Medicinas caducadas, 7.000 despidos y sin trasplantes: la gestión de Montero en la Sanidad andaluza que muchos no olvidan

Montero fue responsable de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía entre 2004 y 2013, precisamente el periodo en el que la Sanidad pública andaluza vivió su etapa más crítica

María Jesús Montero, en rueda de prensa en la sede del PSOE en Sevilla.
EFE/ Jose Manuel Vidal

El Gobierno y el PSOE vienen agitando el mantra de que el PP desmantela la Sanidad Pública, una estrategia que de momento no ha obtenido unos resultados electorales reseñables en ninguna comunidad autónoma. Todos los esfuerzos en este sentido se han puesto en Andalucía, donde desde hace un año se vienen promoviendo mareas sanitarias, que eclosionaron en septiembre con el caso de los cribados de cáncer de mama. Pasados los meses y cuando la Fiscalía ha archivado ya nueve de las quince denuncias presentadas, la campaña parecía con poco recorrido.

Sin embargo, María Jesús Montero ha situado la Sanidad en el centro de su discurso, y en su primera comparecencia tras la convocatoria de las elecciones el 24 de marzo en la que se atribuyó ser la mujer más poderosa de la historia de la democracia, concurrió delante de un cartel en el que se leía: “Defiende lo público”, y acusó sin pruebas a Juanma Moreno de preparar un copago sanitario.

La insistencia de Montero con la Sanidad llama la atención en Andalucía, según ha podido constatar este periódico, ya que es un ámbito en el que tiene un pasado difícil de olvidar para los andaluces de más de 25 años. Montero fue responsable de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía entre 2004 y 2013, precisamente el periodo en el que la Sanidad pública andaluza vivió su etapa más crítica.

Los ajustes por la crisis

Con el estallido de la crisis financiera en 2007, los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero primero y Mariano Rajoy afrontaron numerosos recortes, que muchas comunidades replicaron. En el caso de Andalucía, con Montero a los mandos de la Sanidad se vivió una etapa marcada por los despidos de profesionales sanitarios y ajustes de más de 1.500 millones.

Así lo refrenda Antonio Guerrero, presidente de la Fundación AK Antonio Guerrero, que busca proporcionar atención temprana a menores con trastornos de desarrollo, él mismo trasplantado de pulmones: “Le veo poco recorrido a esta campaña de hacer una gran referéndum sobre la Sanidad, cuando me acuerdo de que en su tiempo al frente de la Consejería los médicos encadenaban 300 contratos al año en condiciones humillantes, y se despidió a más de 7.000 profesionales sanitarios”.

Guerrero recuerda que con la subasta de medicamentos que impulsó Montero “nos llegaban medicinas caducadas y con prospectos en ruso e idiomas extraños”, y cómo se pararon los trasplantes. “Me parece que sobreactúa al situar a cada partido y candidato como partidario de un modelo sanitario opuesto”, remacha.

Los recortes de Montero

Probablemente por la crisis económica, lo cierto es que los datos públicos del Ministerio de Sanidad y de la Consejería de Salud andaluza muestran que los hospitales andaluces tenían en 2010 un total de 15.956 camas, y en 2013, tras la salida de Montero de la cartera hacia la de Hacienda, la cifra cayó a 15.354 camas. El mayor recorte se produjo en 2012, con el cierre de 621 camas en un solo año, casi un 4% del total, todo ello, a pesar de que la población andaluza aumentó entre 2010 y 2013.

En 2018, el último año de Gobierno socialista antes de la llegada de Juanma Moreno, la cifra de camas se situaba en 15.284, 672 menos que en 2010. En 2023, se registraron 16.025 camas hospitalarias.

Uno de los aspectos más controvertidos de la gestión de Montero fue la desaparición de pacientes en listas de espera. Según datos de la Consejería de Salud, en 2019 se descubrió que 540.833 andaluces no figuraban en las listas, lo que suponía el 60% del total.

Se informaba al Ministerio de Sanidad solo de los pacientes que esperaban procedimientos con un tiempo máximo garantizado (180 días), excluyendo a quienes esperaban procedimientos sin plazos garantizados, citas con especialistas sin fecha asignada, y a quienes eran derivados a hospitales concertados y no atendidos.

Entre 2011y 2013, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) perdió 7.773 profesionales, según un informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía: 1.286 médicos, 1.919 enfermeros, 1.609 administrativos y 1.266 auxiliares de enfermería. La plantilla total se redujo un 8,2%.

Paralelamente, 109 altos cargos sanitarios percibieron salarios por encima del límite legal. La Cámara de Cuentas exigió la devolución de más de dos millones de euros.

Si se analizan los Presupuestos, puede verse que en 2008, la Sanidad contaba con una asignación de 10.307 millones de euros. En 2013, esa cifra cayó a 8.811 millones, lo que supuso una reducción del 15%. El mayor recorte anual se produjo entre 2010 y 2011, con un recorte de 566 millones en un solo ejercicio. En comparación, en 2022 el presupuesto sanitario alcanzó los 13.092 millones.

Precariedad laboral y de medicamentos

En 2012, según el Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada (CESM), los médicos andaluces eran los peor pagados de España por sus guardias: 15,47 euros la hora frente a una media nacional de 21,84 euros. En Murcia, por ejemplo, se pagaba 26,61 euros por hora de guardia.

Vicente Matas, portavoz del CESM, fue contundente: “Hubo contratos por días, semanas, de lunes a viernes. Mucha precariedad”. Sólo el 50% de los Médicos Internos Residentes (MIR) que se formaban en Andalucía se quedaban a trabajar en la comunidad.

En 2011, Montero implantó el sistema de subastas de medicamentos en Andalucía. Los facultativos se vieron obligados a prescribir por principio activo, y las farmacias debían dispensar el fármaco más barato adjudicado en subasta. El sistema causó graves problemas de suministro: empresas sin experiencia ganaban concursos y no podían abastecer a las farmacias. La medida fue derogada por el Gobierno andaluz en 2020.

El emblema de la Sanidad

Cuando Juanma Moreno finalizaba su tercer año como presidente de la Junta de Andalucía en noviembre de 2021 se enfrentó a las mareas sanitarias promovidas por el PSOE. Analistas planteaban entonces que la Sanidad tenía la capacidad de poner y quitar presidentes de la Junta y atribuían la amarga victoria de Susana Díaz en 2018 a su mala gestión en este ámbito. Cabe recordar que los recortes del PSOE ocasionaron protestas multitudinarias, como las lideradas por el médico granadino Jesús Candel, Spiriman, en 2016.

La presión de las protestas hace cinco años no afectó finalmente a unas elecciones que ganó el líder popular por mayoría absoluta. Aquellas mareas, cuando concurría Juan Espadas por el PSOE, no llegaron a trascender a la actualidad informativa nacional, a diferencia de las que se han alzado contra el Gobierno del PP desde septiembre, con Montero en el cartel, y a la espera de lo que den de sí en la campaña que ahora empieza.

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