Estas son las consecuencias del calor en el ciclo menstrual

La vulnerabilidad al calor depende de factores como la edad, estado de salud e incluso el trabajo

Ciclo menstrual
Ciclo menstrual
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El calor es un factor del entorno que puede afectar mucho la salud de una persona, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La vulnerabilidad de cada persona depende de factores fisiológicos como la edad, el estado de salud e incluso el trabajo.

Durante el verano, las mujeres están en el grupo que experimentan cambios en el ciclo menstrual. Las variaciones que puede haber en una rutina debido al clima, puede afectar al equilibrio hormonal y a la percepción de los síntomas menstruales.

Según la doctora Alejandra Ramírez, ginecóloga del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud Sevilla, no es solamente el calor lo que afecta la regularidad en el ciclo menstrual. “La combinación de factores como las altas temperaturas o los cambios de hábitos como la actividad física, alimentación o estrés son los factores más determinantes a la hora de sufrir alteraciones que puedan resultar extraños”, asevera.

Alejandra Ramirez, gienecologa Hospital MaternoInfantil Quironsalud Sevilla

Una rutina ayuda

Los especialistas coinciden en que mantener hábitos estables favorece la regularidad menstrual. “La rutina ayuda a que las mujeres sean más regulares, por lo que los cambios en la alimentación, ejercicio físico o el estrés tienen un impacto en la producción de hormonas”, señala la doctora Ramírez. Estas alteraciones pueden traducirse en retrasos menstruales o incluso en periodos prolongados sin menstruación.

Además, los baños frecuentes en piscinas y playas pueden aumentar el riesgo de infecciones ginecológicas. La humedad mantenida en la zona íntima favorece desequilibrios en la flora vaginal. “Si además estamos menstruando, cambia el pH y es un momento más favorable para que se produzcan”, añade la especialista.

Los síntomas relacionados con el verano

Aunque las altas temperaturas no suelen provocar por sí mismas un acortamiento del ciclo menstrual, sí pueden influir en algunos síntomas asociados a la menstruación. La deshidratación, más frecuente durante los meses de calor, puede afectar al funcionamiento general del organismo y también a la función hormonal sexual. “Si hay una deshidratación importante, puede verse alterada la función hormonal”, advierte la ginecóloga.

La ovulación es una de las fases fundamentales del ciclo menstrual.

Asimismo, durante el verano algunas mujeres pueden experimentar un aumento del flujo menstrual o una mayor intensidad del dolor. “Se puede producir una vasodilatación por el calor y que esto conlleve más sangrado que, si además tenemos cierta deshidratación, puede producir cefaleas”, añade Ramírez.

Otros síntomas premenstruales, como la hinchazón o la fatiga, también pueden intensificarse durante esta época. La tensión arterial más baja asociada al calor, junto con los cambios hormonales y la vasodilatación, puede favorecer una mayor retención de líquidos y sensación de cansancio.

Cómo prevenir patologías ginecológicas

Para reducir el riesgo de problemas ginecológicos durante el verano, la especialista recomienda extremar las medidas de cuidado íntimo. Mantener una higiene adecuada y evitar permanecer con ropa de baño húmeda durante largos periodos son algunas de las principales pautas. “Es primordial tener en cuenta una adecuada higiene íntima en todo momento y mantener la zona seca el mayor tiempo posible, especialmente si se es propensa a desarrollar infecciones”, destaca la doctora Ramírez.

La ginecóloga también señala que, en algunos casos, puede ser útil reforzar estos cuidados mediante el consumo de probióticos que ayuden a preservar el equilibrio de la flora vaginal.

No obstante, la experta lanza un mensaje de tranquilidad ante posibles cambios en la menstruación durante el verano. “Hay que tener en cuenta que podemos sufrir cambios en nuestra regularidad menstrual si alteramos mucho nuestra vida diaria y hábitos, sin que tenga por qué ser algo grave o importante”, concluye.