La electricidad y la química son las encargadas de activar memoria y el aprendizaje en nuestro cerebro, y el agua parece tener un papel importante en sus procesos. En concreto, son el calcio y el magnesio los que actúan como iones (partículas cargadas de electricidad) en el cerebro humano.
Primero, el magnesio “bloquea” los receptores cerebrales conocidos como NMDAR, claves en la gestión de los impulsos eléctricos y la memoria. Al eliminarse el bloqueo, el calcio atraviesa estos receptores o canales, permitiendo las funciones cerebrales vinculadas al recuerdo y al aprendizaje.
Esto era de conocimiento común entre los científicos. Pero ahora, una investigación llevada a cabo por el Laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL, ubicado en Nueva York) parece haber descifrado cómo sucede este proceso, y qué implicaciones tiene el agua (y la ausencia de esta) en todo esto.
A través de una técnica avanzada de análisis biomolecular a nivel casi atómico, a través de microscopía electrónica, los expertos del CSHL han descubierto cómo ocurre este fenómeno. Algo que hasta ahora imposible, debido a la falta de tecnología capaz de permitir este nivel de detalle en la observación científica.
De este modo, resulta que una parte del canal de los NMDAR, la jaula de asparagina, actúa como filtro. Esta “jaula molecular” permite el paso únicamente a moléculas lo suficientemente pequeñas. Es decir, que las moléculas de magnesio, rodeadas de agua, no atraviesan este “filtro” por este motivo.
¿Qué significa este descubrimiento del papel del agua en la actividad del cerebro?

De este modo, gracias a las imágenes de la microscopía electrónica y los avanzados equipos de procesado de resolución del Laboratorio, se pudo comprender mejor el papel del agua en este proceso del cerebro que involucra al magnesio y al calcio.
Además, el propio equipo investigador pudo comprobar sus pioneras observaciones a través de pruebas de electrofisiología.
Todo esto puede resultar superficial. Pero lo cierto es que este hallazgo puede revolucionar la memoria y el aprendizaje de los seres humanos. De hecho, la jaula de asparagina es susceptible a mutaciones vinculadas a trastornos del gen GRIN, que causa graves discapacidades del desarrollo de la actividad cognitiva.
Los pacientes con dichas mutaciones no pueden ni caminar ni hablar, e incluso pueden padecer convulsiones y otros problemas. Ahora, gracias a los descubrimientos de este nuevo estudio, la ciencia ha obtenido por primera vez en la historia imágenes y pruebas sobre la región donde suceden estas mutaciones.
Esto abre la puerta a investigaciones que puedan sacar a la luz todos los secretos de estas alteraciones genéticas. Lo cual puede llevar a prevenir, bloquear o incluso reparar las transformaciones en esta región cerebral. Y así, hasta llegar a cambiar la vida de decenas de miles de personas en todo el mundo.
A nivel general, también se podrían elaborar suplementaciones y medicamentos más efectivos para ayudar a las personas con otros problemas cognitivos. Incluso se podría revolucionar la capacidad de memorización de los humanos, superando los bloqueos de los receptores NMDA entre otras cosas. El tiempo dirá cuál es el límite.

