la integridad de la gestión de los fondos públicos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez.

En consecuencia, para los europeos, la imagen de Pedro Sánchez está en claro declive en las instituciones europeas. De hecho, Bruselas está preocupada por el deterioro de la reputación exterior de España, debido a la acumulación de escándalos de corrupción y a las investigaciones que afectan a personas cercanas al presidente del Gobierno. La presión mediática contribuye a aislar a Sánchez en los círculos políticos europeos.

Descalificado para aspirar a un alto cargo en la UE

Además, según fuentes europeas, varios grupos políticos del Parlamento Europeo -conservadores, liberales, pero a veces también algunos socialdemócratas- ven ahora a Pedro Sánchez como un problema más que como un socio. Su enfrentamiento público con el líder del PPE, Manfred Weber, fue muy mal recibido y mermó su capacidad de influencia en las negociaciones europeas. Algunos responsables europeos incluso consideran que Sánchez está ahora «descalificado» para aspirar a un alto cargo europeo en el futuro.

El capital político de Sánchez en Bruselas se ha visto claramente debilitado. En otras palabras, los escándalos debilitan la posición española en las negociaciones técnicas y políticas, ya que la credibilidad del Gobierno se convierte en una cuestión fundamental. La imagen de Pedro Sánchez se derrumba en los pasillos de Bruselas, lo que merma gravemente su influencia política en la UE.

Del caos ferroviario a las cloacas del PSOE

Episodios como el apagón energético, el caos ferroviario o las acusaciones relacionadas con las «cloacas» del PSOE han traspasado ya las fronteras mediáticas españolas.

Periódicos como Financial Times, Le Monde, The Guardian o La Repubblica describieron un “espectáculo lamentable”, evocando a un presidente “suplicando perdón” ante un escándalo que podría socavar su liderazgo en el extranjero. Esta visibilidad internacional pone de relieve una pérdida de credibilidad: mientras que antes Bruselas mostraba una especie de “ceguera” diplomática ante los asuntos internos de los Estados miembros, ahora los observadores extranjeros parecen más inclinados a cuestionar la estabilidad del Gobierno español.

La prensa internacional sobre la dimisión de Pedro Sánchez - Política
Los titulares de la prensa internacional sobre la dimisión de Pedro Sánchez

En el plano diplomático, varios episodios también dan testimonio del debilitamiento de la estatura internacional de Sánchez. El presidente del Gobierno ha sufrido una serie de reveses -seis en catorce meses- que han contribuido a la percepción de un liderazgo en declive. La postura de Sánchez sobre la OTAN no solo irritó a sus socios de la Alianza Atlántica, sino que también reforzó la idea de una España al margen de las grandes orientaciones estratégicas europeas. La falta de apoyo a sus iniciativas diplomáticas, como el intento de suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel, confirmó esta impresión de soledad política.

Sin duda, aún es demasiado pronto para evaluar el impacto final en la política exterior de España, pero es innegable que el presidente del Gobierno tendrá que redoblar sus esfuerzos para restaurar una credibilidad internacional que se ha visto muy afectada.

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