El tiempo en España dará un giro brusco en la recta final de la semana. Después de un abril excepcionalmente cálido en buena parte del país, mayo ha comenzado con una dinámica mucho más inestable, marcada por el paso de vaguadas, la formación de borrascas frías y un descenso progresivo de las temperaturas. El cambio más claro llegará durante el sábado 9 de mayo, cuando una nueva borrasca canalizará aire polar marítimo desde latitudes próximas a Islandia.
Este episodio dejará un ambiente muy distinto al de las últimas semanas. El tiempo en España pasará de valores suaves o incluso impropios de la primavera a una sensación mucho más fría. Especialmente, en el interior peninsular y en zonas de montaña. Las temperaturas podrían situarse entre 8 y 10 grados por debajo de lo habitual para estas fechas en amplias áreas de la Península, con máximas más propias de finales de marzo que de mayo.
Una borrasca fría cambiará el mapa
La clave del cambio estará en la llegada de una segunda borrasca fría al entorno peninsular. Este tipo de configuración favorece la entrada de aire frío en altura, aumenta la inestabilidad y crea un escenario propicio para chubascos, tormentas y descensos térmicos acusados. No se trata solo de que bajen las temperaturas, sino de que el tiempo en España adoptará un carácter mucho más dinámico.
La masa de aire polar marítimo llegará impulsada desde latitudes altas, en una circulación asociada a la posición de la borrasca. Esa entrada fría no afectará por igual a todo el país, pero sí será suficiente para dejar una sensación general de enfriamiento. El contraste será especialmente llamativo porque llega después de un mes de abril muy cálido, lo que hará que el cambio se note todavía más en la calle.
Las zonas más afectadas serán el norte, la mitad oeste y buena parte del interior peninsular. En esos territorios, las nubes ganarán terreno, las lluvias serán más frecuentes y el ambiente se volverá claramente desapacible. En cambio, el Mediterráneo y el sur peninsular quedarán algo más al margen del desplome, aunque también con valores inferiores a los habituales para mayo.
Dónde se notará más el frío

El descenso de temperaturas será uno de los elementos más importantes del tiempo en España durante el fin de semana. Las máximas más bajas se esperan en el entorno del Sistema Central, la meseta norte y las áreas de montaña. En esos puntos, los termómetros apenas alcanzarán los 10 o 15 grados durante las horas centrales del día, e incluso podrán quedar por debajo en zonas elevadas.
La sensación será más fría de lo que marquen los termómetros en algunos lugares por la presencia de viento, nubosidad y precipitaciones. En ciudades del interior, el ambiente recordará más a un episodio de finales de invierno o comienzos de primavera que a la segunda semana de mayo. Ese será uno de los rasgos más llamativos del episodio: no solo hará fresco, sino que el cambio llegará de forma repentina.
En el sur y en el litoral mediterráneo, el descenso será más moderado. Allí los valores seguirán siendo más suaves, aunque la tendencia también será a la baja. Por tanto, el episodio no congelará literalmente todo el país, pero sí dejará una anomalía térmica clara en buena parte de la Península.
Lluvias, tormentas y posible granizo

El frío no llegará solo. La borrasca fría también dejará precipitaciones en muchas zonas, especialmente en el norte y en la mitad oeste peninsular. A lo largo del sábado, los chubascos podrán ganar extensión y alcanzar buena parte del interior. En muchos casos serán irregulares, pero podrán aparecer con intensidad local.
El aire frío en altura favorecerá además la formación de tormentas. Por eso, el tiempo en España podrá venir acompañado de fenómenos más propios de una situación inestable: chaparrones repentinos, granizo en algunos puntos y rachas fuertes de viento. Las zonas del interior serán especialmente sensibles a estos cambios rápidos, con alternancia de claros, nubes de evolución y precipitaciones.
La Agencia Estatal de Meteorología mantiene de forma habitual la vigilancia sobre fenómenos adversos que puedan afectar a la seguridad de las personas y los bienes. Especialmente, cuando se combinan tormentas, viento, lluvia intensa o nieve en zonas de montaña.
La nieve puede volver a la montaña
Otro de los efectos de esta entrada fría será la posible reaparición de la nieve en áreas montañosas. Las nevadas se concentrarán sobre todo en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, aunque también podrían darse de forma más puntual en otros sistemas montañosos del norte y del centro peninsular.
No será una nevada generalizada en cotas bajas, pero sí un episodio llamativo para el mes de mayo. La combinación de aire frío, precipitación y altitud permitirá que la nieve vuelva a aparecer en algunas cumbres. En un contexto primaveral, este tipo de situaciones no son imposibles, pero sí llaman la atención después de semanas de calor anómalo.
