INFANCIA

El error invisible que cometemos al educar y que marcará el futuro de tus hijos sin que te des cuenta

La socialización de género puede marcar el desarrollo infantil, así como las identidades de los niños pequeños

Una madre juega con su hija
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Desde que un niño o una niña llega a la vida de una familia, forma parte de unas expectativas, una paleta cromática y unos comportamientos sociales muy concretos. A este suceso se le conoce como socialización de género, y es una especie de maquinaria invisible que define la infancia y cuál debe ser el comportamiento y el lugar en el mundo de los pequeños.

A través de una mirada reflexiva, y sin tratar de señalar a posibles culpables, se puede comprender este fenómeno social y tomar cartas en el asunto. Principalmente, para ser más conscientes a la hora de educar.

Qué es la socialización de género y qué papel juega en la infancia

Una madre juega con su hija
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La Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia define la socialización de género como el “proceso mediante el que los niños aprenden las expectativas sociales, actitudes y comportamientos típicamente asociados con niños y niñas“.

Este aprendizaje se produce mediante los conocidos como agentes de socialización. Es decir, la escuela, la familia, el propio mercado de consumo, etcétera. Estos “ilustran” a los pequeños a cómo deben ver el mundo y cómo deben comportarse, limitando el potencial en ciertos aspectos porque no es lo que deberían hacer.

Uno de los principales factores limitantes es el lenguaje. Este es capaz de modificar las expectativas emocionales de los infantes. Por ejemlo, frases como “los niños no lloran” o “ese juego no es para niñas” empiezan a perfiles las actitudes asociadas a la masculinidad y a la feminidad, según la mencionada Enciclopedia.

Incluso la calificación es diferenciada entre una niña y un niño. Ellas suelen recibir más cumplidos en base a su apariencia, mientras que a los niños se premia su fuerza y su valor. Con frases como “qué valiente eres” y “qué guapa estás”, se refuerza la idea del valor estético y afectivo de la mujer, y el valor funcional y de dureza emocional del hombre.

Juego, juguetes y géneros

A través del juego, los niños “ensayan” actitudes y roles en la vida adulta.

Tradicionalmente, los juegos y los juguetes de las niñas están relacionados con el cuidado, el ámbito doméstico y la belleza. En el caso de los niños, se fomenta la construcción, la lucha y la conquista, y la resolución de problemas.

Si bien es cierto que ha habido un avance notable en esta materia, a nivel social se siguen asignando ciertos tipos de regalos (y colores asociados a estos) a unas y a otros.

Asimismo, hay estudios como los de la Universidad de Stanford que esta distinción en los juegos y en los juguetes provoca que las mujeres no tengan tanta confianza en los grados de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) como los hombres. Al no tener tanto tiempo para desarrollarse en el juego asociado al STEM, no creen estar preparadas y sienten que deben seguir otros caminos.

Autoconcepto, expectativas y una vida social infantil consciente

Un hombre cuida de su hijo
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Esa brecha de confianza también es parte de la socialización de género. Según varias investigaciones recogidas por la publicación científica Science, la mayoría de niñas dejan de creer a los 6 años que son tan brillantes en el apartado intelectual como los niños.

La sociología indica que a ellas se les protege más, provocando un mayor miedo a equivocarse en el futuro. A ellos, se les permite explorar y caerse. Asimismo, a estos se les enseña a realizar las reparaciones del hogar, mientras que a ellas se les dice que deben ayudar con las tareas del día a día.

A través de una crianza consciente, es posible ampliar el abanico de posibilidades de niños y niñas.

No se trata de eliminar las diferenciar, o prohibir que se interesen por lo socialmente esperado de su género. Sino de fomentar una socialización abierta, donde se les permita el acceso a todas las herramientas, juegos y tareas sin distinción por ser varón o fémina.

Cada pequeño debe tener la oportunidad de descubrir cómo es y cómo quiere ser, sin encajarlo en moldes ya preparados por la sociedad.

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