El Partido Popular y Vox ya negocian al más alto nivel para desatascar la gobernabilidad en Extremadura. Este mismo jueves, tendrá lugar la primera reunión entre ambos partidos, después de que Génova haya decidido tomar las riendas de las negociaciones. Una cita presencial en Mérida en la que participará Miguel Tellado, además de María Guardiola, que el próximo día tres se enfrenta a la primera votación de su investidura.
Una reunión a la que el PP acude con “máxima voluntad de conseguir un acuerdo” pero sin tener la certidumbre de cuál va a ser el resultado, a pesar de los contactos previos, al más alto nivel. Antes, el secretario general se verá con Guardiola, después de días de gran tensión interna. Sigue existiendo el temor de que Vox no se moverá hasta después de las elecciones de Castilla y León, el quince de marzo. “No importa que sea una negociación lenta si el acuerdo que llega es bueno”, conceden algunas fuentes.

El objetivo, reconocen en Génova, es evitar por todos los medios la repetición electoral, y es por eso por lo que aseguran estar poniendo “toda la carne en el asador”. Principalmente, con la llamada de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal. Y, también, rectificando su posición pública sobre el documento marco presentado para esas negociaciones, y que ahora aseguran que solo es una “base” para que sus barones negocien.
Así, de momento, la consigna es templar los ánimos para lograr el resultado esperado. De hecho, el PP dice no entender por qué ha generado tensión unos folios en los que plasman posturas comunes con Vox, e incluso cesiones. “No es creíble que no haya ningún punto de encuentro”, se quejan. De hecho, entre los puntos se encuentran asuntos relacionados con la fiscalidad, el rechazo a políticas climáticas, la defensa de la energía nuclear y contra la ocupación ilegal y críticas a la política migratoria del Gobierno. Todo asuntos centrales para Vox.

“Si tan molestos están no habría negociaciones”, arguyen internamente. Y lo cierto es que este jueves se verán en Mérida, tal y como avanzó Artículo14. “Ese enfado es estrategia negociadora”, añaden en la dirección.
“Claro que tenemos voluntad”, responden las fuentes de Vox consultadas por este diario. Aunque no se comprometen una investidura a la primera. Dicen que no depende de ellos. “Queremos unas conversaciones en las que se negocie medida a medida, decreto a decreto, partida a partida y establecer unos plazos y garantías” de cumplimiento”, avisó Abascal. Así, Tellado tiene ahora la complicada misión de seducir a un Vox enfadado. De fondo, ya no solo se juega una negociación territorial, sino también las cartas nacionales.
De fondo, la música que empieza a escucharse en Génova y también en Bambú es la del relato.“Aznar miente y dinamita las negociaciones con Vox”, dice Santiago Abascal. “No es el PP el que torpedea”, responden en el principal partido de la oposición. El PP desliza que si su derecha tumba a sus presidentes autonómicos empezará a penalizarles electoralmente. “Cada uno tendrá que asumir su responsabilidad”, vaticinan.
