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Evelio Gómez, meteorólogo, rebaja las expectativas: “Después de cuatro días frescos, habrá cambios”

Una vaguada desploma las temperaturas y aumenta las tormentas, pero el fin de semana comenzará una recuperación térmica

Previsión de calor para el domingo 23 de agosto de 2026 - Sociedad
Mapa con la previsión de calor para el domingo 23 de agosto de 2026.
Meteored

El descenso de las temperaturas que ya se nota en buena parte de España puede parecer, después de semanas de calor extremo, el principio del final del verano. Pero Evelio Gómez enfría precisamente esa interpretación. El meteorólogo y divulgador de Meteored advierte de que los próximos días traerán un ambiente mucho más soportable, aunque eso no significa que el calor haya desaparecido definitivamente.

“Se aproximan cuatro días frescos, pero después habrá cambios”, resume Evelio Gómez en su último análisis. La clave estará en una circulación atmosférica mucho más dinámica que la observada durante algunos de los episodios más cálidos del verano: las vaguadas ganarán protagonismo, las temperaturas sufrirán fuertes oscilaciones y las tormentas volverán a aparecer en diferentes zonas.

El cambio ya está en marcha. Después de que el miércoles el calor extremo se concentrara especialmente en el litoral mediterráneo, con 44,5 ºC en Carcaixent y 44,3 ºC en Xàtiva, las temperaturas han descendido con fuerza este jueves en buena parte de la Península.

La situación obliga, sin embargo, a evitar una conclusión precipitada. No estamos necesariamente ante la llegada definitiva del tiempo otoñal. El verano todavía tiene margen para recuperar terreno y los termómetros empezarán a repuntar en algunas regiones durante el fin de semana.

Evelio Gómez advierte de un cambio, pero no del final del verano

La previsión de Evelio Gómez resulta especialmente significativa después de las temperaturas extremas registradas durante las últimas semanas. El meteorólogo explica que la atmósfera está entrando en una fase distinta, con una corriente en chorro más ondulada que facilita la llegada de aire fresco desde latitudes superiores.

La responsable inmediata del descenso es una vaguada que atraviesa la Península de oeste a este y que está absorbiendo la dana situada durante los últimos días al suroeste del territorio.

Ese movimiento permite la entrada de una masa de aire considerablemente más fresca en niveles medios y altos. AEMET también confirma este patrón y habla expresamente de aire polar asociado a la vaguada.

La consecuencia se nota directamente en los termómetros. Las máximas han podido caer alrededor de seis grados en amplias zonas del centro y hasta cerca de diez grados en algunos puntos del norte y del sureste.

Pero Evelio Gómez insiste en que el comportamiento de los próximos días será irregular. Habrá regiones donde el descenso continúe, otras donde los termómetros empiecen rápidamente a recuperarse y zonas donde las tormentas tendrán más protagonismo que las temperaturas.

Hasta 11 grados por debajo de lo habitual

El contraste con el calor anterior será especialmente acusado este jueves. Los cálculos utilizados por Evelio Gómez muestran anomalías térmicas negativas en prácticamente toda España.

En ciudades como Huelva, Sevilla, Albacete, Segovia, Soria o Vitoria, las temperaturas pueden quedarse aproximadamente siete grados por debajo de los valores habituales para estas fechas. En Granada, Ciudad Real, Burgos, Palencia o León, la diferencia puede rondar los ocho grados.

El caso más llamativo aparece en Jaén, donde la anomalía podría llegar a situarse alrededor de 11 ºC por debajo de la climatología.

Eso no significa necesariamente que vaya a hacer frío. Agosto continúa siendo uno de los meses más cálidos del año y una temperatura inferior a la media puede seguir dejando máximas elevadas.

De hecho, los termómetros rondarán los 30 ºC en áreas de Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y la Comunidad de Madrid. En Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña y Aragón todavía pueden alcanzar o superar esa barrera y acercarse localmente a los 35 ºC.

Lo excepcional no será tanto tener una tarde fría como pasar en apenas unas horas de valores extremos a temperaturas considerablemente inferiores a las habituales.

El viernes ampliará el alivio térmico

La tregua continuará el viernes. Según explica Evelio Gómez, el descenso térmico se extenderá especialmente hacia el este y el nordeste, donde todavía quedaban este jueves algunas de las regiones menos afectadas por la entrada de aire fresco.

Las máximas se moverán alrededor de los 30 ºC en numerosas zonas de la mitad sur y del valle del Ebro. Murcia volverá a situarse entre las excepciones, con posibilidades de superar los 35 ºC.

AEMET confirma además que la vaguada no traerá únicamente temperaturas más bajas. La atmósfera será considerablemente más inestable y aumentará el riesgo de precipitaciones intensas y tormentas.

Durante la madrugada del viernes, Baleares estará entre las zonas que requieren mayor atención. Las tormentas pueden ser muy fuertes en Mallorca y Menorca y provocar rachas de viento muy intensas.

Las precipitaciones continuarán también en el Cantábrico y podrán reaparecer en sectores del nordeste peninsular y Baleares. Durante la segunda mitad del día, los litorales del sur de Cataluña podrían registrar precipitaciones localmente fuertes, persistentes e incluso muy fuertes.

El sábado comenzará una nueva subida de las temperaturas

Ahí aparece el primer aviso de Evelio Gómez para quienes interpreten estos días frescos como la llegada definitiva del otoño.

El sábado, las temperaturas comenzarán a recuperarse por el noroeste peninsular. El ambiente seguirá siendo más fresco de lo normal en diferentes zonas del nordeste, sur y sureste, pero la tendencia descendente dejará de ser generalizada.

El cambio avanzará el domingo. El ascenso será especialmente evidente en el tercio norte y el modelo utilizado por Meteored contempla incluso anomalías positivas superiores a seis grados en determinadas regiones.

En el centro peninsular, por el contrario, los valores tenderán a situarse más cerca de lo normal para finales de agosto. El suroeste y algunos sectores mediterráneos todavía pueden mantenerse por debajo de su climatología.

España volverá así a quedar dividida térmicamente.

Después de varios días con anomalías negativas muy extendidas, el calor empezará a recuperar posiciones sin que pueda hablarse necesariamente de un nuevo episodio extremo generalizado.

Las tormentas pueden complicar el fin de semana

La subida de los termómetros tampoco implica una recuperación inmediata de la estabilidad atmosférica.

AEMET espera que durante el sábado y el domingo permanezca una situación inestable en el tercio nororiental. El organismo oficial advierte de que la predicción gana incertidumbre conforme avanza el fin de semana, pero actualmente considera probable que se produzcan nuevos chubascos y tormentas.

El sábado pueden ser fuertes en el sur de Cataluña, el este de Aragón, el norte de la Comunidad Valenciana y el Pirineo central. Durante la madrugada, algunas precipitaciones podrían además presentar carácter persistente y alcanzar intensidad muy fuerte.

El domingo, los chubascos y tormentas localmente fuertes pueden continuar en el nordeste peninsular y la Comunidad Valenciana.

Incluso existe la posibilidad de que la situación inestable se prolongue hasta el lunes 24, aunque AEMET reconoce que todavía hay una incertidumbre elevada sobre la posición exacta y la intensidad de las mayores precipitaciones.

Otra vaguada puede devolver el ambiente fresco

La recuperación térmica tampoco parece destinada, por ahora, a convertirse en una nueva etapa prolongada de estabilidad y calor.

Según señala Evelio Gómez, las últimas salidas del modelo europeo contemplan la aproximación de una nueva vaguada posteriormente, lo que podría provocar otro descenso de las temperaturas.

Las lluvias asociadas a ese cambio tendrían más posibilidades de afectar al extremo noroeste. La entrada de aire frío en altura podría además favorecer nuevamente la formación de tormentas en sectores del nordeste y del este peninsular.

Es aquí donde la incertidumbre aumenta considerablemente. A varios días vista resulta posible identificar la llegada probable de una vaguada, pero no se puede concretar todavía con precisión dónde se desarrollarán las tormentas ni qué intensidad alcanzarán.

La evolución dependerá de la posición final de la perturbación, de la cantidad de humedad disponible y de cómo interactúe el aire frío en altura con las temperaturas próximas a la superficie.

Una corriente en chorro más ondulada cambia las reglas

Detrás de todos estos altibajos existe un elemento fundamental: la corriente en chorro.

Evelio Gómez explica que el chorro está mostrando una configuración más ondulada. Esta gran corriente de aire que circula a gran velocidad en las capas altas de la atmósfera ayuda a distribuir las masas cálidas y frías entre diferentes latitudes.

Cuando sigue un recorrido relativamente rectilíneo y permanece al norte, las dorsales subtropicales pueden extenderse hacia España y favorecer largos periodos de estabilidad y altas temperaturas.

Cuando se ondula, en cambio, las vaguadas pueden descender hacia latitudes más meridionales y arrastrar consigo aire más fresco.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora. El resultado no tiene por qué ser un enfriamiento permanente, sino una sucesión mucho más rápida de cambios: varios días frescos, una recuperación posterior, nuevas tormentas y quizá otro descenso.

No significa que el otoño haya llegado antes

La sucesión de vaguadas y la caída de las temperaturas pueden generar la sensación de que el verano está terminando antes de tiempo. Pero la advertencia de Evelio Gómez apunta precisamente en la dirección contraria: todavía habrá cambios.

El otoño meteorológico comienza el 1 de septiembre, pero ni siquiera esa fecha implica que desaparezca el calor. En España son habituales los episodios de temperaturas elevadas durante septiembre y, dependiendo del año, pueden prolongarse mucho más.

Lo que empieza a cambiar a finales de agosto es el contexto atmosférico. Las noches se alargan, disminuyen progresivamente las horas de insolación y la circulación puede comenzar a favorecer situaciones más dinámicas que las asociadas al corazón del verano.

Eso permite que los descensos térmicos sean más frecuentes y que las masas de aire fresco consigan avanzar hacia la Península con mayor facilidad.

Un final de agosto marcado por los altibajos

La conclusión de Evelio Gómez rebaja así cualquier expectativa de un cambio definitivo de estación.

Los próximos días traerán un alivio evidente después de los más de 44 grados registrados en Valencia. Buena parte de España pasará de temperaturas extraordinariamente elevadas a valores inferiores a los normales para finales de agosto.

Pero el sábado comenzará ya una recuperación en algunas zonas. El domingo el ascenso avanzará por el norte. Y posteriormente otra vaguada podría volver a modificar el escenario.

No desaparece el verano: desaparece, al menos temporalmente, su monotonía.

La recta final de agosto apunta así a una sucesión de descensos, recuperaciones y episodios de inestabilidad. Una atmósfera menos bloqueada y mucho más cambiante en la que mirar únicamente la temperatura del día siguiente puede no ser suficiente para entender qué está ocurriendo.

Después de cuatro días más frescos, como advierte Evelio Gómez, habrá cambios. Y probablemente después de esos cambios lleguen otros.

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