Decidir tomarse una pausa en la vida laboral para dedicarse a la crianza puede parecer un gran problema de cara al futuro en la empleabilidad. No obstante, la excedencia por el cuidado de un hijo es un derecho que cuenta con una amplia protección.
Conoce, a continuación, todos los detalles sobre esto, junto con todo lo que debes saber para que la excedencia impacte lo menos posible en tu trayectoria profesional.
El marco legal de la excedencia por cuidado de un hijo

En el Estatuto de los Trabajadores, el artículo 46.3 recoge que los trabajadores y las trabajadoras pueden disfrutar de una excedencia por cuidado de un hijo o hija.
Este periodo de suspensión del contrato no puede exceder los tres años de duración, y se aplica tanto a los hijos por naturaleza, como los de adopción, o de guarda con fines de adopción o acogimiento permanente.
A diferencia de otras excedencias, como la voluntaria, el cuidado familiar goza de una computabilidad a efectos de antigüedad laboral. Esto quiere decir que existen diferentes ventajas relacionadas con este apartado.
Una de las principales es el derecho a la reserva del puesto de trabajo. El primer año, tu puesto específico queda reservado. Después de cruzar este umbral, puedes tener un puesto del mismo grupo profesional o categoría equivalente.
Asimismo, los trienios y los complementos se mantienen como si estuvieras trabajando. Y no solo eso, pues el tiempo de excedencia se suma a la cantidad de tiempo total para calcular la cifra de indemnización en caso de despido.
¿Y a efectos de la Seguridad Social?
El artículo 237 de la Ley General de la Seguridad Social indica que la excedencia es un periodo de cotización efectivo para las prestaciones. También computan para los años mínimos de cara a la jubilación, y para la cuantía de la pensión. No obstante, no se tienen en cuenta para la prestación por desempleo.
Este apartado es el marco legal base, pero los convenios empresariales y colectivos pueden mejorar estas condiciones. Estos pueden ofrecer pluses, programas formación en la reincorporación, ampliación de la reserva de puesto… lo ideal es consultar estos documentos para conocer todos los detalles.
Todo lo que necesitas antes de pedir la excedencia

Más allá de leyes y de cálculos, la excedencia por cuidado de un hijo o hija también tiene un gran impacto en la carrera profesional.
Hay empresas más propensas a conceder facilidades para la conciliación, pero otras pueden ver tu ausencia como un paso atrás en tu camino laboral.
Por ello, es importante tener unas cuantas cosas en cuenta antes de solicitar esta suspensión contractual. A continuación, puedes encontrar un listado con todo lo imprescindible:
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Revisión del convenio colectivo: Según el convenio o pacto empresarial, es posible que tengas más o menos elementos a tu favor. Como, por ejemplo, la seguridad de tu puesto después de pasar ciertos meses fuera de él.
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Comunicación formal: Prepara un escrito donde comuniques el inicio y el final previstos para tu excedencia. Asegúrate de avisar, al menos, con 15 días de antelación.
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Cómputo de trienios: Confirma tu derecho a seguir sumando antigüedad durante el periodo de suspensión.
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Plan de reentrada: Revisa si existe un compromiso o protocolo en tu empresa para formarte a la vuelta, en caso de que las herramientas de trabajo se actualicen.
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Situación de desempleo: Durante la excedencia no estás en situación legal de desempleo. Por lo tanto, no puedes cobrar el paro, a menos que la empresa te despida o se extinga el contrato por causas ajenas.
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Estado de la cotización: Recuerda comprobar tu vida laboral, para comprobar que el periodo de excedencia consta como cotización efectiva.
Teniendo todo esto en cuenta, es posible atravesar el periodo de excedencia con una mayor tranquilidad laboral. Así, podrás centrarte plenamente en el bienestar de tu familia.
