Puntual y acompañado por el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y por el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez, Óscar Puente ha comparecido este miércoles en el Ministerio de Transportes para informar sobre el estado de la investigación del accidente ferroviario de Adamuz. Antes incluso de que el ministro tomara la palabra, el mensaje trasladado a los periodistas era claro: sería una rueda de prensa larga. Y lo fue. Más de dos horas de explicaciones que, sin embargo, dejaron pocas novedades sustantivas.
Puente quiso marcar el tono desde el inicio. “No se va a realizar ningún tipo de especulación”, advirtió, mientras insistió en que “hablar de causas antes de contar con precisiones técnicas es precipitado”. La investigación, repitió en varias ocasiones, es “compleja” y requiere tiempo. Y esa prudencia fue la que condicionó el resto de la comparecencia y la que hizo que no se arrojaran nuevas claves sobre el origen del siniestro.
La única vía que el ministro cerró de forma explícita fue la del fallo humano. Puente señaló que la velocidad de ambos trenes no se encontraba ni cerca del límite permitido en ese tramo. Un dato relevante, pero que ya había trascendido en las horas posteriores al accidente y que no altera sustancialmente el escenario de incertidumbre.

Puente comparecerá en el Congreso de los Diputados
Más allá de ese punto, el ministro evitó entrar en responsabilidades o posibles causas técnicas. Preguntado por el alcance de la investigación, se limitó a subrayar que no corresponde a su departamento adelantar conclusiones y que cualquier avance debe llegar de los órganos competentes. En esa línea, anunció que solicitará su comparecencia “tanto en el pleno del Congreso de los Diputados como en la Comisión de Transportes”, una vez haya más información contrastada.
La comparecencia tuvo también un marcado componente institucional. Ángel García de la Bandera tomó la palabra para intentar aportar “transparencia sobre la cronología ordenada de toda la información disponible” y poner en valor la actuación de Adif tras el accidente. Pero ninguna explicación sobre los 6 minutos de vacío desde que sucede el accidente (19:43) hasta que el puesto de mando de Atocha, intenta contactar con el Alvia siniestrado (19:48).

Desde Renfe, José Alfonso Gálvez detalló la gestión de la emergencia en las horas posteriores al choque. Explicó que a las 20:45 horas se activó el plan de emergencias de víctimas de accidentes ferroviarios, lo que supuso la constitución de una sala de crisis apenas cinco minutos después. Ese dispositivo implicó la activación de seis grupos de trabajo, desde la coordinación operativa hasta la asistencia psicológica, la comunicación externa o la atención financiera y de seguros.

Gálvez precisó que a las 21:00 horas se activaron los Centros de Atención a Familiares en Córdoba, a los que siguieron los de Madrid, Sevilla y Huelva. En total, según los datos facilitados por Renfe, 118 personas han recibido asistencia psicológica desde el accidente, la mayoría en Córdoba. El director de Operaciones insistió en que el “objetivo y la prioridad” del gabinete de crisis fue en todo momento la atención a las personas afectadas.
Qué se sabe (y qué no)
Pese al volumen de información ofrecida, la sensación al término de la comparecencia fue la de un ejercicio de contención más que de esclarecimiento. Puente esquivó las cuestiones más delicadas, reiteró que no es responsabilidad de su ministerio adelantar conclusiones y dejó claro que no habrá avances públicos hasta que la investigación técnica lo permita.
Así, tras más de dos horas de explicaciones, el balance sigue siendo el mismo que al inicio de la comparecencia: una investigación en marcha, todas las hipótesis abiertas salvo el fallo humano y pocas certezas sobre las causas de un accidente que mantiene a Adamuz en el centro de la atención pública.


