Selectividad

PAU 2026: mayoría de mujeres, pero carreras muy distintas

Las chicas obtienen mejores resultados educativos que los chicos, pero esa ventaja académica no siempre se traduce en una presencia dentro de los sectores económicos con mayor crecimiento

MADRID, 03/06/2025.- Una estudiante ojea el examen mientras se enfrenta a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Universidad Complutense de Madrid este martes. Decenas de miles de alumnos de Bachillerato, aunque también procedentes de Formación Profesional y Artística, estrenan este martes una Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) que por primera vez evaluará no solo los conocimientos adquiridos sino también la madurez de los estudiantes. EFE/ Juan Carlos Hidalgo
Una estudiante ojea el examen mientras se enfrenta a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)
Efe

Alrededor de 300.000 estudiantes españoles se enfrentan estos días a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), uno de los momentos más importantes de su trayectoria académica. Como cada año, la atención se concentra en las notas de corte, los exámenes más difíciles y las carreras más demandadas. Y aquí encontramos una gran paradoja. Las mujeres no solo son mayoría entre quienes llegan a la universidad, sino que además obtienen mejores resultados académicos y completan sus estudios con más éxito que los hombres. Y, sin embargo, cuando llega el momento de elegir carrera, hombres y mujeres siguen tomando decisiones sorprendentemente distintas.

Según la Estadística de las Pruebas de Acceso a la Universidad correspondiente a 2025, publicada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 58,2% de quienes se presentan a la PAU son mujeres. La cifra prácticamente coincide con la composición de la universidad española, donde las alumnas representan alrededor del 56,8% del alumnado de grado.

Mejor expediente académico

Además, las mujeres obtienen mejores notas medias, presentan menores tasas de abandono escolar y se gradúan en mayor proporción que los hombres. La nota media de acceso a los estudios de grado fue de 7,65 para las mujeres frente a 7,40 para los hombres. Asimismo, el porcentaje de alumnas que alcanzó el sobresaliente fue del 14,0%, frente al 10,3% de los alumnos.

Hace medio siglo la situación era la contraria. La universidad española era fundamentalmente masculina. Hoy son las mujeres quienes lideran todos los indicadores educativos. Desde esta perspectiva, podría parecer que la cuestión de género en la educación superior está resuelta, pero basta con observar qué estudian unos y otras para descubrir que la historia es mucho más compleja.

Si analizamos las carreras, encontramos dos mundos distintos. Las mujeres son amplia mayoría en Medicina, Enfermería, Psicología, Farmacia, Educación, Trabajo Social y muchas titulaciones de Ciencias Sociales y Humanidades. En el ámbito de Educación, por ejemplo, las mujeres representan aproximadamente el 78,5% del alumnado. Los hombres continúan dominando Informática, Telecomunicaciones, Ingeniería Industrial, Ingeniería Mecánica y buena parte de las disciplinas tecnológicas.

Una fotografía de unos jóvenes examinándose en Selectividad
EFE/Marta Pérez

Esa diferencia puede tener consecuencias mucho más importantes que el propio acceso. Las mujeres han conquistado la universidad, pero no los sectores de mayor crecimiento económico. Muchas de las titulaciones donde son mayoría se orientan hacia sectores esenciales para la sociedad, como sanidad, educación, intervención social o psicología, que tradicionalmente han estado más regulados y han generado menores rentas que determinados sectores tecnológicos o empresariales.

Los hombres siguen concentrándose en ámbitos como la informática, la ingeniería o las tecnologías digitales, precisamente algunos de los sectores que más empleo cualificado generan y que están captando buena parte de la inversión en transformación digital. En el caso de Ingeniería Informática el porcentaje de mujeres está en torno al el 14%.

Desmontando tópicos

Existe una interpretación simplista según la cual las mujeres evitarían las carreras más difíciles, competitivas o exigentes. Los datos la contradicen de forma contundente. Medicina, una de las titulaciones más exigentes del sistema universitario español y la que tradicionalmente exige algunas de las notas de acceso más altas, está claramente feminizada. Aproximadamente 7 de cada 10 estudiantes son mujeres. La carrera exige una enorme inversión de tiempo, años de formación y una gran responsabilidad profesional. Y aun así es una de las opciones preferidas por las jóvenes españolas. Las mujeres no rehúyen las profesiones de alta responsabilidad. Lo que eligen en menor medida son determinadas profesiones tecnológicas o de ingeniería.

Medicina Familiar y Comunitaria - Sociedad
Medicina Familiar y Comunitaria es la especialidad menos demandada
EFE

Durante años se pensó que las diferencias desaparecerían cuando las mujeres accedieran masivamente a la universidad. Ese objetivo se ha cumplido. Sin embargo, las diferencias en la elección de carrera siguen siendo enormes por falta de referentes, expectativas familiares, percepciones culturales, preferencias personales, experiencias escolares tempranas o incluso por la propia imagen social de determinadas profesiones.

Algunos estudios internacionales han observado que en varios de los países con mayores niveles de igualdad de género siguen existiendo diferencias muy marcadas en las preferencias académicas y profesionales de hombres y mujeres. El trabajo más conocido al respecto, publicado en 2018 por los investigadores Gijsbert Stoet y David Geary, dio lugar a un intenso debate académico que continúa abierto hoy.

Otra gran duda es qué está pasando con los chicos ¿Por qué llegan menos a la universidad? Los hombres presentan mayores tasas de repetición, más abandono escolar y menor presencia tanto en Bachillerato como en los estudios universitarios. Si hace cuarenta años la preocupación era la escasa presencia femenina en la educación superior, hoy es comprender por qué una parte creciente de los chicos se desvincula del sistema educativo antes incluso de llegar a la PAU.

La inteligencia artificial puede cambiarlo todo

Curiosamente, las carreras más reclamadas por las mujeres son ámbitos donde las capacidades relacionales, emocionales y de acompañamiento siguen siendo especialmente difíciles de automatizar. Por el contrario, las tareas técnicas, administrativas o repetitivas podrían experimentar profundas transformaciones durante los próximos años. Aunque es pronto para anticipar nada, la revolución tecnológica podría alterar algunas de las relaciones tradicionales entre formación, empleo y salarios.

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