Testimonio

Mercedes López, la niña que ganó un reto mirando al Sol y perdió el 90% de la visión

A los ocho años compitió con otros niños para comprobar quién resistía más tiempo y seis años después comenzaron los síntomas. Ahora, ante el eclipse de este 12 de agosto, lanza una advertencia

Mercedes López Romero, que fue diputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz y que padece una ceguera del 90 por ciento por haber mirado fijamente al sol durante un eclipse cuando solo tenía 8 años de edad, aconseja no mirar el eclipse ni con gafas de protección, y si son niños, menos todavía. EFE/ Carlos Barba
Mercedes López Romero fue diputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz y que padece una ceguera del 90% por haber mirado fijamente al sol durante un eclipse cuando solo tenía 8 años de edad
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Mercedes López Romero tenía ocho años cuando participó en una peculiar batalla infantil. Junto a otros niños de Dalías, en Almería, decidió comprobar quién era capaz de aguantar más tiempo mirando directamente al Sol durante “lo que se supone que era un eclipse”. Ganó ella.

Treinta y siete años después, sufre consecuencias severas de aquella competición absurda. López, fisioterapeuta, exdiputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz y antigua directora general de Personas con Discapacidad de la Junta de Andalucía, ha perdido alrededor del 90% de la visión. A las puertas del eclipse total de este 12 de agosto, ha reconstruido aquel episodio en una entrevista concedida al periodista Alfredo Valenzuela, de la Agencia EFE.

SEVILLA, 11/08/2026.- Mercedes López Romero, que fue diputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz y que padece una ceguera del 90 por ciento por haber mirado fijamente al sol durante un eclipse cuando solo tenía 8 años de edad, aconseja no mirar el eclipse ni con gafas de protección, y si son niños, menos todavía. EFE/ Carlos Barba
Mercedes López Romero aconseja no mirar el eclipse ni con gafas de protección, y si son niños, menos todavía
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Después de mirar aquel eclipse, aparentemente no ocurrió nada. Mercedes pudo seguir jugando y asistiendo a clase. Creció y nunca tuvo un dolor espectacular ni una señal que permitiera asociar aquella travesura con una lesión ocular. Hasta que, a los 14 años, sentada en el instituto, descubrió que algunos números escritos en la pizarra comenzaban a escapársele.

Fue entonces cuando acudió al oftalmólogo. El especialista observó las lesiones y le hizo una pregunta sorprendentemente concreta: si alguna vez había permanecido mirando hacia arriba durante un periodo prolongado. Recordó entonces aquella tarde de seis años atrás. Las quemaduras estaban en la mácula y afectaban al tejido nervioso. No podían operarse.

Un futuro condicionado

En la escena que López ha reconstruido para EFE cuenta que los adultos contemplaban el fenómeno astronómico a cierta distancia utilizando medidas de protección. Mercedes y varios niños decidieron esconderse para hacer justo lo que no debían. “Empezamos a decir que a ver quién era la que aguantaba más”, recuerda. Entre ellos estaba su hermana, dos años menor. Los demás apartaron antes los ojos. Mercedes mantuvo la mirada durante más tiempo.

La visión de Mercedes fue deteriorándose progresivamente. A los 17 años supo que nunca podría obtener el carné de conducir. A los 18 se afilió a la ONCE. Quería estudiar Medicina y, como segunda posibilidad, Enfermería, pero tuvo que abandonar ambas opciones y terminó cursando Fisioterapia.

Explica que hoy su vida es como estar permanentemente entre la niebla. Los colores se mezclan, la luz le resulta agresiva y necesita utilizar gafas de sol prácticamente de manera constante, incluso en espacios interiores. Los días muy soleados son difíciles, pero también los nublados. Para utilizar el teléfono o ver la televisión necesita reducir al mínimo la luminosidad de las pantallas. Y la pérdida de visión no se ha detenido aún.

Su consejo ante el eclipse

Por eso, cuando millones de españoles se preparan para asistir al gran acontecimiento astronómico del verano, envía un mensaje: “Me da miedo ver que la gente va a ver el eclipse con niños y todo; no son conscientes del peligro que supone”. Recomienda no contemplarlo directamente, ni siquiera utilizando gafas protectoras, y pide una cautela todavía mayor cuando se trata de menores. Es una recomendación personal nacida de su experiencia y conviene distinguirla de las instrucciones de las autoridades sanitarias. El Ministerio de Sanidad considera que el eclipse puede observarse directamente mediante sistemas de protección específicamente adaptados para la observación solar y siguiendo estrictamente las normas de utilización.

Mercedes López Romero, que fue diputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz y que padece una ceguera del 90 por ciento por haber mirado fijamente al sol durante un eclipse cuando solo tenía 8 años de edad, aconseja no mirar el eclipse ni con gafas de protección, y si son niños, menos todavía. EFE/ Carlos Barba
Mercedes López Romero padece una ceguera del 90 por ciento por haber mirado fijamente al sol durante un eclipse
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Pero Mercedes habla desde el recuerdo de una niña que también estaba rodeada de adultos que conocían las precauciones y que, precisamente por ser niña, decidió saltárselas. La lesión, sin embargo, no le impidió salir adelante. Llegó al Parlamento andaluz con Ciudadanos y estuvo al frente de la Dirección General de Personas con Discapacidad. De aquella etapa conserva la posibilidad de trasladar a la gestión pública la vulnerabilidad de quien sale a una calle diseñada para quienes ven, oyen y se desplazan sin dificultades.

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