La NOAA eleva al 95% el riesgo de un El Niño muy fuerte y ve un 69% de opciones de que sea histórico

El Niño sigue fortaleciéndose y la NOAA calcula ya un 69% de posibilidades de alcanzar una intensidad histórica durante el final de 2026

Fenómeno de El Niño - Sociedad
Mapa con la la anomalía de la temperatura de la superficie del mar en noviembre de 2026.
NOAA

El fenómeno de El Niño continúa intensificándose a una velocidad que mantiene en alerta a los climatólogos. La última actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) refuerza de manera considerable la posibilidad de que el episodio alcance niveles excepcionales durante los últimos meses de 2026.

Según el nuevo pronóstico del Climate Prediction Center, existe ya un 95% de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de muy fuerte entre octubre y diciembre. Apenas un mes antes, esa posibilidad se situaba en el 81%.

La NOAA contempla además un escenario todavía más extraordinario: calcula en un 69% la probabilidad de que el episodio alcance una intensidad considerada histórica y supere a los grandes eventos registrados desde 1950.

Qué significa que El Niño sea “muy fuerte”

El fenómeno de El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENSO, caracterizado por oscilaciones periódicas en la temperatura del Pacífico ecuatorial y por los cambios asociados en la circulación atmosférica.

La NOAA utiliza actualmente el Índice Oceánico del Niño Relativo, conocido como RONI, para clasificar su intensidad. Para entrar en la categoría de El Niño “muy fuerte”, el promedio correspondiente debe alcanzar o superar una anomalía de +2 ºC.

El último pronóstico asigna un 95% de posibilidades a ese escenario para el trimestre octubre-noviembre-diciembre. Solo un 5% de las probabilidades permanece en una categoría inmediatamente inferior.

La previsión demuestra hasta qué punto ha cambiado la situación desde comienzos de año, cuando todavía existía mucha mayor incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar el episodio.

La NOAA ve un 69% de posibilidades de un episodio histórico

La actualización incorpora además una estimación especialmente relevante. Para el mismo periodo de octubre a diciembre, la NOAA concede un 69% de probabilidad de alcanzar o superar +2,5 ºC en el RONI trimestral.

Ese nivel colocaría al fenómeno de El Niño por encima de los episodios anteriores incluidos en el registro oficial que comienza en 1950.

La agencia habla expresamente de la posibilidad de un evento “histórico”, aunque todavía no puede asegurarse que vaya a producirse.

Los océanos y la atmósfera continúan evolucionando y será necesario esperar a los próximos meses para conocer cuál será finalmente el pico del calentamiento.

El Pacífico ya muestra señales de un calentamiento extraordinario

Las observaciones explican por qué los modelos han ido aumentando sus probabilidades. Durante julio, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía mensual de +1,4 ºC, mientras Niño 3 llegó a +1,7 ºC y Niño 1+2 se situó en +2,9 ºC.

En el Pacífico oriental, las anomalías de la temperatura superficial del mar ya superaban los +2 ºC.

Pero el océano no es el único indicador. La atmósfera también está respondiendo de una manera característica de un El Niño que se fortalece.

La NOAA ha detectado anomalías en los vientos de superficie y en altura, un aumento de las precipitaciones sobre las regiones central y oriental del Pacífico ecuatorial y una reducción de las lluvias sobre Indonesia.

El sistema océano-atmósfera muestra, por tanto, una señal cada vez más coherente.

El Niño seguirá fortaleciéndose hasta finales de año

El escenario central de la NOAA contempla que el fenómeno de El Niño continúe aumentando de intensidad durante los próximos meses y alcance su momento más significativo durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.

Para septiembre-noviembre, la probabilidad de alcanzar una categoría muy fuerte se sitúa ya en el 93%. Durante octubre-diciembre aumenta hasta el 95%, mientras que para noviembre-enero permanece en un extraordinario 90%.

Después comenzaría previsiblemente un debilitamiento progresivo. Para diciembre-febrero, la posibilidad de mantenerse en la categoría máxima cae al 70%, y durante enero-marzo disminuye al 35%.

La NOAA espera, por tanto, que el máximo del episodio se concentre alrededor del final de 2026.

Un El Niño muy fuerte no determina por sí solo el tiempo en España

La posibilidad de un episodio excepcional plantea inevitablemente preguntas sobre sus consecuencias. El fenómeno de El Niño puede alterar patrones de precipitación, temperaturas y circulación atmosférica en numerosas partes del planeta.

Sin embargo, la NOAA insiste en una precaución fundamental: la intensidad del episodio no determina automáticamente la magnitud de sus efectos en cada región.

Un El Niño más fuerte puede aumentar la probabilidad de determinados patrones climáticos conocidos, pero no garantiza que todos ellos aparezcan ni que lo hagan con una intensidad proporcional.

En Europa y España, además, la influencia de ENSO es mucho menos directa que en otras regiones del planeta y puede quedar modulada por numerosos patrones atmosféricos regionales.

Los próximos meses decidirán si entra en la historia

La gran incógnita ya no es si habrá un fenómeno de El Niño potente, sino hasta dónde llegará su intensidad.

El pronóstico oficial ha pasado en un mes de un 81% a un 95% de probabilidades de un episodio muy fuerte. Más significativo todavía es que la NOAA otorgue ahora más de dos posibilidades entre tres a que el promedio trimestral alcance un nivel que situaría a este episodio por encima de los grandes precedentes desde 1950.

Eso no permite afirmar todavía que El Niño 2026-2027 vaya a convertirse en el más intenso registrado. Para saberlo habrá que esperar a que llegue su máximo y calcular los promedios oficiales.

Pero la actualización de agosto deja una señal inequívoca: el Pacífico se dirige hacia un episodio extraordinariamente intenso y cada nueva revisión está desplazando el escenario hacia los niveles más altos de la escala.

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