El tiempo en España

A partir del viernes 31, habrá nubes de tormenta con granizo y vendavales en algunas comunidades

El Pirineo, Teruel y varias zonas del este peninsular podrán registrar aguaceros, granizo y fuertes rachas de viento desde el viernes

Previsión del tiempo para el 31 de julio de 2026 - Sociedad
Mapa con la previsión del tiempo para el 31 de julio de 2026.
Meteored

La estabilidad atmosférica que ha acompañado a la cuarta ola de calor del verano comenzará a resquebrajarse este viernes 31 de julio. La llegada de varias ondas de aire más frío en altura favorecerá el crecimiento de grandes nubes de tormenta en diferentes puntos del norte y del este de España, donde podrían registrarse aguaceros intensos, granizadas y fuertes rachas de viento.

La previsión del tiempo no contempla un episodio de lluvias generalizadas. Las tormentas aparecerán de manera irregular y se concentrarán principalmente durante la tarde, cuando el calentamiento del suelo alcance su máximo. Sin embargo, algunas células podrán adquirir suficiente organización como para provocar fenómenos adversos en pocos minutos.

Las zonas con mayor riesgo serán el Pirineo aragonés y catalán, Navarra, Teruel y distintos sectores del interior de la Comunidad Valenciana. También podrán formarse tormentas más aisladas en Castilla-La Mancha, la Región de Murcia, las sierras orientales de Andalucía, Galicia y la vertiente cantábrica.

Las tormentas crecerán desde el mediodía del viernes, según la previsión del tiempo

La atmósfera reunirá varios ingredientes favorables para el desarrollo de cumulonimbos. Al intenso calor acumulado en las capas bajas se sumará la entrada de algo de aire frío en altura, la convergencia de distintos vientos cerca de la superficie y el efecto de las montañas.

Según la previsión del tiempo, las primeras nubes de evolución aparecerán alrededor del mediodía. Durante la tarde crecerán con mayor rapidez y podrán descargar con intensidad en el Pirineo, el norte de Cataluña, Navarra y la provincia de Teruel.

En estos sectores, los acumulados podrían superar localmente los 20 litros por metro cuadrado. No obstante, la distribución será muy desigual: una tormenta puede dejar una cantidad importante de agua sobre un municipio mientras apenas llueve a pocos kilómetros.

Los chubascos serán previsiblemente más débiles y dispersos en el interior de Castellón, Albacete, el noroeste de Murcia y las sierras del este de Andalucía. En el norte de Galicia y la vertiente cantábrica también podrán aparecer chaparrones acompañados ocasionalmente de actividad eléctrica.

Granizo y rachas que pueden superar los 60 kilómetros por hora

El principal peligro no procederá de la cantidad total de lluvia, sino de los fenómenos asociados a las tormentas más fuertes. Los modelos meteorológicos muestran la posibilidad de rachas superiores a los 50 o 60 kilómetros por hora alrededor de las células que se formen en el Pirineo y el sistema Ibérico.

Estas corrientes descendentes pueden generar vendavales repentinos, capaces de levantar polvo, desplazar objetos y provocar la caída de ramas. En situaciones muy localizadas también pueden aparecer reventones, caracterizados por una salida violenta de aire frío desde la base de la tormenta.

La previsión del tiempo señala igualmente una cierta probabilidad de granizo. En los núcleos más organizados, algunas piedras podrían superar los dos centímetros de diámetro, con riesgo para cultivos, vehículos y mobiliario situado al aire libre.

La intensa actividad eléctrica representa otro factor especialmente preocupante. Buena parte del territorio mantiene un peligro de incendio muy alto o extremo, por lo que los rayos que caigan fuera de las zonas de lluvia podrían originar nuevas igniciones sobre una vegetación muy seca.

Las tormentas continuarán durante el sábado

La inestabilidad no desaparecerá tras el viernes. El sábado volverán a crecer nubes de tormenta desde el mediodía en las montañas del tercio oriental y en el Pirineo, aunque los acumulados previstos serían algo inferiores.

Los chubascos podrán repartirse por Teruel, el interior de Castellón, el este de Castilla-La Mancha, el interior sur de Valencia y las sierras orientales andaluzas. También se esperan nuevos núcleos en la cordillera pirenaica y precipitaciones dispersas en Galicia y el Cantábrico.

Algunas células volverán a dejar granizo y rachas fuertes. En el sureste, además, la presencia de polvo sahariano puede provocar lluvias de barro. Las gotas arrastrarán las partículas suspendidas y dejarán depósitos de tonos rojizos sobre coches, ventanas y terrazas.

El calor extremo continuará pese al cambio en la previsión del tiempo

La aparición de tormentas no supondrá todavía el final de la ola de calor. La previsión del tiempo mantiene temperaturas muy elevadas en gran parte de España, con especial incidencia en las comunidades mediterráneas y en Canarias.

En las zonas donde descarguen los chubascos, el termómetro podrá caer bruscamente durante unos minutos. Sin embargo, el ambiente general continuará siendo muy cálido, con máximas superiores a los 40 grados en diferentes puntos y noches tropicales o tórridas.

El domingo la actividad tormentosa tenderá a disminuir, aunque todavía podrían aparecer núcleos dispersos en el Pirineo y alguna tormenta aislada en el interior oriental. La evolución dependerá de la trayectoria final de las ondas que atraviesen la península.

España afronta así un fin de semana de contrastes: el calor extremo seguirá dominando, pero la atmósfera dejará de ser completamente estable. Las tormentas no alcanzarán a todas las regiones, aunque allí donde aparezcan podrán hacerlo acompañadas de granizo, rayos y repentinos vendavales.

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