La salud visual: el mayor olvido del verano

La combinación de radiación solar, calor, agua, viento y aire acondicionado convierte al verano en una de las épocas más exigentes para la salud ocular

Una mujer con gafas para ver un eclipse
Una mujer con gafas para ver un eclipse.
Kiloycuarto

En estos días de verano el enfoque principal de las personas está en cuidar de la piel y la alimentación, pero hay un elemento que se deja de lado: la salud ocular.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se estima que aproximadamente 1.300 millones de personas viven con alguna forma de deficiencia visual. La mayoría de las personas tienen más de 50 años, es por eso que es clave cuidar de la salud visual.

Según datos del Informe mundial sobre la visión de la OMS, a nivel mundial 2.2 millones de personas tienen una discapacidad visual o ceguera; y de esos casos, al menos 1 millón podrían haberse prevenido o aún no han sido abordados.

La oftalmóloga Belén Torres Ledesma, del Hospital Quirónsalud Clideba, alerta de que la combinación de radiación solar, calor, agua, viento y aire acondicionado convierte al verano en una de las épocas más exigentes para la salud ocular. Por ello, insiste en adoptar medidas preventivas sencillas que pueden evitar lesiones, infecciones y molestias. “A menudo nos olvidamos de proteger y cuidar la salud ocular, que es especialmente vulnerable en esta época del año y es susceptible de sufrir diversas alteraciones con mayor facilidad”, advierte la especialista.

El verano, una época especialmente difícil para los ojos

Durante los meses estivales pasamos más tiempo al aire libre y nuestros ojos están expuestos a múltiples factores que favorecen la aparición de problemas oculares. “Son muy habituales las patologías relacionadas con la superficie ocular”, explica Torres.

La sequedad ambiental, la exposición al sol, el contacto con el agua del mar o de las piscinas y el uso continuado del aire acondicionado favorecen la evaporación de la película lagrimal, lo que puede provocar síntomas como sensación de arenilla, escozor, enrojecimiento o la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo.

El riesgo que empeora en verano

Además de las molestias derivadas de la sequedad ocular, el verano incrementa el riesgo de sufrir infecciones y lesiones que pueden comprometer seriamente la visión.

Uno de los mayores peligros afecta a quienes utilizan lentes de contacto. La oftalmóloga advierte del elevado riesgo de infección que entraña bañarse en piscinas, pantanos o lagos con las lentillas puestas, ya que pueden producirse infecciones provocadas por bacterias, hongos o amebas capaces de originar úlceras corneales de gran gravedad.

La exposición solar también supone un riesgo si no se utilizan gafas adecuadas. “La alta luminosidad y la exposición directa o indirecta al sol sin la protección adecuada pueden dañar nuestra córnea de forma aguda, dando lugar a queratitis actínica o fotoqueratitis”, señala.

A ello se suman los traumatismos oculares que pueden producirse durante la práctica de deportes al aire libre, así como la entrada de cuerpos extraños en los ojos.

Recomendaciones para proteger la salud visual

La especialista insiste en que la mayoría de los problemas oculares propios del verano pueden prevenirse siguiendo unas sencillas pautas.

Entre sus principales recomendaciones destaca evitar la exposición directa al sol entre las 11 y las 17 horas, ya que, según explica, son las más peligrosas, porque el sol irradia con mayor intensidad.

También aconseja utilizar gafas de sol homologadas con protección frente a los rayos UVA y UVB, preferiblemente envolventes y polarizadas, así como gafas de natación para reducir el contacto de los ojos con el cloro, la sal y los microorganismos presentes en el agua.

Para quienes usan lentes de contacto, recomienda quitárselas antes de bañarse y alternarlas con gafas cuando se vaya a pasar muchas horas fuera de casa, permitiendo así que los ojos descansen.

Asimismo, aconseja evitar los ambientes excesivamente secos y el aire acondicionado directo, mantener una alimentación rica en frutas, verduras y pescado azul para favorecer la salud ocular y utilizar protección específica durante la práctica deportiva.

Finalmente, Belén Torres recuerda la importancia de acudir periódicamente al oftalmólogo. “Más vale prevenir que curar. Si presentas síntomas, no dudes en acudir a tu oftalmólogo. Realizaremos una exploración oftalmológica detallada, haremos un diagnóstico preciso y pautaremos el tratamiento más adecuado para tu caso”, concluye.