Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente

Vivir entre el racismo y el machismo: las mujeres afrodescendientes exigen dejar de ser invisibles

Acceder a una vivienda, encontrar empleo o recibir protección institucional sigue siendo más difícil para muchas mujeres negras

Rosalia Umabano Upunque (Biznegra), Jainaba Danso Jammeh (técnica de igualda y coinvestigadora) y la abogada en materia de migración y Derechos Humanos, Loueila Sid Ahmed Ndiaye
Rosalia Umabano Upunque (Biznegra), Jainaba Danso Jammeh (técnica de igualda y coinvestigadora) y la abogada en materia de migración y Derechos Humanos, Loueila Sid Ahmed Ndiaye
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Cada 25 de julio se celebra un acontecimiento que invita a mirar una realidad que durante demasiado tiempo ha permanecido en los márgenes. El Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente no solo sirve para reconocer las aportaciones de millones de mujeres en todo el mundo, sino también para poner nombre a las desigualdades que siguen atravesando sus vidas. En España, donde la diversidad forma parte desde hace décadas del tejido social, muchas mujeres negras continúan denunciando que el racismo y el machismo no actúan por separado, sino que se entrelazan hasta condicionar aspectos tan cotidianos como acceder a una vivienda, encontrar un empleo, recibir atención institucional o sentirse representadas en los espacios donde se toman las decisiones.

Con motivo de esta jornada, la Asociación Biznegra, integrada por mujeres africanas y afrodescendientes de Andalucía, vuelve a alzar la voz para recordar que la igualdad no puede medirse únicamente por las leyes aprobadas o por la presencia ocasional de referentes en los medios de comunicación. Desde hace años, la entidad combina la investigación con la formación, el acompañamiento y la incidencia política para visibilizar una realidad que, a su juicio, sigue siendo ignorada por buena parte de las instituciones. Su trabajo más reciente, el informe Voces, Cuerpos y Fronteras: Misogynoir como factor determinante de la violencia machista a mujeres negras en España, ha abierto una línea de investigación inédita al analizar, por primera vez, las violencias específicas que sufren las mujeres negras en el Estado español.

Rosalia Umabano Upunque (Biznegra), Jainaba Danso Jammeh (técnica de igualda y coinvestigadora) y la abogada en materia de migración y Derechos Humanos, Loueila Sid Ahmed Ndiaye
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Más allá del empleo: barreras que atraviesan todos los ámbitos de la vida

Para Rosalía Umabano Upunque, politóloga, activista antirracista y co-investigadora de Biznegra, reducir las dificultades de las mujeres afrodescendientes al ámbito laboral o social supone simplificar una realidad mucho más compleja.

La investigadora explica que “no podría reducirse simplemente a nivel social o laboral, esto es algo mucho más complejo y abarca muchos otros niveles”. En ese sentido, señala que las dificultades afectan al acceso a la vivienda, la igualdad de oportunidades, la garantía efectiva de derechos y la permanencia de prejuicios y estigmas que condicionan la vida cotidiana. Sin embargo, advierte de que existe una dimensión que apenas forma parte del debate público: “¿Cómo nos afecta a nosotras mentalmente todo esto? El verse sometida a una presión de la que nadie quiere ver y que seguimos cargando”, afirma, poniendo el foco en el impacto psicológico que generan años de discriminación y exclusión.

La invisibilidad institucional sigue siendo una realidad

Aunque en los últimos años la diversidad ha ganado presencia en algunos espacios públicos, desde Biznegra consideran que las mujeres afrodescendientes continúan estando prácticamente ausentes de las políticas públicas y de los procesos de toma de decisiones.

Rosalía Umabano plantea una pregunta que, a su juicio, resume el problema: “¿Cuándo se ha visto a la mujer negra como sujeto político?”. A partir de esa reflexión sostiene que mientras las instituciones no reconozcan a las mujeres negras como parte del tejido político y social del país, será imposible diseñar políticas específicas que respondan a las realidades que viven.

En sus palabras, “en el momento que no se entiende que la mujer negra pueda formar parte del conglomerado político español, en el que se le puedan dirigir ciertas políticas públicas o servicios para solventar las diferentes situaciones que les atraviesan, es allí cuando entendemos que no se las tiene en cuenta”. Esa falta de reconocimiento, añade, provoca que las administraciones actúen como si apenas existieran personas afrodescendientes en España, perpetuando así su invisibilidad dentro de las instituciones y del debate público.

Una lucha sostenida por el movimiento asociativo

Respecto a los avances registrados en la lucha contra el racismo, la co-investigadora de Biznegra reconoce que existen algunos progresos, aunque rechaza atribuirlos a las instituciones. Según explica, “si algo hemos de rescatar en esa supuesta evolución no se las otorgará a las instituciones, sino a aquellas asociaciones, colectivos o activistas que ponen el cuerpo y luchan para que no haya una involución”.

La extranjería sigue siendo una asignatura pendiente en el ámbito de la legislación, y una de las más preocupantes sostienen; “la Ley de Extranjería es absolutamente racista”, al entender que los requisitos administrativos, las trabas burocráticas, las tasas económicas y los largos plazos afectan de manera desigual según el origen de las personas migrantes.

También critica que los procesos de regularización administrativa hayan estado rodeados de discursos políticos y mediáticos que, en su opinión, han contribuido a la deshumanización de las personas migrantes. La activista lamenta que el reconocimiento de derechos básicos haya sido presentado como una cuestión polémica y utilizado para alimentar mensajes racistas en determinados espacios públicos.

Investigar para transformar la realidad

Desde su creación, Biznegra ha apostado por combinar el activismo con la producción de conocimiento. La organización desarrolla proyectos de investigación, programas formativos, mentorías, acompañamiento e incidencia política con el objetivo de visibilizar las desigualdades que afectan a las mujeres africanas y afrodescendientes. Entre sus iniciativas también destacan espacios como la Laboratoria EnClave Afrofeminista, orientados a generar referentes, fortalecer redes comunitarias y promover el pensamiento crítico desde una perspectiva afrofeminista.

Y aunque cada año supone, tanto retos como oportunidades nuevos, la esencia del trabajo no cambia. “Nuestras iniciativas siempre han sido y serán las mismas: Trabajar, formar, enseñar y aprender tanto dentro como fuera de nuestra comunidad”, explica. Lo que sí varía, añade, es el contexto político y socioeconómico, que obliga a reforzar unas líneas de actuación u otras en función de las necesidades del momento.

La investigadora destaca especialmente la elaboración del informe Voces, Cuerpos y Fronteras, un estudio que define como un punto de inflexión. “Ha sido la primera vez que se recogen datos y se estudian los diferentes tipos de violencia que sufren las mujeres negras en el Reino de España y, por supuesto, un precedente”, afirma. La investigación introduce el concepto de misogynoir, que describe la forma específica de violencia que surge de la combinación del racismo y el sexismo contra las mujeres negras, y concluye que existe una importante desconexión entre los protocolos institucionales y las necesidades reales de este colectivo.

El reto: Garantizar derechos y construir espacios seguros

Con motivo del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, desde Biznegra insisten en que las reivindicaciones no pueden quedarse únicamente en gestos simbólicos o campañas de sensibilización. Rosalía Umabano recuerda que el propio informe elaborado por la asociación recoge propuestas concretas para avanzar hacia una igualdad efectiva.

Para la asociación, el reconocimiento institucional de las mujeres afrodescendientes como sujetos políticos, la incorporación de una perspectiva étnico-racial en las políticas públicas y la protección efectiva frente a las distintas formas de violencia constituyen algunos de los desafíos más urgentes. En una fecha como el 25 de julio, el mensaje que trasladan es claro: la igualdad sólo será real cuando las mujeres negras dejen de ser invisibles y sus derechos sean garantizados en igualdad de condiciones que los del resto de la ciudadanía.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.