En el entrenamiento de un corredor se repiten casi siempre los mismos conceptos: fuerza de piernas, técnica de carrera, estabilidad del core o capacidad aeróbica. Sin embargo, Alejandro Nogales insiste en que hay un error estructural que se comete incluso en niveles avanzados.
Para el atleta de élite y entrenador, muchos runners creen que entrenan todo lo necesario para correr mejor, cuando en realidad están dejando de lado un grupo muscular decisivo. “Siempre olvidamos los músculos más importantes”, advierte.
La afirmación no es provocadora por casualidad. Alejandro Nogales pone el foco en los músculos inspiratorios, responsables directos de cada inhalación durante la carrera y, paradójicamente, casi nunca incluidos en los planes de entrenamiento. Según explica, estos músculos se fatigan, se sobrecargan y pueden fallar igual que un cuádriceps o un gemelo, condicionando el rendimiento mucho antes de que las piernas digan basta.
El cuello de botella invisible del rendimiento
Para Alejandro Nogales, uno de los grandes problemas del running moderno es que se asume que la respiración “va sola”. Nada más lejos de la realidad. El diafragma, los intercostales y toda la musculatura implicada en la expansión torácica trabajan de forma continua y exigente durante el esfuerzo prolongado, pero rara vez se entrenan de forma específica.
Cuando esta musculatura no está preparada, explica Alejandro Nogales, aparece el flato, la sensación de ahogo o una pérdida clara de eficiencia respiratoria. Puedes tener piernas para correr más rápido, pero si la respiración no acompaña, el cuerpo se frena. Ese desequilibrio genera un auténtico cuello de botella: la resistencia respiratoria se agota antes que la muscular, limitando la progresión del corredor.
Desde su experiencia como atleta de élite y entrenador, Alejandro Nogales plantea una pregunta incómoda pero lógica: si se entrena la fuerza, la técnica y la resistencia, ¿por qué no se entrena el sistema que alimenta todo ese movimiento? La respiración no es un elemento secundario, sino la base que sostiene el esfuerzo.
Nogales subraya que los músculos inspiratorios trabajan sin descanso durante una carrera y que su deterioro repercute directamente en el rendimiento global. No entrenarlos supone aceptar una limitación innecesaria, especialmente en corredores que buscan mejorar marcas o sostener ritmos elevados durante más tiempo.
Entrenar los músculos que nadie entrena
La propuesta de Alejandro Nogales es tan sencilla como accesible. El entrenamiento específico de la musculatura respiratoria puede realizarse con dispositivos diseñados para este fin, como el PowerBreath. Aunque no es el único método existente. A través de respiraciones controladas con resistencia, se obliga a los músculos inspiratorios a contraerse con mayor intensidad, generando adaptaciones reales.
Este tipo de trabajo permite fortalecer el diafragma y los intercostales, zonas difíciles de estimular de forma directa durante el entrenamiento convencional. Según Alejandro Nogales, los resultados no tardan en notarse: menor fatiga respiratoria, reducción del flato y una sensación clara de mayor control del esfuerzo.
Uno de los efectos más interesantes que destaca Alejandro Nogales es la reducción del esfuerzo percibido. Al mejorar la fuerza y resistencia de los músculos inspiratorios, el corredor puede mantener ritmos más altos con menor sensación de ahogo. No se trata solo de correr más rápido, sino de correr de forma más eficiente.
Para Alejandro Nogales, entrenar la respiración no es una moda ni un complemento opcional. Es una pieza clave para cualquier corredor que quiera rendir mejor y, al mismo tiempo, cuidar su salud. Ignorarla es aceptar una limitación evitable.


