El arranque de curso es un todo a Ceuta. El Gobierno se juega allí reconducir una crisis social al borde del estallido y un choque político que tendrá su escenario central en la comparecencia de Pedro Sánchez este jueves, donde le esperan la presión de sus socios y el ataque frontal de la oposición. El presidente llega al Congreso con una posición cerrada sobre la avalancha del 30 y 31 de julio: Marruecos no la instigó, el CNI no alertó de su dimensión y el mando único ya está desplegado para contener sus consecuencias.
La comparecencia, adelantada al jueves 3 de septiembre, será también la prueba de una respuesta gubernamental que llegó tarde y que empezó a corregirse el pasado lunes 24 de agosto, coincidiendo con el regreso de Sánchez de La Mareta. El presidente afronta así el nuevo curso debilitado por su ausencia durante las vacaciones y por el desgaste acumulado desde el estallido de la crisis.
Posición con Marruecos
Uno de los puntos calientes de la comparecencia será la posición de España con Rabat, cuestionada por los socios pero defendida por los ministros. Sánchez no se moverá de ahí, sumado al malestar en Presidencia por el señalamiento a Marruecos y por la “banalidad” con la que, a juicio de fuentes de Moncloa, se está abordando el asunto. “Hay una sentencia unánime sobre la culpabilidad de Marruecos de la que nadie ha puesto una sola prueba sobre la mesa”, apunta un alto cargo.
Avisos del CNI
El principal choque interno ha sido el de Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska a cuenta de los avisos del CNI. Desde Presidencia se ha pedido a todos los organismos implicados reconstruir qué información se trasladó, tanto verbalmente como por escrito: informes, llamadas, mensajes de WhatsApp y otras comunicaciones. La conclusión que trasladan fuentes de Moncloa es tajante: “Ni hubo alertas ni hubo anuncios” que anticiparan una avalancha de miles de migrantes. Y reprochan cómo desde Defensa “se hace un uso fragmentado de la evidencia para demostrar lo que cada uno quiere sobre los supuestos avisos”, apuntan fuentes de Presidencia.

Sánchez no respaldará por tanto la contundencia de la versión de Robles, que ha provocado malestar dentro del Gobierno -el mayor con la ministra en estos siete años- y que se ha ido aliviando. La posición del presidente, según fuentes de su entorno, no incorporará esos supuestos avisos en su comparecencia. “Los primeros informes que apuntan con algo de concreción son de la noche del 29 de julio. Y ni siquiera. Sólo alertan de un incremento de pasos a nado en El Tarajal. Y apuntan a una posibilidad baja con un potencial enorme de incidencia”, señalan estas fuentes.
En la reconstrucción de las llamadas de Juan Jesús Vivas, fuentes de La Moncloa confirman que el presidente de Ceuta llamó a la Jefatura de Gabinete y posteriormente a Sánchez el 27 de julio. Vivas trasladó su preocupación por las entradas de entre cien y doscientas personas a nado y por la saturación del CETI. “Ni se sabía ni se podía saber que entrarían más de 40.000 personas a los tres días”, insisten en Moncloa.
Sin entrar en el choque con Robles, pero negando los avisos sobre una entrada masiva, Sánchez pondrá el foco en la cronología posterior a la publicación de la sentencia del Supremo del pasado 9 de junio y en las decisiones que se adoptaron desde entonces. “Nadie anticipó tampoco que una sentencia así tuviera una respuesta de esa dimensión. Es una de las cosas que a toro pasado es fácil decir que era obvio. Lo cierto es que nadie lo vio”, señalan estas fuentes.
Desde la publicación de la sentencia, se reforzó el CETI. Y ante los “ligeros” aumentos de entradas a nado, “se amplían el número de agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional en frontera y se mandan recursos adicionales náuticos y marítimos”. También se estudia cómo adaptar la nueva situación a la sentencia del Supremo: los protocolos, las infraestructuras en el mar que establece la revisión del tribunal…”, apuntan desde el Ejecutivo, en referencia a dónde pondrá Sánchez el foco el jueves.
Contener la presión
La prioridad del Gobierno esta semana es rebajar cuanto antes la presencia de migrantes en las calles de Ceuta: habilitar nuevas plazas, acelerar las reubicaciones, mantener las devoluciones y encontrar nuevos espacios de acogida. Entre quienes permanecen hay muchos menores y migrantes que no pueden ser devueltos de forma inmediata, lo que dificulta aliviar la presión a corto plazo.

Tienen por delante una “bomba de relojería con gente que va a intentar que explote”, apuntan estas fuentes. Y el objetivo es reforzar los servicios públicos para que la llegada masiva de migrantes altere lo menos posible la vida cotidiana de los ceutíes. Sostienen además que el impacto sobre los servicios no tiene la dimensión que se está trasladando. “No se han producido cancelaciones de asistencias médicas ni de cirugías”.
¿Dónde estaba Sánchez?
En Moncloa reconocen que el Gobierno ha ido por detrás de la crisis, también comunicativamente, y confían en corregirlo con la comparecencia del presidente y con la rueda de prensa del Consejo de Ministros de este martes, en la que se aprobará el plan económico para Ceuta, dotado con 165 millones de euros. Hay que explicar “qué se hizo los días previos a la crisis y qué se está haciendo ahora”, señalan fuentes del Gabinete, conscientes de que esta es una semana clave para recuperar la iniciativa y recomponer la imagen de Sánchez tras una ausencia veraniega que ha terminado instalándose incluso dentro del propio Gobierno. Aún así, Sánchez defenderá que sí trabajó desde La Mareta, aunque no sesionó de cara a los medios.
Diplomacia y humanidad
La posición de Sánchez con Marruecos será uno de los puntos de mayor presión. Nadie pide romper ni asumir riesgos con un socio muy complicado en la única frontera de África con Europa. “No te la puedes jugar abriendo un conflicto mayor con Marruecos. Empezamos con la inmigración, seguimos con la pesca, el comercio, y vamos aumentando la escalada”, apunta un alto cargo. Y aquí sí hay cierta unanimidad, también en los segundos niveles del Gobierno.

– EUROPA PRESS GABRIELA SARDÁ
En este punto también afloran las contradicciones ya en cargos socialistas, no en primera línea de Gobierno, donde está extendida la idea de que no es verosímil que la avalancha se produjera sin el conocimiento y la transigencia marroquí. “Diplomacia sí. Otra cosa es que no nos creemos que Marruecos no tenga nada que ver”, resume un alto cargo.
Las mismas fuentes apuntan a que Sánchez tendrá que explicar este jueves, por un lado, las decisiones que se han tomado y lo que se ha hecho y, por otro, la dimensión más ideológica y política. “Vamos a afrontar un problema migratorio desde la humanidad. Las imágenes de estos días son durísimas. No puede haber gente orgullosa de escuchar insultos a trabajadores de la Cruz Roja o a cualquier ONG. ¿Cuál es la pretensión? ¿Ponerse a matar a gente cruzando la frontera? No es aceptable que haya gente pidiendo cosas demenciales”.
Esperando a Europa
En su discurso de este jueves, estará presente también la dimensión europea en una crisis donde en la respuesta de los primeros días se dejó sola a España, según el Ejecutivo. Sánchez apelará a la necesidad de una solución compartida con los socios basada en la legalidad y la solidaridad. “No es posible una gestión eficaz que no pase por la interlocución con Marruecos y la única forma de asegurarlo es el apoyo europeo”, explican desde Exteriores. “Para que Marruecos no vuelva a deslizarse por este tipo de amenazas híbridas, que han desestabilizado a Ceuta generando una crisis humanitaria y de seguridad nacional, no puede resolverse desde la bilateralidad España-Marruecos. Europa tiene que implicarse con toda su fuerza y recordar a Marruecos que cualquier acción tiene consecuencias”, apuntan estas fuentes.

