Silvio Garattini, oncólogo: “El 40% de los cánceres aparecen por culpa de nuestro estilo de vida actual”

Defiende que la prevención, el ejercicio, la alimentación moderada y el uso prudente de fármacos son claves para reducir enfermedades

El olvido oncológico ayuda a cambiar la percepción social sobre el cáncer.

El oncólogo italiano Silvio Garattini lleva décadas defendiendo una idea tan sencilla como incómoda: la medicina no empieza en el hospital, sino mucho antes. A sus 97 años, el fundador y presidente del Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri insiste en que una parte muy importante de las enfermedades que más presionan a los sistemas sanitarios no aparece de forma inevitable, sino como consecuencia de hábitos sostenidos durante años. Entre ellas, el cáncer. Su advertencia es directa: “El 40% de los cánceres aparecen por culpa de nuestro estilo de vida actual”.

La frase de Silvio Garattini no pretende reducir una enfermedad compleja a una receta fácil ni culpabilizar a los pacientes. El cáncer tiene múltiples causas y no todos los tumores pueden evitarse. Pero su planteamiento sí coincide con la línea general de la Organización Mundial de la Salud, que calcula que entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer podrían prevenirse mediante estrategias basadas en la evidencia y evitando factores de riesgo conocidos. Entre ellos figuran el tabaco, el alcohol, la mala alimentación, la obesidad, el sedentarismo, determinadas infecciones, la exposición excesiva a radiación ultravioleta y algunos contaminantes.

Una vida dedicada a la prevención

Silvio Garattini nació en Bérgamo en 1928, se doctoró en Medicina, se licenció en Química y ha construido una de las trayectorias científicas más influyentes de Italia. Fundador del Instituto Mario Negri, ha publicado miles de trabajos científicos, ha colaborado con organismos internacionales y ha mantenido una posición muy crítica con la medicalización excesiva de la sociedad.

Su mensaje, sin embargo, no se limita a los laboratorios. Silvio Garattini habla de salud pública desde la vida cotidiana. Para él, la prevención no debe entenderse como una consigna abstracta, sino como una forma de vivir: comer mejor, moverse más, dormir lo suficiente, reducir el estrés y sostener vínculos afectivos. En una entrevista recogida por Cadena SER, el científico explicaba que camina a diario varios kilómetros y que recurre a los medicamentos solo cuando los necesita de verdad.

En esa misma línea encaja una de sus frases más repetidas: “Sabemos perfectamente lo que deberíamos hacer, pero no lo hacemos”. La reflexión apunta a un problema de fondo. La sociedad dispone de información suficiente sobre los riesgos del tabaco, el alcohol, el exceso de peso o la falta de ejercicio. Sin embargo, esos factores siguen muy presentes en la vida diaria.

El peso real del estilo de vida

Cuando Silvio Garattini afirma que el 40% de los cánceres se relacionan con el estilo de vida, está señalando una zona de intervención que no depende únicamente de grandes avances tecnológicos. La prevención también pasa por decisiones individuales, pero sobre todo por políticas públicas capaces de hacer más fácil lo saludable: entornos urbanos caminables, alimentación accesible, campañas eficaces contra el tabaco y el alcohol, vacunación frente al virus del papiloma humano y la hepatitis B, y protección frente a exposiciones evitables.

La OMS recuerda que el tabaco sigue siendo el mayor factor de riesgo evitable relacionado con la mortalidad por cáncer. También señala que el consumo de alcohol, la dieta poco saludable, la inactividad física y la contaminación del aire forman parte de los factores asociados al cáncer y a otras enfermedades no transmisibles.

Por eso el mensaje de Silvio Garattini tiene una doble lectura. Por un lado, interpela al ciudadano: muchos hábitos diarios importan más de lo que parece. Por otro, interpela a las instituciones: no basta con pedir responsabilidad individual si el entorno empuja constantemente hacia el sedentarismo, el consumo rápido y la dependencia de soluciones farmacológicas.

Una crítica a la medicalización

Uno de los puntos más duros del discurso de Silvio Garattini es su crítica al mercado farmacéutico y a la forma en que, según él, condiciona la percepción social de la salud. “El mercado ha logrado monopolizar la información. Nos llega a través de campañas, de publicidad, de mensajes constantes que distorsionan la percepción real de lo que necesitamos”, denuncia el científico italiano.

Garattini no rechaza los medicamentos. Sería absurdo en alguien que ha dedicado su vida a la investigación farmacológica. Lo que cuestiona es su uso indiscriminado y la tendencia a convertir cualquier desviación o molestia en una oportunidad de consumo. “Yo solo tomo lo estrictamente imprescindible, cuando es necesario y con mucha cautela”, sostiene.

Su crítica alcanza incluso al modo en que se han desplazado ciertos umbrales médicos con el paso del tiempo. Sobre el colesterol, advierte: “Durante décadas, el nivel considerado normal era de 240 mg/dl. Con la llegada de las estatinas, esa cifra empezó a reducirse. Hoy se considera que cuanto más bajo, mejor. Pero un colesterol demasiado bajo también genera problemas celulares. Esto no es medicina, es mercado”.

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